¡Padre Nuestro!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2023-03-13T22:02:52Z | |
| dc.date.available | 2023-03-13T22:02:52Z | |
| dc.date.issued | 2023-02-28 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Jesús nos invita en esta lectura, nos invita a meditar sobre la oración y nos hace dos claras advertencias, cuando oremos a Dios no utilicemos mucha palabrería como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. Pero nos hace una segunda advertencia, por demás muy consoladora, nuestro Padre Dios al momento en que nos sentamos a orar, o nos disponemos a orar, ya sabe lo que nos hace falta; por eso es sabio lo de algunas personas que dicen: “yo no pido nada para mí, Dios sabe que me hace falta, yo solo agradezco, Dios me ha dado tantas bendiciones en mi vida, solo encomiendo la vida de los demás”. Pero Jesús nos enseña a orar de una manera muy especial, la famosa plegaria del Padre Nuestro o la llamada oración del Señor; los entendidos han afirmado que de la plegaria del Padre Nuestro que recitamos todos los días, la palabra más importante es la primera, ¡Padre!, nos reconocemos sus hijos muy queridos y Dios ya no es más un extraño, no es como el Dios de algunos científicos (una energía universal, un principio ordenador del universo) que es un Dios bastante abstracto, impersonal, desencarnado y al parecer desentendido de tus necesidades y de tu vida cotidiana. Por el contrario el Dios de la Biblia es un Dios encarnado que se hace carne, cercano al hombre, un Dios que se compromete con la historia de cada persona, sufre con nuestros sufrimientos y se alegra con nuestras alegrías; es el Padre amoroso y Jesús lanza la expresión típica de un niño de un año, año y medio, dos años de nacido, que en un gesto absolutamente intraducible llama a Dios, “Abba”, una expresión un poco cultural que repetimos no se puede traducir, pero si intentáramos hacerlo más o menos significaría esto, Apá, Pá (es la expresión de un niño campesino de nuestras tierras) que espontáneamente lanza a su padre una expresión de confianza y reconociéndolo como aquél que tiene poder, orientación y guía sobre nuestras vidas, Pá, Apá, Abba en arameo la expresión de Jesús. De ahí en adelante diremos tres afirmaciones sobre el señorío de Dios: que sea santificado su nombre, que venga su reino de justicia, de amor y de paz a la humanidad y sobre todo que se haga la voluntad de Dios y no mi voluntad en la vida de las personas. Y finalmente habrá cuatro solicitudes que ya no son dirigidas a Dios, sino pidiendo por los hombres, cuatro solicitudes que hablan de lo esencial, de lo que el ser humano debe de clamar a Dios cada día. La primera, que no nos falte el pan material, el pan que comemos, pero el pan de la salud, de la educación, del techo, en general las necesidades diarias. La segunda súplica, solicitamos a Dios que perdone nuestras ofensas como nosotros nos comprometemos a perdonar a quienes nos han ofendido; que exigente esta súplica y como la coloca en primer orden de importancia Jesús, entendiendo que no hay un corazón sano, si está cargado por resentimientos frente a los demás. En una tercera súplica humana, Jesús clama al Padre Dios, no para que no tengamos tentaciones, sino para que no caigamos en ellas, se presupone qué vamos hacer tentados, pero nos confiamos en que Dios frente a esa tentación del dinero, la tentación de la venganza, las tentaciones carnales, la tentación de licor, las tentaciones del egoísmo y el encerramiento en nosotros mismos, la tentación de sabernos o creernos sobrados de lote llenos de soberbia, nos invita a que clamemos a Dios, “no caer en la tentación”. Finalmente, concluirá la oración del Padre Nuestro, invitando al Padre Dios a que nos cuide y nos libre de las maldades, cuando el maligno de alguna manera accede al corazón de las personas y ellas por su maldad pueden destruir nuestra vida, realizar acciones que nos lastimen, pedimos ser preservados pues del mal. De ahora en adelante te invito, cada que reces el Padre Nuestro, no lo hagas mecánicamente, no lo hagas tan deprisa, hazlo con calma y siente a Dios el papá amoroso, que se preocupa entrañablemente por ti. Que el Señor te bendiga abundantemente en este día, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Mateo 6, 7-15 Lectura del día de hoy Lectura del libro de Isaías 55, 10-11 Esto dice el Señor: «Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo.» «Palabra de Dios. Te alabamos Señor» Salmo del día de hoy Salmo 34 (33), 4-5. 6-7. 16-17. 18-19 R/. Dios libra a los justos de sus angustias. Proclamen conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su Nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. R/. Dios libra a los justos de sus angustias. Contémplenlo, y quedarán radiantes, su rostro no se avergonzará. El afligido invocó al Señor, Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R/. Dios libra a los justos de sus angustias. Los ojos del Señor miran a los justos, sus oídos escuchan sus gritos; pero el Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria. R/. Dios libra a los justos de sus angustias. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias; el Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. R/. Dios libra a los justos de sus angustias. Evangelio del día de hoy Lectura del santo Evangelio según San Mateo 6, 7-15 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recen, no usen muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No sean como ellos, pues su Padre sabe lo que les hace falta antes de que lo pidan. Ustedes oren así: “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu Voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación y líbranos del Mal”. Porque si perdonan a los hombres sus ofensas, también a ustedes los perdonará su padre Celestial. Pero si no perdonan a los hombres, tampoco su Padre perdonará sus ofensas». Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.subject | Amor de Dios | |
| dc.subject | Gloria de Dios | |
| dc.subject | Mateo | |
| dc.subject | Nombre de Dios | |
| dc.subject | Paz de Dios | |
| dc.subject | Reino de Dios | |
| dc.subject | Señorío de Dios | |
| dc.subject | Voluntad de Dios | |
| dc.title | ¡Padre Nuestro! | |
| dc.title.alternative | Padre Nuestro |
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