¡Dichoso quién confía solo en Dios!

dc.contributor.authorFundación Amén Comunicaciones
dc.date.accessioned2025-10-22T22:17:15Z
dc.date.available2025-10-22T22:17:15Z
dc.date.issued2025-10-09
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¡Dichoso quien confía solo en Dios! La profecía de Malaquías nos presenta la experiencia universal de los hombres cuando murmuran a veces sobre la acción de Dios que aparentemente prospera y bendice a los malvados, los orgullosos de esta tierra, y por el contrario, parece abandonar a los justos, a los buenos y a los que obran rectamente. En efecto, dirá la profecía de Malaquías: “Levantan la voz contra mí”, (dice el Señor). Ellos, los hombres, se preguntan ¿en qué levantamos la voz contra ti? Y Él responderá: “En pura nada, en el temor debido al Señor, en afirmar ¿qué sacamos con guardar sus mandatos haciendo duelo ante el Señor del universo, cuando vemos que, al contrario, los orgullosos son los afortunados, que prosperan los malhechores y malvados? Que tientan a Dios y aun así salen airosos”. Los hombres que temen al Señor se pusieron a comentar entre si esta situación, pero el Señor les responderá diciendo: “He aquí que llega el día ardiente como un horno, en que todos los orgullosos y malhechores serán como paja. Los consumirá el día en que está llegando (dice el Señor del universo) y no les dejaré ni copa, ni raíz. Pero a ustedes, los que temen mi nombre, los iluminará un sol de justicia y hallarán salud a su sombra. Saldrán, brincarán como terneros que salen del establo”. La promesa del Señor es clara a partir de esta profecía de Malaquías, el malvado, aunque de momento parezca triunfar, al final será castigado, será nada. Y el hombre bueno, aunque parezca en principio abandonado de Dios, será exaltado, se hará justicia, y la luz divina brillará sobre su rostro. Con razón se nos invita en el salmo primero, “a colocar toda nuestra confianza en Dios antes que en los hombres que es un principio universal y eterno de sabiduría bíblica”. Y diremos: “Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los hombres cínicos; sino que su gozo y su alegría es meditar la ley del Señor y contempla su ley día y noche”. Y ese salmo primero nos hace una promesa: “El hombre bueno y justo será como un árbol plantado al borde del riachuelo. Da fruto a su tiempo y no se marchitan sus hojas, y cuanto emprende tiene buen final”. Y concluirá lanzando esta advertencia: “No así los malvados, no así, su vida será como la paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino del hombre justo, pero el camino del malvado acaba mal”. Qué advertencia tan severa para nuestra vida, muy a propósito de aquellos que piensan que asegurados en sus intrigas, en su lengua, en su dinero, en sus éxitos humanos, en sus engaños, tienen también asegurada el final de su vida, cuando es todo lo contrario. Dios hará justicia, aunque nos parezca a los hombres que tarda, que demora en hacerlo. Pero pasemos al evangelio de hoy, que en una continuación sobre el sentido profundo de la oración nos invita “a rezar a Dios con toda perseverancia, con toda persistencia”. Y pone Jesús una imagen parabólica, una imagen evangélica. Cuando un hombre durmiendo y a media noche su amigo, el vecino, le toca la puerta insistentemente pidiéndole comida, porque le ha llegado de repente y en medio de la noche unos visitantes. El primero le dice: “No me molestes, mi puerta está cerrada, mis hijos y yo estamos dormidos. No puedo darte comida ahora”. Y Jesús, en la anécdota o en la imagen evangélica, dirá: “Les aseguro que, si este hombre no se levanta a darle los tres panes a su amigo por ser su amigo, lo hará por su intensidad, por su inoportunidad, por ser un hombre perseverante”. Y en el fondo es una clara invitación “a que en nuestra plegaria de cada día perseveremos, seamos intensos, cansemos a Dios”. Y luego, ratificando este sentido profundo de la oración, nos invita no solamente a la perseverancia, sino a la confianza en Dios cuando oremos. Y nos dirá: “Les aseguro, pidan y se les dará. Busquen y hallarán. Llamen a la puerta y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe. Todo el que con fe busca, encuentra. Y todo el que llama a la puerta se le abre”. Y para que no quede duda, Jesús señalará: “Que si un hombre, padre de familia, sabe darle a un hijo comida, ¿le dará un pez y no una serpiente?, o ¿si le pide un huevo, no le dará un escorpión? Cuánto más el Padre de los Cielos les dará lo mejor a cada uno de nosotros si lo pedimos de corazón”. Concluirá con esta famosa anécdota: “Si ustedes, pues que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos”. ¡Cuánto más el Padre del Cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan ¡ Hoy te invito para que reconozcas que lo más grande que podemos pedir a Dios es el Espíritu Santo para nuestra vida, el Espíritu de Dios, el Espíritu de la Verdad, el Maestro interior, el Espíritu Santo, Abogado, el Espíritu Santo Consolador, la vida divina para cada uno de nosotros. No nos equivoquemos, la oración fue un fundamental, un esencial en la vida de Jesús. Fue un hombre que vivió, vivió para estar en intimidad, en relación de amor profundo con el Padre de los Cielos, y de allí saca la fuerza para su vida. Te invito para que cuando sientas cansancios, desánimos, cuando pienses que la vida te pesa, que no eres capaz de más, aprendas a pedirle al Señor con toda la fuerza de tu corazón: ¡Dame tu vida divina, dame el Espíritu consolador, dame la fuerza del Padre de los Cielos para sacar adelante todos los proyectos y empresas de mi vida! Señor, “la oración (como decía santa Teresita del Niño Jesús), es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor, tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría”. O como nos lo recuerda san Agustín: “La oración es el encuentro de la sed de Dios con la sed del hombre”. Y concluirá afirmando: “Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Dios”. Hoy te pregunto ¿tu sed es sólo material?, ¿tu sed es sólo de dinero?, ¿tu sed es sólo de placer?, ¿tu sed en la vida es sólo de bienestar?, ¿tu sed es sólo de amor humano? O ¿tu sed es más profunda, más grande, más honda? Hay una sed de eternidad, un anhelo de infinito, una búsqueda de un amor que nunca has conocido y que sólo puedes encontrar en el Padre de los Cielos. Ora, ora cada día, ora perseverantemente, ora con confianza, ora con humildad y verás en tu vida grandes transformaciones, verdaderos milagros. Y te bendigo en este día por el Poder Divino. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 11, 5-13 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: de la profecía de Malaquías 3, 13-20a Levantan la voz contra mí, dice el Señor. Dicen: «¿En qué levantamos la voz contra Ti?». En que dicen: «Pura nada, el temor debido al Señor. ¿Qué sacamos con guardar sus mandatos, haciendo duelo ante el Señor del universo? Al contrario, los orgullosos son los afortunados; prosperan los malhechores, tientan a Dios y salen airosos». Los hombres que temen al Señor se pusieron a comentar esto entre sí. El Señor atendió y escuchó, y se escribió un libro memorial, en su presencia, en favor de los hombres que temen al Señor. Ese día que estoy preparando, dice el Señor del universo, volverán a ser propiedad mía; me compadeceré de ellos como se compadece el hombre de su hijo que lo honra. Volverán a ver la diferencia entre el justo y el malhechor, entre el que sirve a Dios y el que no lo sirve. He aquí que llega el día, ardiente como un horno, en el que todos los orgullosos y malhechores serán como paja; los consumirá el día que está llegando, dice el Señor del universo, y no les dejará ni copa ni raíz. Pero a ustedes, los que temen mi Nombre, los iluminará un sol de justicia y hallarán salud a su sombra; saldrán y brincarán como terneros que salen del establo. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Sal 1, 1-2.3.4 y 6 Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto a su tiempo y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Abre, Señor, nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 11, 5-13 Pidan y se les dará En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Supongan que alguno de ustedes tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice: “Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde: “No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; les digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues yo les digo a ustedes: pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen y se les abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre ustedes, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si ustedes, pues, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre del Cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?». Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús».
dc.identifier.urihttps://repositorioamencomunicaciones.com/handle/123456789/1097
dc.identifier.urihttps://drive.google.com/file/d/1URPmX476fwfeF_bckRiUoJZb6Snv_xhD/view?usp=drive_link
dc.subjectOración confiada
dc.subjectOración humilde
dc.subjectOración perseverante
dc.subjectPetición
dc.subjectSan Lucas
dc.subjectSúplica
dc.subjectBiblia
dc.subjectEvangelio
dc.title¡Dichoso quién confía solo en Dios!
dc.title.alternativeConfianza en Dios

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