¡Rey de otra manera!
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
Lucas 23, 35-43
Lecturas del día de Hoy:
Primera Lectura: 2S 5, 1-3:
En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron:
Hueso y carne tuya somos; ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además el Señor te ha prometido: «Tú serás el pastor de mi pueblo, Israel, tu serás el jefe de Israel.»
Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
Salmo de Hoy:
Sal 122(121), 1-2.4-5 (R. cf. 1)
Vamos alegres a la casa del Señor.
Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor.»
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
Vamos alegres a la casa del Señor.
Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor.
Vamos alegres a la casa del Señor.
Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor.
En ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.
Vamos alegres a la casa del Señor.
Segunda Lectura: Col 1, 12-20:
Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de Él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por Él y para Él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene en Él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo.
Porque en Él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por Él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
Evangelio de Hoy:
Lectura del Santo Evangelio según san Lucas 23, 35-43: Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.
En aquel tiempo, las autoridades y el pueblo hacían muecas a Jesús, diciendo:
-A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.
Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:
-Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:
-¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.
Pero el otro lo increpaba:
-¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.
Y decía:
-Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.
Jesús le respondió:
-Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.
Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
¡Rey de otra manera!
Con la solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo, avanzamos en esta última semana del llamado calendario litúrgico. Pero Cristo es Rey, desde la paradoja, desde el misterio, desde la contradicción de la Cruz. Él ha venido a ser testigo de la verdad, pero desde otras categorías muy distintas a la forma como nosotros entendemos el poder, el prestigio, los reinos de riqueza y poder de esta tierra.
Pudiéramos enumerar una serie de categorías desde donde Jesús, reinando en la Cruz, confronta, interroga, desnuda nuestras formas vanas de poder y prestigio humano, y nos pone a pensar en otra forma de vida.
Una primera afirmación, Cristo Rey es el pobre que enriqueció a todos. Sin dinero, sin bienes materiales, con el poder y la riqueza de su amor, de su mensaje, de sus milagros enriqueció y cambió la vida de muchos. Pensamos normalmente que se necesita mucho dinero para paliar la pobreza de otros; pero Cristo Rey, el que nunca manejó dinero, nos muestra cómo se puede enriquecer la vida de otros.
En una segunda categoría o clave, entendemos a Cristo Rey, el obediente, que nos hizo libres. Cuando pensamos que la obediencia es sometimiento de la libertad o cesión de la autonomía personal. Jesús desde la cruz nos muestra que justo en esa obediencia suprema al Padre Dios, entregándose en el ara de la cruz, es donde alcanzó la mayor libertad. La libertad frente al poder supremo de la muerte y el camino de libertad espiritual para nosotros frente a la tiranía, la dictadura del pecado que esclaviza al hombre que construye cárceles en su corazón.
En una tercera clave encontramos que, Cristo Rey es el Casto que nos enseñó a amar por encima de las coordenadas o categorías que maneja el mundo de hoy, donde supuestamente el amor es libre cuando hay promiscuidad y cuando se atienden todos los deseos desbordados de la carnalidad. Jesús nos enseña un camino impensable su vida célibe, su vida virginal, su testimonio de castidad en el amor, nos señala como hay un verdadero camino de libertad, un camino de verdadero amor.
Hoy a tantos que tienen encima tres, cuatro, cinco relaciones en matrimonio sacramental, matrimonio civil o uniones de hecho, habría que preguntarles ¿qué enseñanza deja Jesús el libre para amar?, ¿el universal para amar?, el maduro y oblativo en el amor que, desde su amor virginal, desde su amor en castidad, nos muestra una dimensión insospechada de ese amor ágape, de ese amor universal sin ataduras, sin apegos, sin esclavitudes carnales.
En una cuarta clave descubrimos que Cristo es Rey desde la humildad que fue capaz de transformar el mundo. Nació en una pesebrera, vivió de manera sencilla, Hijo de un pequeño e insignificante carpintero, Hijo de una mujer que pertenecía a una clase socio religiosa Los Anawim, la Virgen María. Este hombre nacido en una ciudad que apenas se conocía el pequeño pueblo de Belén, criado en la insignificante Nazaret. De alguna manera, desde su vida sencilla con los pequeños y pobres de esta tierra, tuvo una sabiduría tal y una fuerza en su mensaje que fue capaz de transformar la historia de los hombres, la historia del mundo, hasta el punto de partir la cronología de la historia antes de Cristo y después de Cristo.
En una quinta clave sobre el reinado de Jesús, decimos que Cristo es el Rey pacífico, manso, que batalló por el hombre, por su dignidad, por su libertad, por la verdad profunda que hay en cada ser humano.
En una sexta categoría encontramos a Cristo Rey como el profeta rechazado por su pueblo Israel, pero acogido por numerosos gentiles, extranjeros y aún paganos. Cristo es el profeta que anuncia el bien y el amor de Dios. Denuncia la ceguera y el engaño en el que vive el hombre y renuncia al espíritu de la mundanidad, al materialismo y las vanidades que han existido en todas las épocas humanas.
En una séptima categoría encontramos que Cristo es el Rey misericordioso, que paradójicamente, irónicamente, no recibió misericordia de los suyos.
En una octava clave Cristo es el Rey condenado a una muerte en cruz que no condenó a nadie, el sentenciado, el juzgado que no sentenció y no juzgó a nadie. Así es el reinado de Jesús.
En una novena y antepenúltima categoría o penúltima categoría, Cristo es el Rey crucificado que entregó su vida por todos y dejándose crucificar con Él crucificó el pecado, el gran tirano en la vida del hombre, la gran tragedia en la vida del mundo y que a veces desconocemos.
Finalmente, podemos afirmar que Cristo Rey es el muerto, que con su muerte dio vida eterna a todos. Cristo Rey muerto en ese altar, en ese trono de la cruz, nos abre un camino insospechado de vida en eternidad, de vida en plenitud, de vida en Dios. Él resucitará para nunca más morir y con su muerte en la cruz, entregando allí el pecado, muriendo al pecado de todos los hombres, haciéndose el pecado por la humanidad, nos otorga, nos comunica vida eterna a todos.
Hoy digamos ¡qué viva Cristo Rey!, pero no desde las claves, desde los conceptos, desde los ideales de poder humano, poder económico, poder militar que ostentan los gobernantes de esta tierra. Cristo es Rey desde la paradoja de la cruz y de su vida entregada por todos.
Que el Señor te bendiga en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.