¡No matarás, ni aún en tu corazón!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-06-15T00:20:43Z | |
| dc.date.available | 2024-06-15T00:20:43Z | |
| dc.date.issued | 2024-06-13 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura de hoy del libro de los Reyes en el capítulo 18, nos recuerda como Dios bendice a los hombres buenos, a sus profetas, y los respalda más allá de las pruebas, dificultades y vicisitudes que puedan evidenciar. El caso es que el pueblo de Israel, vivía una pavorosa sequía que había acabado con los cultivos, la gente moría de hambre y clamaban al profeta para que Dios enviara lluvias a su pueblo, después de una sequía de tres años y medio. Nos dice que Elías en el Monte Carmelo, (entiéndase el monte del jardín por su belleza), ubicado en el norte de la actual Israel y mirando frente al mar Mediterráneo, sube a la parte alta del Carmelo y encorvado hacia tierra con el rostro entre sus rodillas, (habla de un cuerpo elástico, seguramente delgado), clama a Dios por lluvias. Pide a uno de sus colaboradores que suba y mire hacia el mar si alcanza a ver nubes a lontananza, a la distancia; por siete veces hace repetir a su criado esta misma acción, hasta que al final le dice: “Aparece una nubecilla como la palma de una mano que sube del mar”, entonces le ordenó a su criado: “Sube y dile a Jab, que enganche el carro y descienda, no sea que lo detenga la lluvia en su descenso del Monte Carmelo”. Esta imagen por demás expresiva, algunos lo han atribuido como la presencia maternal de Dios, y muchos siglos después, cuando san Simón Stock se hospedó, se instaló en el Monte Carmelo, hablan de una tradición del antiguo testamento que ya prefiguraba, la imagen de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora del Carmen, Nuestra Señora del Carmelo, Nuestra Señora del Jardín. Nos dice finalmente el libro de los Reyes: “Que la mano del Señor se posó sobre Elías y lo acompañaba permanentemente”. Pero avancemos en nuestra reflexión y miremos el evangelio de hoy; si en evangelios pasados hablábamos de como Jesús vino a darle plenitud a la ley mosaica y al mensaje de los profetas, hoy Jesús exhorta a sus discípulos y 2000 años después a nosotros y nos invita a una justicia, a una obediencia a la voluntad de Dios que tiene que ser mayor que la de los escribas y los fariseos, para poder entrar en el reino de los cielos. A lo largo de este discurso, colocará Mateo seis antítesis que veremos en los evangelios posteriores hablando uno, sobre el homicidio, dos, sobre el adulterio, tres, sobre el repudio a la esposa, cuatro, sobre el juramento sin necesidad, cinco, sobre la ley del talión que buscaba atemperar o suavizar la venganza, y seis, sobre el amor al enemigo. Y hoy nos habla de tres expresiones que, sin ser un homicidio, un asesinato material, hablan de matar en el corazón a un hermano, a una hermana, cuando encolerizados con un hermano, cuando insultando a un hermano o cuando llamándolo imbécil, merecemos la pena de ser sometidos a juicio, de ser llevados ante el tribunal o de ser condenados a la gehena del fuego eterno que no se extingue. En el fondo se nos invita a reconocer, que el homicidio no se consuma sólo cuando se arrebata la vida material a un ser humano, sino que el homicidio se da en el plano del corazón personal, cuando nosotros odiamos, rechazamos, renegamos, murmuramos, no amamos a otro, en el fondo lo matamos psicológicamente, lo matamos emocionalmente, lo matamos afectivamente. Esta afirmación aunque nos parece muy radical, muestra cómo debe de ser el amor a los hermanos, hasta tal punto que culminará con la sexta y última antítesis que veremos dentro de unos días, que es de las más exigentes: “Sólo seremos perfectos como el Padre Dios es perfecto, si no amamos solamente a la familia, los amigos, a los que nos hacen el bien; sino que lejos de castigar a la manera de la ley del talión judía a un enemigo, a un adversario, a un detractor, aprendemos a acoger, a aceptar y amar al enemigo, sólo en ese momento tendremos verdaderamente el Espíritu de Jesús, el amor de Dios en nuestro corazón”. Qué exigente esta afirmación, pero en el fondo nos invita el Señor a superar toda maldad, todo egoísmo, toda arbitrariedad que nace del corazón y entender, que sólo seremos luz del mundo, sal de la tierra, si en verdad vivimos en plenitud la Palabra del Señor. En este día que el buen Dios nos dé la gracia, de amar a quien nos cuesta amar, de aceptar aquella persona que nos cuesta convivir con ella, de disimular sus defectos, de no insultarla en nuestro corazón, en nuestros pensamientos, con nuestra boca; de entender que detrás de ese ser humano que me lleva a la cólera o que yo llamo tonto o imbécil, está la imagen viva de Cristo que debo de reconocer, valorar y amar. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 5, 20-26 Lectura del día de hoy Lectura del primer libro de los Reyes (18,41-46): En aquellos días, Elías dijo a Ajab: «Vete a comer y a beber, que ya se oye el ruido de la lluvia.» Ajab fue a comer y a beber, mientras Elías subía a la cima del Carmelo; allí se encorvó hacia tierra, con el rostro en las rodillas, y ordenó a su criado: «Sube a otear el mar.» El criado subió, miró y dijo: «No se ve nada.» Elías ordenó: «Vuelve otra vez.» El criado volvió siete veces, y a la séptima dijo: «Sube del mar una nubecilla como la palma de una mano.» Entonces Elías mandó: «Vete a decirle a Ajab que enganche y se vaya, no le coja la lluvia.» En un instante se oscureció el cielo con nubes empujadas por el viento, y empezó a diluviar. Ajab montó en el carro y marchó a Yezrael. Y Elías, con la fuerza del Señor, se ciñó y fue corriendo delante de Ajab, hasta la entrada de Yezrael. Palabra de Dios Salmo del día de hoy Salmo (65) 64,10.11.12-13 R/. Oh Dios, tú mereces un himno en Sión Tú cuidas de la tierra, la riegas y la enriqueces sin medida; la acequia de Dios va llena de agua, preparas los trigales. R/. Riegas los surcos, igualas los terrenos, tu llovizna los deja mullidos, bendices sus brotes. R/. Coronas el año con tus bienes, tus carriles rezuman abundancia; rezuman los pastos del páramo, y las colinas se orlan de alegría. R/. Evangelio del día de hoy Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 20-26: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “renegado”, merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.» Palabra de Dios». Te alabamos Señor. | |
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| dc.subject | Amar al otro | |
| dc.subject | Amar a quien me cuesta | |
| dc.subject | Amor | |
| dc.subject | Murmurar | |
| dc.subject | Odiar al otro | |
| dc.subject | Rechazar al otro | |
| dc.subject | Renegar | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡No matarás, ni aún en tu corazón! | |
| dc.title.alternative | Amor a los demás |
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