¡Tres lecciones de vida!

dc.contributor.authorFundación Amén Comunicaciones
dc.date.accessioned2025-10-06T16:19:43Z
dc.date.available2025-10-06T16:19:43Z
dc.date.issued2025-09-30
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¡Tres lecciones de vida! Llama poderosamente la atención la intemperancia, si la queremos llamar la intolerancia de dos hermanos, Santiago y Juan, llamados “hijos del trueno”, que se ponen furiosos cuando Jesús con ellos y pasando por Samaría, estos habitantes samaritanos no acogen a Jesús ni su mensaje. Santiago y Juan, rabiosos, reprochan a la gente de Samaría su incredulidad y piden a Jesús “que mande caer fuego del cielo, que acabe con ellos”. Jesús los reprende y les muestra “que el camino no es la confrontación, la hostilidad, la venganza, las rabietas, que son típicas estrategias de los hombres del mundo; pero que los hombres del espíritu deben vivir con otras estrategias: la mansedumbre, la paciencia, la comprensión, el amor”. De este pasaje evangélico saquemos tres sencillas y poderosas enseñanzas para nuestra vida. La primera, nunca sacamos nada bueno de momentos de rabietas, reproches, reclamos, regaños y cantaleta a diestra y siniestra. Cuando estés incómodo con una persona, ora por ella. Con toda seguridad ganarás más de una persona si rezas por ella, en vez de ponerte a discutir, a polemizar, a tener rabietas innecesarias con esa persona. Cómo tenemos que aprender los cristianos de mansedumbre, de paciencia, de comprensión con los demás y sobre todo, de una actitud amorosa, actitud que nos hará brillar como luz ante los demás seres humanos en la sociedad. Pero hay una segunda enseñanza que nos propone hoy el evangelio, y es la conversión de nuestro corazón a Cristo, una conversión que no se hace por imposición. Y esto lo debemos de aprender para siempre: ¡Dios se propone, no se impone! Jesús sabía, pasando por territorio pagano Samaría, que tenía que hablar con dulzura, con suavidad, que Dios Padre, su amor y su proyecto del Reino no se imponen por decreto, no se imponen por la fuerza y la violencia que en el fondo es falta y debilidad de los argumentos. Si algo necesita hoy nuestro mundo, frente a la rebeldía de no pocos que no quieren recibir el evangelio es paciencia, mansedumbre, suavidad. La vida me ha enseñado que cada corazón tiene su hora y su día. Un corazón que se florea, que se abre quizás en un momento supremo de prueba o sufrimiento y que no podemos a fuerza de cantaleta, de regaño, de sermonear a los demás, pretender cambiar o convertir su corazón. Terminamos nuestra reflexión con una tercera y última enseñanza, cuando vemos la reprensión, el regaño de Jesús a Santiago y Juan por la forma tan humana de reaccionar ante el rechazo al evangelio de parte de los samaritanos. Qué pena podríamos decir ser regañados por el Hijo de Dios. Y a propósito de eso, nos preguntamos, hoy si el Señor nos hablara y nos regañara, ¿por qué podría hacerlo en nuestra vida? Se me ocurre pensar que, el Señor nos podría regañar por la tibieza espiritual en la que hemos caído: la misa en redes sociales, perdernos el tesoro inmenso y único de la comunión sacramental de recibir al Pan de la Vida. Quizás Jesús nos podría regañar a nosotros por nuestra comodidad en la fe, por nuestra pereza o acedia espiritual, por pensar que si nos podemos afanar por hacer dinero, producir, trabajar, pero que nos relajamos para las cosas de Dios. Quizás Jesús nos podría regañar porque nos diría, están muy despiertos para las cosas del mundo, pero muy dormidos para las cosas del cielo y de Dios. Finalmente, Jesús nos podría hoy exhortar y regañar por nuestros miedos, que en el fondo son falta de fe. Reprendió Jesús a sus discípulos de manera muy clara en el mar de Galilea, en medio de la tormenta, por su miedo, que era debilidad en la fe. Hoy decimos es que por eso no voy a una misa, no voy a una Eucaristía, no voy a un retiro espiritual y olvidamos que nuestra vida está en manos de Dios, que nuestra salud, nuestro destino, nuestro todo está puesto en las manos amorosas y providentes del buen Dios. Señor, dame sabiduría para no dejarme arrastrar por la mentalidad a veces del mundo, las rabietas, las hostilidades, la violencia. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Lucas 9, 51-56 Lecturas del día de Hoy Primera Lectura: de la profecía de Zacarías 8, 20-23: Así dice el Señor de los Ejércitos: –Todavía vendrán pueblos y habitantes de grandes ciudades, y los de una ciudad irán a otra diciendo: Vayamos a implorar al Señor, a consultar al Señor de los Ejércitos. –Yo también voy contigo. Y vendrán pueblos incontables y numerosas naciones a consultar al Señor de los Ejércitos en Jerusalén y a implorar su protección. Así dice el Señor de los Ejércitos: –Aquel día diez hombres de cada lengua extranjera agarrarán a un judío por la orla del manto, diciendo: - Queremos ir con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros. Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 87(86), 1-3.4-5.6-7 Dios está con nosotros. Él la ha cimentado sobre el monte santo; y el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! Dios está con nosotros. Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles, filisteos, tirios y etíopes han nacido allí.» Dios está con nosotros. Se dirá de Sión: «Uno por uno todos han nacido en ella; el Altísimo en persona la ha fundado.» Dios está con nosotros. El Señor escribirá en el registro de los pueblos: «Este ha nacido allí.» Y cantarán mientras danzan: «Todas mis fuentes están en ti.» Dios está con nosotros. Evangelio de Hoy: Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 51-56: Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: -Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo y acabe con ellos? Él se volvió y les regañó, y dijo: -No sabéis de qué espíritu sois. Porque el Hijo del Hombre no ha venido a perder a los hombres, sino a salvarlos. Y se marcharon a otra aldea. Palabra del Señor, gloria a ti Señor Jesús.
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dc.identifier.urihttps://drive.google.com/file/d/1jCVXsnboPphtXpg06TPcu7UQVfzQccFP/view?usp=drive_link
dc.subjectAmor
dc.subjectAcoger a Dios en el corazón
dc.subjectCantaleta
dc.subjectDios no se impone
dc.subjectDios se propone
dc.subjectExhortación
dc.subjectRabietas
dc.subjectReclamos
dc.subjectRegaños
dc.subjectReproches
dc.subjectSan Lucas
dc.subjectBiblia
dc.subjectEvangelio
dc.title¡Tres lecciones de vida!
dc.title.alternativeLecciones de vida

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