¡Con el poder del Espíritu!

dc.contributor.authorFundación Amén Comunicaciones
dc.date.accessioned2024-09-11T17:09:12Z
dc.date.available2024-09-11T17:09:12Z
dc.date.issued2024-09-03
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Hoy te pregunto al iniciar la reflexión de estas lecturas bíblicas, que la liturgia de la Iglesia nos presenta en este día: ¿te sientes un hombre, una mujer que vive inmerso en las preocupaciones, angustias, afanes, prisas y compromisos del mundo?, por el contrario, ¿te sientes una persona iluminada, libre, sabia, compasiva, por encima del torbellino de pasiones en las que se desenvuelve la llamada vida moderna? Te formulo esta pregunta, porque aquí está la diferencia esencial que nos presenta la primera lectura del apóstol san Pablo a los Corintios en el capítulo 2, cuando habla que un hombre o una mujer que vive sólo según los criterios del mundo, o nos habla de un hombre o una mujer, un ser humano que es capaz de vivir según los criterios del Espíritu de Dios. El apóstol Pablo nos muestra cómo a nivel humano, uno no es capaz de captar los planes, los caminos, los proyectos y propósitos de Dios, y esto sólo lo puede hacer el hombre o la mujer espirituales, que tienen un criterio más amplio, más alto, más universal, para conocer los planes de Dios. Insiste el apóstol Pablo en oponer la sabiduría humana que a veces absolutizamos, pero que es incapaz de conocer los planes de Dios realizados en Cristo y en su crucifixión, y opone esta sabiduría humana frente a la llamada sabiduría celestial, que tiene su fuente en el Espíritu de Dios. Hoy te pregunto: ¿con qué sabiduría valoras, juzgas, decides, actúas cada día de tu vida?, porque ciertamente cuando hay una mirada más alta, nuestra forma de decidir y de actuar en la vida es totalmente distinta, de cuando se tiene una mirada ramplona o un vuelo bajo como el de las gallinetas, y no un vuelo alto como el de las águilas que están en lo más encumbrado de las montañas y cordilleras. Hoy reconocemos que el hombre que vive en el Espíritu de Cristo, se halla en una situación privilegiada para mirar todas sus realidades terrenales, entiéndanse personales, familiares, laborales, sociales, sin miedo a equivocarse, porque sabe que el Espíritu de Dios le da una mirada completamente distinta en verdad, en sabiduría, en iluminación, y no habrá temor a equivocarnos. Termino hablando de esta primera lectura preguntándote: ¿cuántas veces en tu vida te has equivocado, y estas equivocaciones te han traído grandes sufrimientos porque hablaste, tomaste decisiones o actuaste según criterios demasiado humanos? Con razón el salmo responsorial de hoy nos dice: “Que el Señor es justo en todos sus caminos” y nos invita a: “Explorar el plan de Dios que no es nuestro plan, los caminos de Dios que no son nuestros caminos, y a reconocer que en todo lo que acontece en nuestra vida, hay un propósito y que todo sucede para nuestro bien, si con fe y amor somos capaces de evidenciarlo”. Pero pasemos al evangelio de hoy, Jesús nos muestra una realidad que nos pone a pensar a todos. Nos dice que bajó la ciudad de Cafarnaúm, en el norte de Israel, a Galilea, enseñaba a la gente los sábados. La gente reconocía en Él condiciones especiales, era un rabino, un Maestro religioso que enseñaba con autoridad, una autoridad que nacía de su unidad total entre su pensar, su hablar y su obrar, pero sobre todo en una autoridad que nacía de tener en su interior, en su corazón, al autor supremo de todo el universo, Dios. Nos muestra a renglón seguido después de que la gente reconoce la autoridad de Jesús, como el mal en el mundo ha existido desde siempre, y como un hombre enfermo, otros dicen poseso, sufre tremendamente y ese espíritu del mal es capaz de reconocer a Jesús de entrada, como el Santo de Dios. A diferencia de los fariseos, de los escribas, de los saduceos, del sanedrín judío, de aquellos hombres que se llamaban religiosos, que se decían de sí mismos como piadosos y que no reconocen a Jesús como el Santo de Dios, este hombre enfermo por un espíritu malo que habla a través de él, reconoce la autoridad de Jesús y le dice ¿qué quieres de nosotros?, (parece que eran varios los espíritus del mal), ¿has venido a acabar con nosotros?, (hablando en plural), “Sabemos quién eres, el Santo de Dios”. Nos dice el evangelista Lucas en el capítulo 4: “Que Jesús con autoridad le manda callar y salir de este hombre y tirándolo por tierra en medio de la gente, abandonó al hombre poseído por el mal”, ante el asombro y la maravilla de todos los espectadores de semejante escena, lo único que atinaban a decir estos espectadores, es, ¿qué tiene la palabra de Jesús que da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos y todos salen a la voz de Jesús? Hoy, cuando sientes en tu corazón que estás poseído por espíritus malos y te coloco ejemplos: ¿tu corazón está lleno de envidia, está atrapado por la soberbia personal, es incapaz de amar por un egoísmo patológico? ¿Te sientes esclavizado de tus propios rencores, vives en una gran indiferencia frente a tus seres queridos y frente al mundo pensando sólo en tu gratificación, cuando el espíritu del mal bajo la forma de envidia, de soberbia, de egoísmo, de rencores, de indiferencia frente a los demás te atrapa? Hoy mira a Jesús y encuentra que solo en Él y en nadie más que en Él, hay la posibilidad de iniciar una nueva vida, de tener un nuevo comienzo en tu existencia, con verdad, con humildad, con el poder de Jesús que actúa en tu corazón derrotando el mal. Simplemente dile, Señor, solo no he sido capaz, he llevado una vida de error en error, de equivocación en equivocación, acabé con mi matrimonio, apenas empezaba por soberbia, pretendía ser mi capricho, mi voluntariedad, me he quedado sola o solo en la vida, me he llenado de mí mismo y al final me descubro profundamente vacío, hay amargura, inseguridad y profunda fragilidad en mi ser, por más que simule fortaleza. Señor, cambia lo que en mí necesita ser cambiado, renueva en mí lo que necesita ser renovado, transforma en mí lo que necesita ser transformado, con el poder del Espíritu, haz una obra nueva en mi vida. Bendícenos, Señor a todos en este día, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 4, 31-37 Lectura del día de hoy 1Co 2, 10b-16: Hermanos: El Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios. ¿Quién conoce lo íntimo del hombre, sino el espíritu del hombre, que está dentro de él? Pues lo mismo, lo íntimo de Dios lo conoce sólo el Espíritu de Dios. Y nosotros hemos recibido un Espíritu que no es del mundo, es el Espíritu que viene de Dios, para que tomemos conciencia de los dones que de Dios recibimos. Cuando explicamos verdades espirituales a hombres de espíritu, no las exponemos en el lenguaje que enseña el saber humano, sino en el que enseña el Espíritu, expresando realidades espirituales en términos espirituales. A nivel humano uno no capta lo que es propio del Espíritu de Dios, le parece una locura; no es capaz de percibirlo, porque sólo se puede juzgar con el criterio del Espíritu. En cambio, el hombre de espíritu tiene un criterio para juzgarlo todo, mientras él no está sujeto al juicio de nadie. «¿Quién conoce la mente del Señor para poder instruirlo?» Pues bien, nosotros tenemos la mente de Cristo. Salmo del día de hoy Salmo (145) 144, 8-9.10-11.12-13ab.13cb-14: El Señor es justo en todos sus caminos. El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. Que expliquen tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan. Evangelio del día de hoy Lc 4, 31-37: Sé quién eres; el Santo de Dios. En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: -¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: El Santo de Dios. Jesús le intimó: -¡Cierra la boca y sal! El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estupefactos: -¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen. Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
dc.identifier.urihttp://72.167.44.240:4000/handle/123456789/672
dc.identifier.urihttps://drive.google.com/file/d/1FyRSsdNPAJqKYaXyF47BO43__d48fiSc/view?usp=drive_link
dc.subjectActuar con coherencia
dc.subjectActuar con sabiduría
dc.subjectCorazón sano
dc.subjectDejarse sanar
dc.subjectEncomendarse a Dios
dc.subjectLiberarse del maligno
dc.subjectSabiduría divina
dc.subjectVivir en el espíritu
dc.subjectBiblia
dc.subjectEvangelio
dc.title¡Con el poder del Espíritu!
dc.title.alternativeSanación y liberación

Files

Original bundle

Now showing 1 - 2 of 2
Loading...
Thumbnail Image
Name:
Miniatura sep-03-2024.jpg
Size:
212 KB
Format:
Joint Photographic Experts Group/JPEG File Interchange Format (JFIF)
Loading...
Thumbnail Image
Name:
Síntesis sep.03.jpg
Size:
440.48 KB
Format:
Joint Photographic Experts Group/JPEG File Interchange Format (JFIF)

License bundle

Now showing 1 - 1 of 1
Loading...
Thumbnail Image
Name:
license.txt
Size:
1.71 KB
Format:
Item-specific license agreed to upon submission
Description: