¡La fe obra milagros!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Cominicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2023-10-16T22:09:14Z | |
| dc.date.available | 2023-10-16T22:09:14Z | |
| dc.date.issued | 2023-09-18 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES El evangelio de Lucas nos presenta en este capítulo 7 hoy y mañana, dos especialísimas curaciones a partir de extranjeros, que más allá de su dolor y por su fe intensa, alcanzan todas las bendiciones de Dios. Hoy reconocemos que la fe, el destinatario del mensaje de Jesús, no puede ser solamente el católico practicante, también aquel alejado de la Iglesia, aquella persona crítica con su religión, aquel ser humano que en algún momento ha encontrado respuestas en la experiencia religiosa, pero por años se ha alejado, hoy también es destinatario de este mensaje de salvación de Jesús. El caso que nos presenta el evangelista Lucas, es el criado especialísimo casi como un hijo de un centurión romano, un soldado con especial autoridad, (cien soldados, cien tropas bajo sus órdenes), de ahí el nombre del centurión, centuria, cien. Nos habla de cómo por intercesión de algunos ancianos judíos que le ruegan a Jesús que cure al muchacho, se dirige clara y decididamente Jesús a buscarlo para sanarle, en el camino se encuentra con el centurión y hay tres actitudes de este hombre que roban literalmente el corazón de Jesús. La primera, es un hombre humilde, no quiere molestar al maestro, le pide que no tiene que ir hasta la casa donde está el chico enfermo, sabe que tiene el poder para sanarlo, pero no quiere importunarlo, hay humildad en él. Pero hay una segunda palabra, es un hombre obediente, es que quien sabe obedecer sabe también mandar, y al parecer era un hombre que mandaba con justicia a sus tropas, tropas romanas, por eso sabe obedecer a Dios y sabe obedecer a Jesús. Entrega la situación de enfermedad de su criado casi un hijo, por el afecto que le tenía a la bondad de Jesús, le dice: “Basta una orden, un mandato tuyo, y sé que en obediencia el mal espíritu de la enfermedad de este muchacho, desaparecerá”. Pero sobre todo, más allá de la humildad y de la obediencia de este hombre, está su fe, confía en Jesús, lo reconoce Señor sobre el misterio de la enfermedad, Señor sobre el misterio del mal y la muerte; su fe es grande hasta tal punto que Jesús se queda admirado con las palabras que le escucha al centurión y le dice a quienes le acompañan: “Nunca en Israel he encontrado a nadie con tanta fe”, y hablaba precisamente de un extranjero, un centurión romano. La palabra clave aquí es la fe, la fe que sana, la fe que libera, la fe que devuelve la vida, la fe que nos restaura, la fe que restituye a este hombre al seno de su familia, de este centurión que era como un padre espiritual para él, la fe a la que somos invitados todos sobre todo en dificultades o en momentos de enfermedad, en momentos de especial sufrimiento. Que la fe no nos falle, que la fe no nos falte, que la fe no se quiebre, que la fe no se debilite cuando nos vienen pruebas en la vida. La fe es un don de Dios y hay que pedir todos los días, Señor, yo creo pero fortalece mi fe, Señor veo mi historia, mi vida, y esta historia mía es la prueba más evidente de que siempre has estado conmigo. ¿Ahora por qué dudo?, ¿por qué tengo miedo?, ¿por qué me angustio?, ¿por qué me desconcierto? La fe no es de palabras, la fe es sobre todo una actitud existencial de inmensa confianza, de profunda paz, que impide que me perturbe hasta la desesperanza cuando hay una dificultad en mi vida. Señor, como el centurión romano, hoy quiero con humildad y obediente a tus palabras decirte, “creo en ti, me apoyo en ti, fortalece mi fe, y estoy convencido que no solo mi enfermedad, sino muchas realidades de mi vida podrán ser sanadas, liberadas, redimidas”. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lc 7, 1-10 Lectura del día de hoy De la carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 15-17: Querido hermano: Podéis fiaros y aceptar sin reserva lo que os digo: Que Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero. Y por eso se compadeció de mí: para que en mí, el primero, mostrara Cristo toda su paciencia, y pudiera ser modelo de todos los que creerán en él y tendrán vida eterna. Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén. Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo (113) Bendito sea el nombre del Señor ahora y por siempre. Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor por siempre. Bendito sea el nombre del Señor ahora y por siempre. De la salida del sol hasta el ocaso, alabado sea el nombre del Señor. El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre el cielo. Bendito sea el nombre del Señor ahora y por siempre. ¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se abaja para mirar, al cielo y a la tierra? Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre. Bendito sea el nombre del Señor ahora y por siempre. Evangelio del día de hoy Del santo Evangelio según san Lucas 6, 43-49: En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: –No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto: porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. ¿Por qué me llamáis «Señor, Señor», ¿y no hacéis lo que digo? El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y enseguida se derrumbó desplomándose. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Confianza | |
| dc.subject | Fe | |
| dc.subject | Humildad | |
| dc.subject | Obediencia | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡La fe obra milagros! | |
| dc.title.alternative | Fe |
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