¡Arcángeles Miguel, Gabriel, Rafael!
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
San Juan 1, 47-51
Lecturas del día de Hoy:
Primera Lectura: Apocalipsis 12, 7-12a:
Miguel y sus ángeles declararon la guerra al dragón.
Se trabó una batalla en el cielo; Miguel y sus ángeles declararon guerra al dragón. Lucharon el dragón y sus ángeles, pero no vencieron, y no quedó lugar para ellos en el cielo. Y al gran dragón, a la serpiente primordial que se llama diablo y Satanás, y extravía la tierra entera, lo precipitaron a la tierra y a sus ángeles con él. Se oyó una gran voz en el cielo, Ya llega la victoria, el poder y el reino de nuestro Dios, y el mando de su Mesías. Porque han derribado al acusador de nuestros hermanos, al que los acusaba noche y día ante nuestro Dios: Ellos lo vencieron con la sangre del Cordero y con la palabra del testimonio que dieron, pues no amaron tanto su vida como para rechazar la muerte.
Por eso, alegraos, cielos, y los que en ellos habitáis.
Palabra de Dios, te alabamos Señor.
Salmo de Hoy
Salmo 138(137), 1.2a.2b-3.4-5.7c-8
Delante de los ángeles tañaré para ti, Señor.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario.
Delante de los ángeles tañaré para ti, Señor.
Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.
Delante de los ángeles tañaré para ti, Señor.
Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.
Delante de los ángeles tañaré para ti, Señor.
Evangelio de Hoy:
Lectura del santo Evangelio según San Juan 1, 47-51:
En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: -Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.
Natanael le contesta: – ¿De dónde me conoces?
Jesús le responde: -Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.
Natanael respondió: -Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.
Jesús le contestó: – ¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.
Y le añadió: -Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.
Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
¡Arcángeles: Miguel, Gabriel, Rafael!
En la fiesta litúrgica de los santos Arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael tenemos lecturas especiales. En efecto, la profecía de Daniel en el capítulo 7 nos muestra una visión de la vida definitiva con Dios. “Un anciano se sienta, su vestido era blanco como la nieve, su cabellera como lana limpísima, su trono como llamas de fuego”. Y nos habla “de cómo miles y miles lo servían, millones y millones estaban a sus órdenes, hablando implícitamente de los ángeles, arcángeles, serafines, querubines y de todas las cortes celestiales. Sólo a Dios se le ha dado el poder, el honor y el Reino”.
Pero también de manera potestativa, podemos tomar la lectura del Libro del Apocalipsis en el capítulo 12. Cuando se habla: “De ese gran combate en el cielo, cuando Miguel Arcángel y el grupo de los ángeles que lo acompañaban combatieron contra el dragón y sus ángeles seguidores de Luzbel (el ángel que quiso ser como Dios), pero al final Luzbel y el dragón no prevalecieron y quedaron fuera del cielo. Y fue precipitado el gran dragón, la serpiente antigua, el llamado diablo y satanás, el que engaña al mundo entero, fue precipitado a la tierra y sus ángeles fueron precipitados con él”.
En cualquiera de estas dos lecturas encontramos lo que en el Credo llamamos: “Creo en Dios Padre, Creador de lo visible y lo invisible”. Y esta realidad invisible habla directamente del mundo angélico, donde ángeles, arcángeles, serafines, querubines, tronos, dominaciones, principados, potestades, todos fueron creados para gloria de Dios.
Igualmente, en el salmo litúrgico de este día diremos: “Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor. Me postraré hacia tu santuario”.
Y el evangelio de san Juan, por su parte, nos muestra cómo Jesús, hablando de Natanael, lo reconoce “como un israelita de verdad, como un hombre en el que hay sinceridad de corazón, en quien no hay engaño ni malicia en su alma”. Y Natanael, ante el diálogo de Jesús y la llamada de atención que le dice: “Eres un israelita de verdad”, él le preguntará ¿de dónde me conoces? Y Jesús le responderá: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, Yo te vi”.
Natanael se quebranta y responde a Jesús: “Rabino, Maestro, tú eres el Hijo, el Dios de Israel”. Nunca sabremos verdaderamente que vivió Natanael debajo de la higuera, pero tuvo que haber sido una experiencia muy fuerte, muy poderosa, para que lo quebrantara de esta manera y respondiera así a Jesús: “Tú eres el Dios, el Rey de Israel”.
Jesús simplemente se limita a decirle ¿por haberte dicho que te vi bajo la higuera ahora tienes fe, ahora crees? Te diré: “En verdad, en verdad que verán el cielo abierto y los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre”.
Nos descubrimos a partir de estas lecturas del Antiguo Testamento de Daniel o del Nuevo Testamento de Juan, capítulo 1, y del Apocalipsis, cómo la realidad de los ángeles y los arcángeles aparece siempre en la Escritura. Pero ¿quiénes son los ángeles?, nos preguntamos. Y diremos simplemente tres palabras.
Son en primer lugar, mensajeros de Dios a los hombres, traen mensajes. De hecho, cada uno y los arcángeles tienen asociados misiones particulares.
San Miguel, Protector de la Iglesia, significa en la etimología de su nombre, ¿quién como Dios? y defiende los intereses divinos ante la rebelión de los ángeles malos. Y repetimos, es Patrono de la Iglesia Universal.
Gabriel, por su parte, es el mensajero de Dios que lleva el anuncio de la encarnación que habrá de operarse en el vientre de esa doncella judía, María, y llevará la más grande y poderosa noticia a la humanidad: ¡Dios con nosotros acompaña nuestra historia y viene en pos de nuestra salvación!
Rafael, por su lado, que significa en su etimología “medicina de Dios”, es el amigo que guía por los caminos de la vida, haciendo la voluntad de Dios y también el que sana de enfermedades. Recordando a Tobit y Tobías en este célebre pasaje o Libro de la Sagrada Escritura, que nos habla de historias familiares y cercanas.
Pero además de ser los ángeles y arcángeles, mensajeros de Dios, son compañeros en el viaje de nuestra vida. De hecho, también por estos días celebraremos la memoria litúrgica del Ángel Custodio, el Ángel de la Guarda, a quien aprendimos a invocar tiernamente de labios de nuestras madres cuando decíamos: “Ángel de mi guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, hasta que me encuentre en paz y alegría con Jesús, José y María”. Esta sencilla oración que repetimos casi todos y aprendimos de labios, de los labios maternales, nos muestran cómo los ángeles son compañeros en el viaje de la vida y nos van iluminando, nos van guiando, nos van aconsejando.
Pero uno, además de ser mensajero de Dios con misión concreta y dos ser acompañantes en la aventura de nuestra vida. En un tercer momento los Ángeles rinden culto de adoración y de gloria a Dios. Así lo describía preciosamente la profecía de Daniel cuando habla “de que miles y miles, millones a las órdenes del anciano imagen de Dios, lo servían. Y comenzó la sesión y se abrieron los libros, el llamado Libro de la Vida, donde se mostrarán los salvados y los que no alcanzaron la salvación”. Y concluirá diciendo “que el Reino de Dios no se acabará y que esos millones de servidores que glorifican a Dios le rinden culto de honor, alabanza y adoración”.
Hoy tú y yo podemos ser de alguna manera similares a los ángeles si en nuestra oración de cada día, en nuestra Eucaristía cotidiana, no solamente pedimos a Dios de manera a veces un poco interesada, sino que también alabamos a Dios, adoramos a Dios, reconocemos su gloria, su majestad, su poder. De hecho, la oración más perfecta no es la que pide, no es la que intercede, no es sólo la que agradece. Es la oración en donde adoramos, glorificamos y reconocemos al Señor como el Dios y el todo de nuestra vida.
Hoy que los santos Arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael intercedan ante Dios por la Iglesia Universal. Hoy que los santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael desde el cielo orienten nuestras vidas. Hoy que los santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael nos ayuden a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a ser adoradores del verdadero Dios en espíritu y en verdad.
Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.