¡Bondad de Dios vs. Envidia humana!

dc.contributor.authorFundación Amén Comunicaciones
dc.date.accessioned2024-08-23T15:19:14Z
dc.date.available2024-08-23T15:19:14Z
dc.date.issued2024-08-21
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura nos presenta una profecía de Ezequiel, contra los pastores de Israel, cuando el pueblo humillado, exiliado, despreciado, no tuvo buenos acompañantes que pastorearan, que advirtieran de los peligros y desviaciones, en que incurría el pueblo sencillo, desviándose del proyecto de Dios. Por eso dirá Ezequiel: “Ay de aquellos pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos, que llenos de orgullo se visten con la lana de las ovejas, matan las más gordas, pero no son capaces de apacentar el rebaño; no han robustecido a las almas débiles, ni han curado los espíritus enfermos, ni han vendado a las ovejas heridas, ni han recogido aquellos corderos descarriados, ni han buscado los que se habían perdido, sino que con fuerza y violencia los han tratado de manejar. Por eso Dios lanza una advertencia: “Sin pastores, sin buenos pastores el pueblo de Israel se ha dispersado, para ser devorado por las fieras del campo, entiéndase por pueblos vecinos, y andan errantes por montes y dispersos en distintos lugares”. El Señor por ello lanza una advertencia: “Me voy a enfrentar a estos pastores, que han expuesto a mi rebaño, a mi pueblo, al pillaje y a ser devorados por las fieras; les reclamaré por mi rebaño, no dejarán, no volverán a apacentar el rebaño y no podrán apacentarse a sí mismos”. Y dirá a manera de consuelo Ezequiel, el profeta, poniendo en labios de Dios: “Yo mismo buscaré en mi rebaño, y yo mismo lo cuidaré”. Por eso, en esta línea pastoril, entendemos el salmo responsorial de hoy, muy conocido cuando decimos como asamblea litúrgica: “El Señor es mi pastor, nada me falta”. Sólo Dios es pastor de pastores, sólo Él cuida verdaderamente las almas, sólo en Él hay palabras de verdad y de vida eterna. Pero pasemos al evangelio de hoy y entenderemos mejor después de haber mirado brevemente la primera lectura, entenderemos mejor la parábola, donde Jesús equipara el reino de los cielos, a un propietario que al amanecer salió a contratar trabajadores para su viña y se ajustó con ellos en un denario por día. Encontramos aquí una idea central en esta parábola, y es la recompensa igual para todos los trabajadores, aunque hayan realizado un trabajo desigual, unos a primera hora de la mañana, otros a media mañana, otros a mediodía, otros a media tarde y otros al final de la tarde. Ciertamente fue un trabajo desigual y Dios les paga lo mismo porque Dios es bueno. Esta parábola obedece a una dinámica de contrastes: hay distintas horas de trabajo, empieza la paga del salario por los últimos y no por los primeros, y la recompensa, los honorarios, el salario, la paga es igual para todos. Ante la protesta humana de aquellos que fueron contratados para trabajar a primera hora del día, el patrono, imagen de Dios responde, que no les hace ninguna injusticia porque les ha pagado lo contratado, lo convenido, un denario por día, y que, si Él ha querido ser generoso pagando el mismo salario, un denario a quien trabajó una sola hora y no diez, eso es parte de su liberalidad, de su gratuidad, de su misericordia, y ellos no pueden cuestionar a Dios porque ha sido bueno. Y así, en esta parábola se corrige un poco esa idea, que había entre los judíos de recompensa y que Dios era una especie de registrador de las obras de los hombres, que pagaba según los criterios de justicia humana, y la recompensa de Dios es por gracia, no por méritos, es gratuitamente, no por derechos o merecimientos de nuestra parte. Es muy impresionante encontrar esta parábola y descubrir dos actitudes claramente contrapuestas. La primera, la bondad y la misericordia de Dios, que supera ampliamente la justicia humana, y del otro lado encontramos, la murmuración, los criterios limitados de justicia humana, y sobre todo, las envidias, porque a otros se les pagó el mismo salario que a nosotros, así somos los seres humanos. Cuántas envidias porque alguien prospera, y cuánta tranquilidad cuando decimos, yo estoy, perdónenme la expresión, perdónenme la expresión: “yo estoy jodido en la vida”, pero no soy el único, “todos los demás también están jodidos en la vida”, por eso yo me tranquilizo. Es la pura mezquindad humana que no tiene razón de ser. Hoy, frente a una realidad, como decimos coloquialmente o lo decían así las abuelas: “No puede ver un pobre con jíquera”, (hablando de un bolso nuevo, porque sentimos malestar, incomodidad, rabia), aprendamos que la lógica de Dios no es así. La envidia definida por algún autor espiritual: “Como la alegría por el mal ajeno o la tristeza y el dolor por el bien y la prosperidad del otro”, no deja de ser un sentimiento profundamente mezquino. Pidamos la gracia: “De no tener un ojo malo”, (como decían los hombres de la Biblia), que es el ojo de la envidia, de la rivalidad, la emulación, la competencia, porque no es así como haremos una sociedad mejor. Nos amargamos la vida comparándonos permanentemente con los demás, sobre lo que tienen y no tienen, pero, en definitiva, estamos convencidos por fe, que Dios, aunque da más talentos a unos que a otros, también les da cruces mayores, exigencias más altas en su vida, y ahí está la misteriosa justicia de Dios, que es misericordia y más alta que la justicia de los hombres y que nosotros no debemos de confrontar. Que Jesús no nos diga a nosotros como a aquellos trabajadores de la primera hora del día: “Amigo, a ti no te hago ningún injusticia”, ¿acaso no nos arreglamos, no cuadramos, no contratamos en un denario por día?, “si quiero darle a este último igual que a ti, ¿es qué no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis decisiones?, o ¿vas a tener tú envidia porque soy bueno?”, y vuelve a repetir una máxima evangélica que hemos escuchado en otros momentos: “Los últimos de esta tierra serán los primeros y los primeros de este mundo quizá serán los últimos”, y es verdad, los contratados a la última hora fueron los primeros en recibir el denario, la salvación, la bendición de Dios para sus vidas. No nos toca juzgar, simplemente acoger en la liberalidad y en la bondad y misericordia de Dios, acoger su proyecto y su plan misterioso, así nosotros no lo comprendamos. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Mateo 20, 1-16 Lectura del día de hoy Ez 34, 1-11: En aquellos días, me vino esta palabra del Señor: -Hijo de Adán, profetiza contra los pastores de Israel, profetiza diciéndoles: ¡Pastores! esto dice el Señor: -¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No son las ovejas lo que tienen que apacentar los pastores? Os coméis su enjundia, os vestís con su lana; matáis las más gordas, y las ovejas no las apacentáis. No fortalecéis a las débiles, ni curáis a las enfermas, ni vendáis a las heridas; no recogéis las descarriadas, ni buscáis las perdidas, y maltratáis brutalmente a las fuertes. Al no tener pastor, se desperdigaron y fueron pasto de las fieras del campo. Mis ovejas se desperdigaron y vagaron sin rumbo por montes y altos cerros; mis ovejas se dispersaron por toda la tierra, sin que nadie las buscase siguiendo su rastro. Por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor: ¡Lo juro por mi vida! -oráculo del Señor-. Mis ovejas fueron presa, mis ovejas fueron pasto de las fieras del campo, por falta de pastor; pues los pastores no las cuidaban, los pastores se apacentaban a sí mismos; por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor: Esto dice el Señor: Me voy a enfrentar con los pastores: les reclamaré mis ovejas, los quitaré de pastores de mis ovejas, para que dejen de apacentarse a sí mismos los pastores; libraré a mis ovejas de sus fauces, para que no sean su manjar. Así dice el Señor: Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro. Salmo del día de hoy Salmo (23) 22, 1-3a.3b-4.5.6: El Señor es mi pastor, nada me falta. El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. Evangelio del día de hoy Mt 20, 1-16: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: -Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: -¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar? Le respondieron: -Nadie nos ha contratado. El les dijo: -Id también vosotros a mi viña. Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: -Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: -Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno. Él replicó a uno de ellos: -Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno? Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
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dc.subjectBondad
dc.subjectCorazón
dc.subjectDios
dc.subjectEnvidia
dc.subjectJusticia humana
dc.subjectLos últimos serán los primeros
dc.subjectMisericordia
dc.subjectObrar de Dios
dc.subjectBiblia
dc.subjectEvangelio
dc.title¡Bondad de Dios vs. Envidia humana!
dc.title.alternative¡Misericordia - envidia

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