¡Construye bien tu vida!

dc.contributor.authorFundación Amén Comunicaciones
dc.date.accessioned2024-11-10T19:03:47Z
dc.date.available2024-11-10T19:03:47Z
dc.date.issued2024-11-06
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES El precioso texto de la carta de Pablo a los filipenses (que estamos leyendo de manera meditativa por estos días), nos presenta una invitación que nos hace el apóstol, no sólo a su comunidad hace 2000 años, sino a nosotros en el siglo XXI. En efecto, nos dirá: “Trabajen por su salvación, la de su alma, con temor y temblor, porque es Dios quien activa en ustedes el querer y el obrar para realizar el designio del amor de Dios”. Y nos invita a renglón seguido con una instrucción muy particular: “Todo lo que hagamos en la vida, hagámoslo sin protestar, sin discusiones, sin resentimientos, con amor, y sólo así seremos irreprochables, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación perversa (y no está hablando de la generación del siglo XXI, sino del siglo primero), sólo así seremos intachables como cristianos, como creyentes, en medio de una generación perversa y depravada, entre la cual nuestro testimonio de amor y mansedumbre brillará como una lumbrera en medio de la noche”. Concluirá el apóstol Pablo en esta carta: “Que el día de Cristo será la gloria no solamente para Él, sino también para nosotros, porque nos demostrará que nuestros trabajos, como los del apóstol Pablo, no fueron inútiles, nuestras fatigas no fueron en vano, por eso estemos alegres, alegrémonos con el apóstol Pablo y alegrémonos con Cristo”. Luego el salmo precioso 26 en la liturgia nos invita: “A reconocer que sólo el Señor es nuestra luz y nuestra salvación, que a nadie debemos de temer, que el Señor es la defensa de mi vida”, ¿qué quien me hará temblar? Y afirmará el salmista: “Una cosa pido al Señor, eso buscaré, habitar en la casa del Señor por los días de mi vida, gozar de la dulzura del Señor contemplando su templo”. Y terminará el salmista expresando un deseo: “Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida”, y él se dirá a sí mismo: “Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espéralo todo del Señor”. Qué hermosas lecturas hasta este momento y ellas nos preparan para entender la renuncia radical que nos pide Jesús en el evangelio de Lucas, capítulo 14, cuando al comienzo y al final de dicho evangelio nos pide: “Renunciar, posponer, relativizar dos realidades que afectan, apegan y aferran nuestro corazón. Y es relativizar el amor a la familia (entendiendo por familia los papás, el cónyuge, los hijos, los hermanos)”. Pero habla también: “De posponer y relativizar el amor a nosotros mismos, a nuestros criterios, a nuestros puntos de vista” y al final del mismo evangelio nos invitará a: “Posponer, relativizar y no darle el primer lugar a los bienes materiales, ni al dinero, porque de lo contrario no podremos ser auténticos seguidores y discípulos del Maestro Jesús”. Pero no se queda en estas dos renuncias: amores tan legítimos como a la familia, a nosotros mismos, y aun algunos bienes materiales que nos dan seguridad hacia el futuro, sino que nos invita a entender: “Que, si no cargamos con la cruz de cada día, no podremos ser discípulos de Jesús”. Este evangelio de alguna manera nos muestra cuando Jesús dice: “El que no renuncie a sí mismo, el que no se niegue a sí mismo y no carga con su cruz, no puede seguirme verdaderamente como discípulo”, en el fondo nos está mostrando que ese negarnos a nosotros mismos es relativizar el amor, así, el amor a los seres queridos, la familia y el amor al dinero y a las cosas materiales. Y luego nos presenta de manera final, dos imágenes que nos ponen a pensar y nos dice: “Que si nosotros no renunciamos a aquello que consideramos esencial para poner toda nuestra confianza y toda nuestra vida en la providencia amorosa y que nunca falla de Dios Padre, nos puede pasar como aquel que quiere construir una torre, pero no se sienta primero a calcular los costos económicos de la misma, para saber si tiene con qué terminarla y luego al dejarla a mitad del camino, muchos se burlarán de él al decir, este hombre empezó a construir la torre, pero no pudo terminarla”. Pero cambiemos la palabra torre por la palabra vida y hablemos de calcular para construir nuestra vida, o cambiemos la palabra torre por la palabra matrimonio o familia, y digamos ¿has calculado cómo construir y terminar bien tu matrimonio y tu familia? O cambiemos la palabra torre por vocación o misión y pregúntate ¿si has calculado estratégicamente, si tienes la fuerza, la perseverancia, tienes la capacidad interior y espiritual de sostener tu vocación y tu misión a lo largo de la vida?, ¿por qué cuantos con ilusión se casaron y con desilusión se descansaron?, ¿cuántos con ilusión empezaron un emprendimiento y con desilusión lo cerraron porque se quebraron, un emprendimiento empresarial?; ¿cuántos con ilusión empezaron en la vida vocacional, en la vida consagrada y con desilusión luego se retiraron?, ¿con cuántas ilusiones hemos empezado muchos proyectos en la vida, pero por falta de cálculos, de planeación, por ingenuidad, por ilusos, por soñadores, nos hemos quedado a mitad del camino?. Eso puede pasar en la vida cristiana, en tu vida de creyente empezaste buscando de Dios, pero cuando encontraste las primeras dificultades, tiraste la toalla, no perseveraste, no continuaste. Pero Jesús, muy fuerte en estas imágenes, ya no solamente habla de construir una torre, sino que utiliza otra imagen evangélica y es la de dar una batalla, la de tener estrategia para batallar con un ejército de 20.000 hombres, cuando tus tropas apenas son la mitad, 10.000 hombres y dirá: “Si sabes que vas a perder la batalla”, (y me acuerdo de mi padre ya fallecido hace varios años que me decía, nunca cace peleas que sabe que va a perder y en la medida de lo posible trate de evitar toda pelea en la vida, cierro ese paréntesis) y continúo con esta reflexión cuándo dirá Jesús en el caso del soldado o del general que dirige los soldados cuando siente que va a perder la batalla de 10.000 hombres frente a un ejército doblemente armado, 20.000 tropas, envía legados, emisarios, mensajeros para pedir paz y así evitar una debacle, una humillación superior, porque la batalla entiéndase de tu vida, la batalla por tu familia, la batalla por tus sueños la perdiste, porque fuiste un mal estratega y no supiste enfrentar con Dios y en la fuerza de Dios todos los desafíos y pruebas que te ponía la vida. Concluyo diciendo, que los amores humanos de familia son legítimos, que el amor a sí mismo es legítimo, que la seguridad de los bienes son legítimos, pero ninguna de estas tres realidades las puedes tener como un absoluto, como un dios, para enfrentar las batallas de tu vida o para construir tu vida, porque las personas nos fallan, se ausentan, se mueren, porque el dinero se puede acabar, se puede perder o porque tus fuerzas personales no te dan para terminar con éxito tu vida. Hoy piénsalo, relativiza todo esto y pon tu confianza, pon tu vida solo en Dios, recuerda que la última frase de Jesús en esta tierra segundos antes de morir, fue una frase que Él no musitó o habló, sino que gritó y gritando fue un grito de confianza y de esperanza al decir: ¡Padre, Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu, en tus manos encomiendo mi vida! Aprendamos del ejemplo de Jesús. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 14, 23-33 Lecturas del día de hoy: Primera Lectura: Flp 2, 12-18 Queridos hermanos: Ya que siempre habéis obedecido, no sólo cuando yo estaba presente, sino mucho más ahora en mi ausencia, seguid actuando vuestra salvación escrupulosamente, porque es Dios quien activa en vosotros el querer y la actividad para realizar su designio de amor. Cualquier cosa que hagáis sea sin protestas ni discusiones, así seréis irreprochables y límpidos, hijos de Dios sin tacha, en medio de una gente torcida y depravada, entre la cual brilláis como lumbreras del mundo, mostrando una razón para vivir. El día de Cristo, ése será mi argumento para probar que mis trabajos no fueran inútiles ni mis fatigas tampoco. Y aun en el caso de que mi sangre haya de derramarse, rociando el sacrificio litúrgico que es vuestra fe, yo estoy alegre y me asocio a vuestra alegría; por vuestra parte estad alegres y asociaos a la mía. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo Responsorial: Sal 26, 1.4.13-14 El Señor es mi luz y mi salvación. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? ℟ El Señor es mi luz y mi salvación. Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo. El Señor es mi luz y mi salvación. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. El Señor es mi luz y mi salvación. Evangelio del día de hoy Lc 14, 23-33 En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: -Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar». ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
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dc.subjectConfianza en Dios
dc.subjectDesafíos de la vida
dc.subjectPlaneación
dc.subjectProyecto de vida
dc.subjectProyectos
dc.subjectPruebas de la vida
dc.subjectRelativizar bienes
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dc.subjectSan Lucas
dc.subjectValores cristianos
dc.subjectBiblia
dc.subjectEvangelio
dc.title¡Construye bien tu vida!
dc.title.alternativePlanear desde Dios

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