El amor: ¡Alma de la vida!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2025-06-12T23:13:02Z | |
| dc.date.available | 2025-06-12T23:13:02Z | |
| dc.date.issued | 2025-05-18 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Domingo 18 de mayo del año 2025. La primera lectura tomada del Libro de los Hechos de los Apóstoles en el capítulo 14, nos narra el testimonio de la persecución que vivió Pablo en el anuncio del Evangelio. De hecho, nos dice de manera descriptiva: “Lo lapidaron, lo apedrearon dándolo por muerto”, de ahí que luego el mismo apóstol afirme: “Hay que pasar por mucho, hay que sufrir mucho para entrar en el Reino de Dios. No hay verdadero profetismo sin incomprensiones, sin persecuciones; la cruz es el gran distintivo del auténtico profeta por oposición al falso profeta, que es aplaudido y reconocido por el mundo”. Por su parte, la segunda lectura de hoy, tomada del libro del Apocalipsis, nos habla la obra de novedad que Jesús hace en la historia humana. De hecho, dirá el autor de Apocalipsis, Juan: “He visto un cielo nuevo, una tierra nueva, y en la nueva Jerusalén que desciende del cielo, ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor, porque el primer mundo ha pasado”. Por eso todo en Dios es novedad, y cuando la oración, la misa, el Rosario, tus prácticas de piedad se vuelven rutinarias y dirigidas esas plegarias a Dios, sencillamente es un Dios que cabe en tu cabeza, pero no es el Dios real, porque nada más lejano al Dios verdadero que la rutina, el tedio y la monotonía. El Dios de la Biblia, el Dios verdadero, todo lo hace nuevo, empezando por la novedad de tu propia vida. No dejes que tu fe se canse, porque entonces no será fe, no dejes que tu amor pierda fuego, porque entonces no será amor. No dejes que tu esperanza decaiga, porque entonces no será verdadera esperanza cristiana. Pero pasemos dejando a un lado la primera y segunda lectura, y pasemos al evangelio de Juan. Cuando en un contexto de despedida de sus discípulos, al salir Judas del Cenáculo en lugar de la última Cena, Jesús describe así su tránsito, su éxodo, su encuentro con el Padre Dios. Y dirá: “Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en Él, y Dios pronto lo glorificará”. Qué manera poética, si se quiere también bucólica, melancólica como Jesús describe a los suyos su próximo tránsito al encuentro con el Padre Dios. Pero a renglón seguido les da un mandamiento nuevo: “Que se amen los unos a los otros, y no de cualquier forma, como Jesús nos ha amado a todos”. Señalará: “Que el verdadero discípulo es aquel que es capaz de amar con el corazón de Cristo a sus hermanos, a su prójimo”. Pero hoy nos preguntamos ¿qué es el amor?, ¿el amor es el alma de la vida? Demos siete afirmaciones centrales sobre el más grande y bello misterio de la existencia humana, el amor. Primera frase. El amor más allá de un sentimiento o de una decisión personal que no se agota allí, es sobre todo un regalo, un don, una gracia de Dios al hombre, dado como un mandato, porque Dios no exige lo que antes Él no ha dado, y Él nos manda a amarnos, porque es lo que ha hecho a lo largo de su vida. No pretendas equivocadamente amar porque dices, es una decisión personal o es un sentimiento que a veces es cambiante y variable; el amor verdadero a la manera de Cristo es solo una gracia, un regalo que Dios da a la vida para poder dar vida en amor a los demás. Segunda frase. El amor es como un fuego inicial divino, un fuego que enciende otros fuegos en el corazón humano. El fuego tiene la virtualidad y el poder de transformar todo lo que toca, y eso hace el fuego del Amor Divino cuando llega a nuestro corazón, transforma nuestra existencia. El Papa Francisco, ahora, ya que ha vivido su Pascua, decía en su momento: “En esto consiste el amor, en que Dios nos primerea, en que toma la iniciativa”. Y esta expresión del Papa ya fallecido, la toma del evangelista Juan cuando dice: “Que el amor consiste en que Dios nos amó primero, un fuego inicial que fue capaz de encendernos interiormente”. En otras palabras, que vacía, que apagada es la vida cuando no hemos conocido el fuego del amor de Dios en nuestra existencia. Lo único que hace grande la vida es cuando amamos y primero nos tenemos que sentir nosotros profundamente amados por el Señor para conocer la verdadera miel de la vida, el amor. En una tercera frase o afirmación, reconoce que no hay amor a Dios sin amor al hermano, sin amor al otro. Podría decírtelo de manera clara, la proporción, el porcentaje de amor que dices tener a Dios es exactamente el mismo porcentaje de amor que tienes por los tuyos. Si entre tu grupo de personas coloquemos 100 personas entre familiares, conocidos y amigos, amas a 50%, 50 de ellas, el 50 apenas las toleras. Tu amor a Dios será del 50%, porque como dirá claramente el apóstol Juan: “Miente quien dice que ama a Dios a quien no ve, si no ama a su hermano, a quien si ve”. En una cuarta frase reconoce, que el amor cristiano es un amor cualificado y completamente distinto del mero amor humano. De hecho, Jesús hará la precisión, la aclaración: “Ámense unos a otros, (pero nos dirá) como Yo los he amado”. Y hay que reconocer que mientras el amor de Jesús es en humildad, el amor humano tiene mucho de orgullo. Mientras el amor de Jesús es un amor totalmente entregado y servicial, el amor humano tiene tanto de egoísmo y de interés personal. Mientras el amor de Jesús es un amor que perdona hasta el final, aun muriendo en la cruz: “Perdónales porque no saben lo que hacen”, el amor humano se deja intoxicar, envenenar fácilmente por los resentimientos y los rencores. Mientras el amor de Jesús es un amor totalmente gratuito, el amor humano busca hacer méritos: la mujer ponerse bonita, el hombre mostrar algún capital económico para ser querido por los demás. Mientras el amor de Cristo es un amor en fidelidad eterna que nunca se rompe, ¡qué difícil es encontrar en el amor humano la fidelidad para toda la vida! Mientras el amor en Cristo es un amor eterno desde siempre y por siempre, el amor humano no deja de ser efímero, cambiante, pasajero, a veces pasiones de unas pocas semanas. En una quinta frase te diré, citando al libro del Cantar de los Cantares: “Que el amor es más fuerte que la muerte”. Esto es, el amor puede vencer todos los males del mundo: el pecado, la enfermedad del ser amado, el dolor que se pueda sentir por una circunstancia particular y aun la misma muerte. Pablo, entendiendo el poder de esta afirmación, dirá: “Vence el mal a fuerza de bien”, y nosotros, parodiando esta frase, podremos decir: ¡Vence el desamor de otros a fuerza de amor! En una sexta y penúltima frase, quiero compartirte sobre el misterio del amor humano, alma de la vida, “que Dios es la fuente de todo verdadero amor”. Así lo describe el evangelista Juan (el discípulo amado): “Dios es amor, Dios es el amor”, por tanto, no busques la fuente, el manantial del verdadero amor en nada y en nadie más que en Dios. Buscar el amor en una criatura, es buscar en una derivación, pero no ir al manantial donde el agua cristalina y abundante es capaz de alimentar y nutrir tu vida. Terminamos nuestra reflexión diciendo en una séptima frase, que solo el amor sana, sólo el amor libera, sólo el amor redime. El amor es la única medicina que no tiene contraindicaciones o efectos secundarios adversos. El pecado que el mundo hoy no quiere reconocer, en el fondo no es nada distinto, sino la negación total del amor, la incapacidad para amar. Es que sólo por el amor, el dolor, el mal y la muerte pueden ser redimidos, sólo por el amor hay fuente de vida y no de muerte en nosotros, sólo por el amor hay restauración y no destrucción de nuestra vida. Gracias, Señor, por esta enseñanza. Gracias por indicarnos el camino de la vida en plenitud: ¡Ámense los unos a los otros como Yo los he amado! Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Juan 13, 31-33a. 34-35 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Hch 14, 21b-27: Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos. En aquellos días, volvieron Pablo y Bernabé a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe diciéndoles que hay que pasar mucho para entrar en el Reino de Dios. En cada iglesia designaban presbíteros, oraban, ayudaban y los encomendaban al Señor en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Predicaron en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía, de donde los habían enviado, con la gracia de Dios, a la misión que acababan de cumplir. Al llegar, reunieron a la comunidad, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe. Palabra de Dios. Te alabamos Señor Salmo de Hoy: Salmo 144, 8-9.10-11.12-13ab: Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi rey. El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi rey. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi rey. Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi rey. Segunda Lectura: Ap 21, 1-5a: Dios enjugará las lágrimas de sus ojos. Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe. Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo. Y escuché una voz potente que decía desde el trono: Esta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo y Dios estará con ellos. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado. Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Ahora hago el universo nuevo.» Palabra de Dios. Te alabamos Señor Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Juan 13, 31-33a.34-35: Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros. Cuando salió judas del cenáculo, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él. (Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará). Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros. Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús | |
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| dc.subject | Amor de Dios | |
| dc.subject | Dios es amor | |
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| dc.subject | El amor es una gracia de Dios al hombre | |
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| dc.subject | Sacrificio | |
| dc.subject | San Juan | |
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| dc.title.alternative | Definición del amor desde Dios |
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