¡La gran misión: Dar tu vida!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-10-22T16:10:19Z | |
| dc.date.available | 2024-10-22T16:10:19Z | |
| dc.date.issued | 2024-10-20 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Celebra hoy la Iglesia con carácter universal, la Nonagésima Octava Jornada Mundial de las Misiones, donde nos recuerda el texto precioso, del Rey que invita a los comensales a la fiesta de bodas y ante su negativa, hace una nueva invitación: “Salgan a los cruces de los caminos, e inviten a todos los que encuentren”. En el fondo, aquellos que desprecian el llamado de Dios y fueron los primeros llamados, se quedarán luego lamentándose en el llanto y el rechinar de dientes, porque vendrán nuevas personas, quizás desprevenidas, pero que sí supieron acoger el llamado de Dios, acoger la fiesta de bodas, acoger el Reino de los Cielos en su corazón. Pero hablemos del evangelio que nos ocupa en este día, y concretamente de las lecturas que la liturgia de la Iglesia nos presenta para este domingo. La primera lectura, tomada del profeta Isaías, nos muestra el cuarto cántico o himno del Siervo sufriente de Yahvé, que es una profecía 600 años antes de la Pasión dolorosa de Cristo y que nos expresa en tres momentos todo el dolor redentor de la Persona divina de Jesús. En efecto, dirá en un primer momento: “El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento y entregar su vida como expiación”. En esa línea descubrimos que el proyecto de Pasión, Crucifixión y Muerte de Jesús, estaba en el propósito redentor del Padre Dios, de entregar a su propio Hijo, Cristo, como expiación por nuestros pecados y que su sufrimiento no es vano, sino que es redentor. En un segundo momento nos dirá esta lectura de Isaías 53: “Que lo que el Señor quiere, prosperará por su mano”. Es que Dios es el único que escribe derecho, plan de salvación en renglones torcidos, planes inicuos y malvados de los hombres, y a pesar de la injusticia de la crucifixión de un inocente, Dios enderezó esos renglones torcidos de las autoridades religiosas de Jerusalén, que quisieron acabar con odio contra la persona de Jesús y Él hará prosperar por su mano la obra redentora, permitiendo que de su sufrimiento emergiera la más grande obra de redención para la humanidad. Concluirá esta primera lectura afirmando: “Por los trabajos de su alma, este siervo sufriente verá la luz, el justo se saciará de conocimiento, mi siervo, (hablando de la Persona divina de Jesús), justificará a muchos, porque cargó con los crímenes, con los pecados de ellos”. En esta lectura por demás corta de Isaías 53, está condensado todo el proyecto misterioso y redentor del Padre Dios para la humanidad a través de la Persona divina de Jesús. En esa misma línea podemos encontrar la segunda lectura de la carta a los Hebreos en el capítulo 4, cuando se nos invita: “A mantener firme la confesión de nuestra fe en Jesucristo, porque Él, que es el sumo sacerdote por excelencia, no es incapaz ni mucho menos de compadecerse de nuestras debilidades, sino que Él mismo, probado en todo sufrimiento, como nosotros hemos sido sufrientes en algún momento de la vida, probado en todo menos en el pecado, Él nos ha alcanzado la salvación”. Y concluirá la carta a los Hebreos: “Por eso presentémonos confiados ante el trono de Dios, trono de gracia, para alcanzar la misericordia que todos esperamos y encontrar el auxilio oportuno en nuestra vida”. Es de una profunda densidad teológica, estos versículos del capítulo 4 de la carta a los Hebreos, donde reconoce el autor de dicha carta, cómo Jesús entiende al hombre porque ha vivido el dolor humano excepto en el pecado, y por eso es capaz de salvarnos, por eso es capaz de redimirnos. Pero reflexionadas brevemente la primera lectura de Isaías y la segunda de Hebreos, capítulo 4, podremos comprender mejor el evangelio de hoy, cuando dos fogosos jóvenes hermanos entre sí, Santiago y Juan, piden ambiciosamente los primeros puestos, los sitios de honor a derecha e izquierda al lado de Jesús cuando Él sea erigido y reconocido como el Mesías Salvador. Jesús con gran sabiduría, (imagino sin estar allí presente), que los mira a los ojos a Santiago y Juan, a quienes apreciaba profundamente y les dice: “Ustedes no saben lo que piden”, ¿acaso pueden beber el cáliz de sufrimiento que he de beber? o ¿bautizarse con el bautismo donde me tengo que sumergir en la muerte, en el abismo de la muerte para luego resucitar? Y Santiago y Juan cándidamente, ingenuamente y diría, de una forma muy primaria y emocional, contestan: “Claro que podemos beber el cáliz de sufrimiento que tú vas a beber”. Jesús riposta a su interrogación y les dirá: “El cáliz que yo voy a beber y el bautismo de muerte y resurrección por el que voy a pasar, hasta lo pueden pasar ustedes; pero el estar en sitiales de honor a mi derecha o a mi izquierda, no me corresponde a mí asignarlo, sino que mi Padre Dios, es el que debe de tomar esa decisión”. A renglón seguido nos dirá el evangelista Marcos: “Que los otros diez apóstoles se indignaron al escuchar las palabras ambiciosas, las frases pretenciosas de Santiago y Juan”. La pregunta es ¿por qué se indignaron?, ¿será por qué en el fondo tenían también una secreta ambición de estar en los primeros puestos, sintiéndose muy seguros y muy orgullosos de Jesús, como cualquier humano ambicionaban, aspiraban, pretendían escalar, trepar de las manos o mejor, de la imagen del Maestro Jesús? Esto le servirá en una tercera enseñanza y final a Jesús, para llamarlos a todos al orden y decirles con autoridad y sabiduría: “Saben que los reyes de esta tierra los tiranizan, que los que llamamos grandes e importantes los oprimen, pero en la comunidad cristiana, la comunidad evangélica, la forma de vida en común que yo quiero para ustedes, no debe de ser desde la opresión, la importancia, el reconocimiento”. Y lanzará dos máximas evangélicas que han tenido eco a lo largo de los siglos y que todos conocemos y hoy vale la pena recordar. Dirá en efecto Jesús: “El que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor, y el que quiera ser primero, se haga esclavo y siervo de todos”. Jesús sólo reconoce un criterio de primacía y no es la importancia por relaciones humanas, cercanías afectivas, alguien importante, lo único que cuenta para Dios en orden de importancia humana es la capacidad de servicio humilde, haciéndonos esclavos. Un servicio sin alarde, un servicio sin reclamar derechos, porque he visto en la vida personas que sirven, pero en el fondo y con gran sutileza están buscando reconocimiento y están informando “Sin querer queriendo”, como decía el Chapulín Colorado, informando “sin querer queriendo”, que ellos o ellas son las grandes personas que sirven a los demás, olvidando como dice Jesús: “A la hora de ayudar, sea de tal discreción tu apoyo a otra persona, que tu mano derecha tan cercana a la izquierda, no se entere de la dádiva, la donación que tu mano izquierda realiza a otros”. Si, a veces nos gusta servir, pero nos gusta tomarnos la foto, salir en las redes sociales, mostrar la obra que hacemos y esto le quita el mérito ante Dios a la obra que haces, porque en el fondo, aunque te cueste reconocerlo, buscas el aplauso humano, el reconocimiento de los hombres y no buscas solamente el favor y la bendición de Dios. Qué tal que Jesús en su vida terrenal, hubiera reclamado para sí, soy el Mesías, voy a entregar mi vida, denme importancia, ¿no saben quién soy yo?, ¿no me han reconocido todavía? Eso es muy de las categorías y los criterios humanos, es muy de la condición de la humanidad, pero no lo ve bien el buen Dios. Finalmente encontramos una segunda máxima evangélica conocida universalmente con la que concluye el evangelio de hoy, cuando Jesús dirá a los suyos que se pelean ambiciosamente por los sitiales de honor, les dirá: “El Hijo del Hombre no ha venido a esta tierra a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos”. Aprendamos de Jesús, aunque nos encanta que nos sirvan, Él ha venido a servir, aunque nos encanta guardar la vida, conservarla, cuidarla, Él ha venido a dar su vida, a dar su vida en rescate por muchos. Señor, danos entender sabiduría tan alta y también tan contradictoria con los criterios del mundo, danos la gracia, Señor, de entender que solo somos importantes para ti, cuando damos vida en servicio humilde y silencioso a los demás, sin reclamar derechos, sin reclamar importancias, sin ponernos en el centro de la comunidad frente a los demás. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Marcos 10, 35-45 Lecturas del día de hoy Primera Lectura Is 53, 10-11 El Señor quiso triturar a su siervo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiación, verá a sus descendientes, prolongará sus años y por medio de él prosperarán los designios del Señor. Por las fatigas de su alma, verá la luz y se saciará; con sus sufrimientos justificará mi siervo a muchos, cargando con los crímenes de ellos. Salmo del día de hoy Salmo 33/32, 4-5. 18-19 20 y 22 R. Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor. Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. El ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades. R. Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor. Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad confían; los salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida. R. Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor. En el Señor está nuestra esperanza, pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo. Muéstrate bondadoso con nosotros, puesto que en ti, Señor, hemos confiado. R. Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor. Segunda lectura del día de hoy Segunda Lectura Heb 4, 14-16 Hermanos: Puesto que Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro sumo sacerdote, que ha entrado en el cielo, mantengamos firme la profesión de nuestra fe. En efecto, no tenemos un sumo sacerdote que no sea capaz de compadecerse de nuestros sufrimientos, puesto que él mismo ha pasado por las mismas pruebas que nosotros, excepto el pecado. Acerquémonos, por lo tanto, con plena confianza al trono de la gracia, para recibir misericordia, hallar la gracia y obtener ayuda en el momento oportuno. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Evangelio del día de hoy Evangelio Mc 10, 35-45 En aquel tiempo, se acercaron a Jesús Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte”. Él les dijo: “¿Qué es lo que desean?” Le respondieron: “Concede que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria”. Jesús les replicó: “No saben lo que piden. ¿Podrán pasar la prueba que yo voy a pasar y recibir el bautismo con que seré bautizado?” Le respondieron: “Sí podemos”. Y Jesús les dijo: “Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar y recibirán el bautismo con que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; eso es para quienes está reservado”. Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo: “Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario: el que quiera ser grande entre ustedes que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos, así como el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de todos”. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Agradar a Dios | |
| dc.subject | Amar | |
| dc.subject | Dar sin medida | |
| dc.subject | Donación | |
| dc.subject | Donarme generosamente | |
| dc.subject | Entregar lo mejor de si mismo | |
| dc.subject | Humildad | |
| dc.subject | Morir a mi mismo | |
| dc.subject | No esperar el aplauso humano | |
| dc.subject | Biblia | |
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