¡Cinco caminos de Resurrección!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2025-04-23T20:46:22Z | |
| dc.date.available | 2025-04-23T20:46:22Z | |
| dc.date.issued | 2025-04-19 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES A partir de la riqueza de las lecturas bíblicas que nos presenta la Vigilia Pascual de este Sábado Santo, descubramos todo el poder de la expresión que el hombre joven, con apariencia de ángel y vestido de blanco, le dice a aquella mujer Magdalena, que se ha acercado al sepulcro, cuya piedra de entrada está corrida. De entrada, le dirá: “No tengas miedo, ¿buscas a Jesús, el Nazareno, el Crucificado?; no está aquí en el sepulcro, ha resucitado”. Sobre esta sencilla expresión que dirige el ángel a Magdalena se sustenta la fe bimilenaria, que se ha extendido como reguero de pólvora por todas las naciones del planeta. Pablo, en efecto, hará una preciosa síntesis al afirmar: “Si Cristo no hubiera vencido la muerte y con ella la injusticia, el mal y el pecado en la vida del mundo, nuestra fe en Cristo sería vacía, sería vana, no tendría sentido”. Por eso la Iglesia dedica no solamente como culmen de este Triduo de Pascua, sino toda la próxima semana en la llamada Octava de la Solemnidad de la Pascua, dedica a presentarnos sendos evangelios que nos hablan de una verdad suprema que los judíos de su tiempo, especialmente aquellos que perseguían a Jesús, quisieron ocultar deliberadamente, una noticia revolucionaria, una noticia que cambiaría la historia de la humanidad, una noticia muy potente que abriría nuevos horizontes, nos elevaría a más altas cumbres a todos los hombres y mujeres creyentes, porque nos liberaría del miedo universal y eterno a la muerte, nos liberaría de la esclavitud del mal que no quiero hacer en mi vida, el pecado, y nos abriría a una experiencia nueva de vida fraterna, de vida de justicia, de vida en amor. Hoy nuestro mundo no vive mejor porque en el fondo no ha recibido la Pascua, no ha asimilado el mensaje de Jesús, no ha abierto su corazón a la vida nueva que Él Resucitado y vencedor sobre el pecado, el mal y la muerte, nos quiere ofrecer de manera generosa. Hoy te propongo de manera muy simple, que esta gran verdad de Jesús Resucitado, liberado del sepulcro, caminante por Galilea, aparecido sucesivamente a sus discípulos y a otros más, lo puedas aterrizar como una experiencia de vida en ti, descubriendo que estás llamado no solamente a vivir según tu carne, según tu naturaleza que a veces es egoísta, codiciosa, orgullosa; sino que estás llamado a vivir de manera más espiritual, a vivir de manera más resucitada. Te voy a colocar una serie de grandes valores donde podrás reconocer de manera concreta y práctica en tu vida, si existes solo en carne, en naturaleza, o existes más espiritualmente porque te has dejado redimir, rescatar, salvar por la acción del Espíritu del Resucitado. Descubramos en un primer evento si vives solo para tu egoísmo, si vives solo para darte gusto, atender tus deseos, realizar tus caprichos, pregúntate si los conflictos que tienes con tu pareja, con tu familia, con tus compañeros de trabajo, con tus amistades, se debe a que de manera egoísta buscas primero tu conveniencia, tu interés, tu bienestar. Eso es vivir en carne sin haber conocido nunca la resurrección, pero cuando tú crees que Jesús resucita en tu corazón, aprenderás un camino novedoso, único, revolucionario, aprenderás a vivir en servicio para los demás, una palabra que hoy parece haber entrado en desuso, servicio, pero es el gran mensaje de Jesús: “He venido a servir y no a ser servido, he venido a dar mi vida en rescate por todos”, y hace una precisión ¿quieres ser importante para los hombres de esta tierra?, ¿quieres ser el primero entre todos ellos? Pues la fórmula es clara, “hazte el último y el servidor de todos”. Sólo por el servicio se adquiere autoridad ante los demás, y aunque en lo humano a veces nos cansemos de servir a otros, nos desanimemos porque nos pagan mal o simplemente nos encerremos pensando en nuestro bienestar, olvidando el sufrimiento, la necesidad de los demás, del pobre, del enfermo, del migrante de otro país, hoy el Señor te dice, descubre que la vida es grande, descubre que no estás muerto, sino resucitado, cuando entiendes tu vida como servicio a los demás. Pero concretemos una segunda experiencia de resurrección. ¿Tú vives con resentimientos, con rabias, con rencores alimentados por años? Eso es de la naturaleza humana, eso es del hombre que no se ha abierto a Cristo, los resentidos se envenenan a ellos mismos, se toman un tóxico que aniquila su vida, les roban la paz y la alegría de la existencia. Qué estupidez, perdóname la palabra, uno guardar rencores, alimentar rabias, nutrir resentimientos, engordar odios frente a una persona que salió hace 10, 20 años de tu vida y la herida que te causó hace una o dos décadas es menos grave que el recuerdo rencoroso que tienes de esa ofensa que te han causado. Hoy, cuando en el mundo hay tanta gente amargada, desconfiada para amar, recelosa, solitaria; descubre la vida del Resucitado, vivir perdonando como perdonó Jesús, muriendo en la cruz, decía y tú y yo lo debemos de repetir continuamente: “Padre Dios, perdónales, perdónales porque no saben lo que gritan, perdónales porque no saben lo que hablan, perdónales porque no saben lo que hacen”. El perdón es el camino seguro de sanación interior; esa expresión de Jesús “perdonar 70 veces siete” significa perdonar siempre, perdonar de corazón, perdonar sin trampas, sin esguinces, perdonar no significa no volver a recordar, puedes recordar, pero recuerda con paz, recuerda sin dolor la ofensa que otro te ha causado. ¡Qué experiencia más grande de Pascua!, ¡qué experiencia más profunda de resurrección!, cuando digo a partir de esta Semana Santa, de esta Pascua del Señor, soy un hombre, una mujer libre, libres de resentimientos y rencores frente a nada y frente a nadie. Pero hay una tercera experiencia de resurrección concreta. Hay muchas personas que viven en el mundo con grandes dependencias emocionales y afectivas, de cosas, bienes terrenales, del dinero y sobre todo de personas. ¿Te sientes así?, ¿sufres si una persona no te ama, no te saluda, te hablo duro, te fastidias, te amargas el día, le das demasiada importancia a ese ser humano?, ¿acaso lo has endiosado en tu corazón? O por el contrario, ¿quieres dejar esa naturaleza que te hace dependiente, encadenado, esclavo del amor de una mujer, de un hombre, del amor de una propiedad, del dinero, del amor de un trabajo, de un cargo en una empresa y quieres vivir con la libertad gloriosa de los hijos de Dios, con la alegría gozosa de los que ponen toda su confianza en Dios? Aprende este camino de Pascua, aprende este sendero de resurrección, aprende a vivir con profunda libertad interior frente a las cosas y frente a las personas. Sólo cuando el Resucitado entra a mi vida, cuando me lleva a mirar las personas, las situaciones de mi diario vivir de otra manera, dejaré tantas esclavitudes, tantos esquemas mentales que me oprimen, tantas situaciones emocionales que me deprimen y me bajan de nota y de ánimo, aprende a vivir en libertad. En un cuarto camino, tú decides si vives para los placeres de carne, para comer, la gula, para sólo estar tirado en una cama, la pereza, para tus hormonas, la lujuria y te vuelves un esclavito, un miserable de la comida, del bienestar, de las hormonas, de la lujuria. O tú decides vivir de una manera nueva para valores más altos, el amor, la alegría, la paz, la esperanza, la libertad. Tú decides si vives solamente en el goce de los sentidos carnales o en el gozo del espíritu. Tú decides si tienes esa libertad interior y experimentas Cristo ha llegado a mi vida, ya no soy más esclavo de la lujuria por una mujer o por un hombre, no soy más esclavo de la gula y la comida desbordada, no soy más esclavo de mi pereza y mi incapacidad para sacrificarme, para dominar mi voluntad, mis horarios de trabajo y de descanso. Soy un hombre, una mujer libre porque el Señor me ha otorgado una fuerza a mi voluntad, una fuerza a mi moralidad, una fuerza a mi espiritualidad que me lleva a declararme libre frente al mayor carcelero que hay en la vida, mi propio yo. Esto es una sabiduría que solo se aprende cuando recorres el camino de la resurrección. Vamos terminando nuestra reflexión diciendo en un quinto momento. ¿Vives a la manera del mundo, en la rutina, buscando novedades, en paseos, en salir a tomar cerveza, comer pizza, tengo que vencer el hastío de la vida, el tedio de las relaciones de familia, y crees que el mundo, el escaparte simplemente a un centro comercial, a un spa, a un salón de belleza, a una caminata, va a conjurar ese tedio y hastío, ese sin sentido de la vida? Hombre y mujer descubran que el tedio de la vida no tiene otra causa sino la ausencia, el vacío de Dios en tu corazón, hoy vive la novedad de la vida con Dios, vive la novedad de una existencia abierta a la fe, a la esperanza, al amor de Dios. Yo te quisiera decir que construir tu casa de campo, construir un apartamento con muchas comodidades, comprarte el carro de última generación o de último modelo, va a ser la felicidad de tu vida, y sí, te dará una alegría pasajera por algún tiempo, pero luego descubrirás que tú y yo, por el alma espiritual que tenemos, fuimos hechos para Dios y que nada del mundo, aunque nos parezca que nos va a dar la felicidad, el éxito, el triunfo, la riqueza, nada del mundo es capaz de saciar, de plenificar totalmente los anhelos más profundos del corazón humano. Conoce a Dios por la fe, la oración, la Eucaristía, la vida fraterna, el servicio a los demás, la meditación de su Palabra; aventúrate, métete en el camino de Dios y encontrarás un nuevo horizonte en tu vida que jamás habías imaginado que existía y menos, jamás habías imaginado que podías recorrer. Es Pascua de Resurrección, es la gran Vigilia donde el Señor nos trae el gran mensaje: el mal, el sufrimiento, el tedio de la vida, el vacío interior, la soledad, la injusticia, todas expresiones de muerte espiritual, ya no tienen la última palabra sobre tu vida, la muerte y sus adyacencias han sido crucificadas y con la Resurrección de Cristo hemos renacido a la esperanza, a la paz, hemos renacido a la alegría y a la vida nueva que sólo nos viene de Cristo Resucitado. Que el Señor, con sobreabundancia de amor, te bendiga en esta noche santa de la Vigilia de Pascua. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 24, 1-12 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Génesis 1, 1. 26-31a En el principio creó Dios el cielo y la tierra. Y dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine a los peces del mar, a las aves del cielo, a los animales domésticos y a todo animal que se arrastra sobre la tierra». Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen suya lo creó; hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: «Sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todo ser viviente que se mueve sobre la tierra». Y dijo Dios: «He aquí que les entrego todas las plantas de semilla que hay sobre la faz de la tierra, y todos los árboles que producen fruto y semilla, para que les sirvan de alimento. Y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todos los seres que respiran, también les doy por alimento las verdes plantas». Y así fue. Vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy bueno. Palabra de Dios. Te alabamos Señor Salmo de Hoy: Salmo 103, 1-2a. 5-6. 10 y 12. 13-14. 24 y 35c. Bendice al Señor, alma mía. Bendice al Señor, alma mía; Señor y Dios mío, inmensa es tu grandeza. Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto. Bendice al Señor, alma mía. Sobre bases inconmovibles asentaste la tierra para siempre. con un vestido de mares la cubriste y las aguas en los montes concentraste. Bendice al Señor, alma mía. En los valles hacer brotar las fuentes, que van corriendo entre montañas; junto al arroyo vienen a vivir las aves, que cantan entre las ramas. Bendice al Señor, alma mía. Desde tu cielo riegas los montes y sacias la tierra del fruto de tus manos; haces brotar hierba para los ganados y pasto para los que sirven al hombre. Bendice al Señor, alma mía. ¡Que numerosas son tus obras, Señor, y todas las hiciste con maestría! La tierra está llena de tus creaturas. Bendice al Señor, alma mía Bendice al Señor, alma mía. Segunda Lectura: del libro del Éxodo 14, 15-15, 1 En aquellos días, el Señor dijo a Moisés: «¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Tú alza tu cayado y extiende tu mano sobre el mar y se abrirá en dos, de modo que los israelitas puedan atravesarlo como por tierra firme. Yo haré que el Faraón se empeñe en entrar detrás de vosotros y mostraré mi gloria derrotando al Faraón y a su ejército, a sus carros y jinetes; para que sepa Egipto que yo soy el Señor, cuando muestre mi gloria derrotando al Faraón con sus carros y jinetes.» El ángel de Dios que caminaba delante de las huestes de Israel se levantó y pasó a su retaguardia; la columna de nubes que estaba delante de ellos se puso detrás, colocándose entre el campamento egipcio y el campamento israelí; la nube se oscureció y la noche quedó tenebrosa, de modo que los egipcios no pudieron acercarse a los hijos de Israel en toda la noche. Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del este que secó el mar y las aguas se dividieron en dos. Los hijos de Israel entraron por el mar como por tierra firme, y las aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución y entraron detrás de ellos por el mar, con los caballos del Faraón, sus carros y sus guerreros. A la vigilia matutina, volvió Dios la mirada desde la columna de fuego y humo hacia el ejército egipcio y sembró en él el pánico. Hizo que las ruedas de los carros se trabasen unas con otras, de modo que sólo muy penosamente avanzaban. Los egipcios exclamaron entonces: «Huyamos de Israel, porque el Señor combate por él contra Egipto.» Pero Dios dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre el mar, y las aguas se reunirán sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes.» Y Moisés extendió su mano sobre el mar, y, al despuntar el día, el mar recobró su estado ordinario y los egipcios en fuga se vieron frente a las aguas, y así arrojó Dios a los egipcios en medio del mar, pues las aguas, al reunirse, cubrieron carros, jinetes y todo el ejército del Faraón que había entrado en el mar en seguimiento de Israel, y no escapó ni uno solo. Pero los hijos de Israel caminaban sobre tierra seca por en medio del mar. Las aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda. Aquel día libró Dios a Israel de los egipcios, cuyos cadáveres vio Israel en las orillas del mar. Israel vio la mano potente que mostró Dios contra Egipto, y el pueblo temió al Señor, y creyó en él y en Moisés su siervo. Entonces Moisés y los hijos de Israel entonaron este cántico al Señor: Ant. Cantemos al Señor, sublime es su victoria. + Cantemos al Señor, sublime es su victoria, + caballos y carros ha arrojado en el mar. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Él es mi Dios: yo lo alabaré; el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré. El Señor es un guerrero, su nombre es «Yahvé». Los carros del Faraón los lanzó al mar, ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes; las olas los cubrieron, cayeron hasta el fondo como piedras. Tu diestra, Señor, resplandece por su fuerza, tu diestra, Señor, tritura al enemigo. Guiaste con misericordia a tu pueblo rescatado, los llevaste con tu poder hasta tu santa morada. Lo introduces y lo plantas en el monte de tu heredad, lugar del que hiciste tu trono, Señor; santuario, Señor, que fundaron tus manos. El Señor reina por siempre jamás. Ant. Cantemos al Señor, sublime es su victoria. Lectura: del libro del profeta Ezequiel 36, 16-28 El Señor me dirigió la palabra y me dijo: «Cuando la casa de Israel habitaba en su tierra, la contaminó con su conducta y con sus malas obras; como sangre inmunda fue su proceder ante mí. Entonces derramé mi cólera sobre ellos por la sangre que habían derramado en el país y por haberlo contaminado con sus ídolos. Los esparcí por las naciones y anduvieron dispersos por los países; según su proceder y sus malas obras los juzgué. Al llegar a las diversas naciones profanaron mi santo nombre, pues decían de ellos: «Éstos son el pueblo del Señor, han tenido que salir de su tierra.» Entonces tuve consideración de mi nombre santo, profanado por la casa de Israel en las naciones adonde fue. Por eso, di a la casa de Israel: Esto dice el Señor: No lo hago por vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, profanado por vosotros en las naciones adonde fuisteis. Mostraré la santidad de mi nombre ilustre profanado entre los gentiles, que vosotros profanasteis en medio de ellos; y sabrán los gentiles que yo soy el Señor, cuando manifieste mi santidad a la vista de ellos, por medio de vosotros. Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os llevaré a vuestra tierra. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios.» Ant. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. + Salmo 41, 2-3. 5bcd; 42, 34 Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío; + tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? Recuerdo cómo marchaba hacia la casa de Dios, entre cantos de júbilo y alabanza, en el bullicio de la fiesta. Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen y me conduzcan hasta tu monte santo, hasta tu morada. Que yo me acerque al altar de Dios, al Dios de mi alegría; que te dé gracias al son de la cítara, Señor, Dios mío. Lectura: de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 3-11 Hermanos: Cuantos en el bautismo fuimos sumergidos en Cristo Jesús fuimos sumergidos en su muerte. Por nuestro bautismo fuimos, pues, sepultados con él, para participar de su muerte; para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva. Pues, si hemos sido injertados vitalmente en Cristo por la imagen de su muerte, también lo estaremos por la imagen de su resurrección. Ya sabemos que nuestra antigua condición humana fue crucificada con Cristo, a fin de que la solidaridad general con el pecado fuese destruida y dejásemos de ser esclavos del pecado, pues el que muere queda libre de pecado. Si verdaderamente hemos muerto con Cristo, tenemos fe de que también viviremos con él, pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere; la muerte no tiene ya poder sobre él. Su muerte fue un morir al pecado de una vez para siempre, mas su vida es un vivir para Dios. Así también considerad vosotros que estáis muertos al pecado, pero que vivís para Dios en unión con Cristo Jesús. Ant. Aleluya, aleluya, aleluya. Salmo 117, 1-2. 16ab. 17. 22-23 Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Ant. Aleluya, aleluya, aleluya. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 24, 1-12 El primer día después del sábado, muy de mañana, llegaron las mujeres al sepulcro, llevando los perfumes que habían preparado. Encontraron que la piedra ya había sido retirada del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Estando ellas todas desconcertadas por esto, se les presentaron dos varones con vestidos resplandecientes. Como ellas se llenaron de miedo e inclinaron el rostro a tierra, los varones les dijeron: «¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí; ha resucitado. Recuerden que cuando estaba todavía en Galilea les dijo: ‘Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado y al tercer día resucite’ «. Y ellas recordaron sus palabras. Cuando regresaron del sepulcro, las mujeres anunciaron todas estas cosas a los Once y a todos los demás. Las que decían estas cosas a los apóstoles eran María Magdalena, Juana, María (la madre de Santiago) y las demás que estaban con ellas. Pero todas estas palabras les parecían desvaríos y no les creían. Pedro se levantó y corrió al sepulcro. Se asomó, pero sólo vio los lienzos y se regresó a su casa, asombrado por lo sucedido. Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús. | |
| dc.identifier.uri | http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/909 | |
| dc.identifier.uri | https://drive.google.com/file/d/1MTDLjTHHFMMDC-j3T15ruCXzKVSmduN1/view?usp=drive_link | |
| dc.subject | Entender la vida como servicio a los demás | |
| dc.subject | Gozo espiritual | |
| dc.subject | Jesús resucitado | |
| dc.subject | Luz | |
| dc.subject | Pascua | |
| dc.subject | Perdón | |
| dc.subject | No estás muerto | |
| dc.subject | San Lucas | |
| dc.subject | Sanación interior | |
| dc.subject | Vigilia Pascual | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Cinco caminos de Resurrección! | |
| dc.title.alternative | Sábado Santo |
Files
License bundle
1 - 1 of 1
Loading...
- Name:
- license.txt
- Size:
- 1.71 KB
- Format:
- Item-specific license agreed to upon submission
- Description: