¡Siete estrategias de maligno!

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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Marcos 7, 31-37 Lectura del día de hoy Lectura del Génesis 3,1-8: La serpiente era el más astuto de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?» La mujer respondió a la serpiente: «Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: “No comáis de él ni lo toquéis, bajo pena de muerte.”» La serpiente replicó a la mujer: «No moriréis. Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal.» La mujer vio que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable, porque daba inteligencia; tomó del fruto, comió y ofreció a su marido, el cual comió. Entonces se le abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron. Oyeron al señor que pasaba por el jardín a la hora de la brisa; el hombre y su mujer se escondieron de la vista del Señor Dios entre los árboles del jardín. Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo 32/ 31,1-2.5.6.7 Dichoso el que está absuelto de su culpa Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito. R/. Dichoso el que está absuelto de su culpa Había pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito; propuse: «Confesaré al Señor mi culpa,» y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/. Dichoso el que está absuelto de su culpa Por eso, que todo fiel te suplique en el momento de la desgracia: la crecida de las aguas caudalosas no lo alcanzará. R/. Dichoso el que está absuelto de su culpa Tú eres mi refugio, me libras del peligro, me rodeas de cantos de liberación. R/. Dichoso el que está absuelto de su culpa Evangelio el día de hoy Lectura del santo evangelio según san Marcos 7,31 37: En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá», esto es: «Ábrete.» Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.» Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Más allá de la curación del sordomudo del Evangelio que nos presenta Marcos, miremos como el libro del Génesis de la primera lectura de la liturgia del día de hoy, nos detalla la estrategia, como el mal actúa en el corazón del hombre. Primer paso: el mal es astuto. En efecto, nos dice el autor del libro del Génesis: “que la serpiente, personificación del mal, era la más astuta de todos los animales del campo”, entendemos por astucia, la inteligencia para hacer el mal. En un segundo momento: el maligno simula, aparenta estar del lado del hombre, y sutilmente lo contrapone a Dios como si fuera su enemigo, lo que es la mayor mentira. Descubrimos nosotros, como en este diálogo simbólico donde hay una verdad de fe más que histórica, la serpiente seduciendo a Eva le dice: “Que como no va a comer del fruto prohibido del árbol que está en el centro del jardín, que nada le pasará, que antes, por el contrario, alcanzará un conocimiento superior”. En un tercer momento: descubrimos que la estrategia del maligno en el corazón humano es siempre mentir, no en vano, Juan lo llama: “el padre de la mentira”, siempre engaña. En efecto, dirá a Eva: “No morirán, si comen del árbol de la vida del conocimiento del bien y del mal, no alcanzarán la muerte espiritual”. En un cuarto momento descubrimos: cómo el mal nos ensoberbece bajo una falsa promesa, le dice a Eva: “Que por el contrario, si come del fruto prohibido serán como Dios”. Es la promesa de falsa felicidad, de mentirosa plenitud, que ha prometido desde siempre el maligno al hombre, si tienes dinero serás dios de tu vida, si tienes mucho conocimiento serás dios de tu vida, si tienes mucha fama, prestigio y éxito humano, serás el dios de tu vida. Nada más engañoso que ensoberbecer el corazón humano, bajo la promesa de que seremos como Dios, no es verdad. En un quinto momento: el mal se presenta como seductor fascinante. En efecto dice el libro del Génesis: que la mujer vio que el fruto del árbol era apetitoso, atrayente, deleitable. Y como hemos dicho en otra ocasión, es que si el mal no se presentará como seductor, fascinante, atractivo, deleitable, sencillamente nadie pecaría. Es solo luego de incurrir o cometer el pecado, que el ser humano descubre la fealdad, la inmundicia, el engaño torpe, en el que ha caído al pecar. En un sexto momento descubrimos, a partir de esta lectura del libro del Génesis como el mal se comunica a los otros. Nos dirá exactamente el autor del libro: que la mujer tomó del fruto, comió, y le ofreció al marido, el cual también comió. Cuántas veces iniciamos en un vicio, en un mundo de oscuridad por un falso amigo, por una mala amiga, que simulaba querer ayudarnos. Finalmente, en un séptimo y último momento: descubrimos cómo entró la malicia en el corazón humano, porque hombre y mujer se dieron cuenta de que estaban desnudos, y se escondieron entre los árboles del Edén, de la vista de Dios. Descubrimos una verdad teológica, no necesariamente histórica en este libro del Génesis, y descubre cómo el mal actúa en tu vida. Primero es astuto, segundo, aparenta estar de tu lado, tercero, te engaña, cuarto, te ensoberbece, quinto, se presenta como seductor o fascinante, seis, te lleva a comunicar el engaño otras personas, siete, cuando te entra malicia, te descubres necesitado de aparentar lo que no eres y de esconderte de Dios. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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