¡El mandamiento de Dios más difícil!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-09-14T23:41:20Z | |
| dc.date.available | 2024-09-14T23:41:20Z | |
| dc.date.issued | 2024-09-12 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura tomada del apóstol san Pablo a la comunidad de Corinto, nos lanza de entrada una frase monumental: “El conocimiento humano engríe, infla, enorgullece, ensoberbece, y sólo el amor y la caridad edifican”. Mira cuál es el camino que has tomado en tu vida y descubre qué difícil es encontrar personas de las que llamamos en el mundo eruditas, de formación enciclopédica, humildes, sencillas de corazón, y por el contrario descubrir, que aquellas personas llenas de amor, de justicia y de caridad, son las que más nos han edificado en nuestra vida, empezando por las personas de nuestras propias mamás. A los maestros se les admira, pero no necesariamente son los que mueven el mundo; son aquellos profetas, mujeres y hombres que en una vida sencilla, pero de amor profundo y exquisito, los que nos mueven, nos edifican, nos inspiran. Pero Pablo continúa su reflexión afirmando: “Que, si alguno cree conocer sobre el mundo, en el fondo es un ignorante, porque mientras más conocemos, más descubrimos lo poco que sabemos ante la inmensidad del misterio de la vida, ante la inmensidad del misterio del universo, ante la inmensidad del misterio de la historia del mundo”. Continuará Pablo hablando: “De que no caigamos en la tentación de hacer ídolos de nada, ya que sólo hay un Dios que es el Padre de los cielos, de quien procede todo y que se ha manifestado en Jesucristo, por quien todos existimos a través de la Persona divina de Jesús”. Pero continúan las lecturas de hoy, con un bellísimo mensaje, el salmo responsorial es un deseo profundo del corazón del salmista, para ser guiado por Dios por el camino eterno. Y clamará diciendo: “Señor, tú me sondeas y me conoces, sabes de mí cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos, distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. Tú has creado mis entrañas, mis vísceras, me has tejido en el seno de mi madre; te doy gracias porque me has formado portentosamente, porque son admirables tus obras”. Que esta primera lectura de Pablo a los Corintios y este bellísimo salmo nos prepare, para entender el mandamiento más difícil de asumir a lo largo de toda la sagrada biblia. Es que muchas personas a lo largo de mi vida sacerdotal me dicen, padre, no soy capaz de cumplir este texto que señala el evangelista Lucas cuando afirmará: “Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, oren por los que los calumnian”. Qué impresionantes, qué exigentes y qué difíciles estas cuatro afirmaciones lapidarias y paradigmáticas. Y a renglón seguido, Jesús mostrará claramente que es un imperativo de la vida del cristiano: ¡Amar a los enemigos, hacer el bien a los que nos odian, bendecir a los que nos maldicen y orar por los que nos calumnian o injurian! Y agregará: “Si alguien te pega en una mejilla, preséntale la otra, si alguien por frío te pide la capa que llevas para protegerte en el camino de un pueblo a otro, entrégale también la túnica y aquel menesteroso mendigo que te pide prestado, dale, y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames”. Y lanzara una afirmación lapidaria, impresionante que es una verdadera máxima evangélica de vida: “Traten siempre a los demás, como quieren que ellos los traten a ustedes”. Hoy pregúntate: si tú quieres respeto, trata con respeto, si tú quieres misericordia, trata con misericordia, si tú quieres justicia, trata a los demás con justicia. Pero Jesús dará un ingrediente adicional que hace este trato más exigente: “No lo hagas sólo con tu familia o los que amas, eso también lo hacen los paganos, si sólo haces el bien a quien es amigo o cercano a ti, también los pecadores hacen lo mismo, y si prestas dinero esperando recuperar la inversión y aún con intereses, también los paganos hacen lo mismo”. Pero Jesús precisará: “Ustedes no, háganlo como un mandato de Dios, llenos del Espíritu de Dios y para dar gloria a Dios, así y sólo así, su recompensa en el cielo será grande, porque están obrando como Dios, están siendo misericordiosos como Dios Padre es misericordioso, que hace salir el sol sobre buenos y malos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos”. Y culminará este evangelio de una manera impresionante, invitándonos a unas actitudes puntuales: “No juzguemos de los demás para no ser juzgados, no condenemos a nadie para que no nos condenen a nosotros, como nos da de ira y de dolor ser condenados por los demás; perdonemos y seremos perdonados, demos y se nos dará”. A partir de estas cuatro actitudes reconocemos, la ley universal de la retribución, cuando otros textos evangélicos señalan: “El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará, y el que siembra generosamente en la vida, generosamente la vida le dará”. Hoy, si no quieres ser juzgado, no juzgues, no te gusta ser condenado, no condenes, quieres ser perdonado, perdona, quieres que otros te den, tú tienes que dar primero. Y Jesús concluye el evangelio diciendo: “La medida de amor, la medida de justicia, la medida de generosidad que nosotros utilicemos con los demás, con esa misma medida Dios nos va a mirar, a medir a cada uno de nosotros”. Es un evangelio impresionante, donde Dios Padre se pone como ejemplo, despojándose de lo propio y por eso nos pide despojarnos de nosotros mismos, poniendo la otra mejilla, dando la túnica, no reclamando lo prestado, amando sin hacer distinciones, amando sin juzgar, sin condenar, perdonando y dando a los demás. Y esa es la manera de amar del Padre, y así seremos perfectos, como el Padre de los cielos es perfecto. Concluyo diciéndote, que si como muchas personas afirman, padre, me desanimo al escuchar este evangelio, me doy cuenta de lo lejos que estoy de vivir ese evangelio y de ser un verdadero cristiano, yo te digo, no te desanimes, en lo humano es quizás el mandamiento de Dios más difícil de acoger, aceptar, vivir en la vida cotidiana, pero por gracia de Dios, por don de Dios, por regalo de Dios y solo como una gracia, un regalo y un don de Dios, seremos capaces de amar al enemigo, de hacer el bien al que nos odia, de bendecir al que nos maldice y de orar por aquellos que nos calumnian. Ánimo, Jesús no pide imposibles, Jesús no exige lo que no somos capaces de cumplir, pide la gracia a Dios y tendrás un corazón grande como el Padre de los cielos, para amar, hacer el bien, bendecir y orar por aquellos que te maldicen, te calumnian y te odian. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 6, 27-38 Lectura del día de hoy 1Co 8, 1b-7.11-13: Al pecar contra los hermanos, turbando su conciencia insegura, pecáis contra Cristo. Hermanos: El conocimiento engríe, lo constructivo es el amor mutuo. Figurarse que uno tiene conocimiento, es no haber empezado a conocer como es debido. A uno que ama es a quien Dios reconoce. Vengamos a eso de comer de lo sacrificado: Sabemos que en el mundo real un ídolo no es nada y que Dios no hay más que uno; pues aunque hay los llamados dioses en el cielo y en la tierra -y son numerosos los dioses y numerosos los señores-, para nosotros no hay más que un Dios, el Padre, de quien procede el universo y a quien estamos destinados nosotros, y un solo Señor, Jesucristo, por quien existe el universo y por quien nosotros vamos al Padre. Sin embargo, no todos tienen ese conocimiento: algunos, acostumbrados a la idolatría hasta hace poco, comen pensando que la carne está consagrada al ídolo, y como su conciencia está insegura, se mancha. Así tu conocimiento llevará al desastre al inseguro, a un hermano por quien Cristo murió. Al pecar de esa manera contra los hermanos, turbando su conciencia insegura, pecáis contra Cristo. Por eso, si por cuestión de alimento peligra un hermano mío, nunca volveré a comer carne, para no ponerlo en peligro. Evangelio del día de hoy Salmo 139 / 138, 1-3.13-14ab.23-24: Guíame, Señor, por el camino eterno. Señor, tú me sondeas y me conoces: me conoces cuando me siento y me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias porque me has escogido portentosamente, porque son admirables tus obras. Señor, sondéame y conoce mi corazón, ponme a prueba y conoce mis sentimientos; mira si mi camino se desvía, guíame por el camino eterno. Evangelio del día de hoy Lc 6, 27-38: Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada: tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados perdonad y seréis perdonados; dad y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis la usarán con vosotros. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
| dc.identifier.uri | http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/681 | |
| dc.identifier.uri | https://drive.google.com/file/d/1anF_AqyMIF1ZmB8mLqezcpGyEqf696By/view?usp=drive_link | |
| dc.subject | Amar a los enemigos | |
| dc.subject | Amor | |
| dc.subject | Bendecir | |
| dc.subject | Calumniar | |
| dc.subject | Entrega | |
| dc.subject | Fariseos | |
| dc.subject | Ley | |
| dc.subject | Hacer el bien a quienes nos odian | |
| dc.subject | Maldecir | |
| dc.subject | Orar | |
| dc.subject | Tratar bien a los demás | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡El mandamiento de Dios más difícil! | |
| dc.title.alternative | El gran mandamiento |
Files
License bundle
1 - 1 of 1
Loading...
- Name:
- license.txt
- Size:
- 1.71 KB
- Format:
- Item-specific license agreed to upon submission
- Description: