¡Vigila sobre como vives!
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
San Mateo 25, 1-13
Lectura del día de hoy
1Co 1, 17-25:
Hermanos:
No me, envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.
El mensaje de la cruz es necedad para los que están en vías de perdición; pero para los que están en vías de salvación -para nosotros- es fuerza de Dios.
Dice la Escritura: «Destruiré la sabiduría de los sabios, frustraré la sagacidad de los sagaces».
¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el letrado? ¿Dónde está el sofista de nuestros tiempos? ¿No ha convertido Dios en necedad la sabiduría del mundo?
Y como en la sabiduría de Dios, el mundo no lo conoció por el camino de la sabiduría, quiso Dios valerse de la necedad de la predicación, para salvar a los creyentes.
Porque los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los griegos; pero para los llamados a Cristo -judíos o griegos-: fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.
Salmo del día de hoy
Salmo (33) 32, 1-2.4-5.10ab.11: La misericordia del Señor llena la tierra.
Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos;
dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas.
La palabra del Señor es sincera
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho
y su misericordia llena la tierra.
El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos;
pero el plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad.
Evangelio del día de hoy
Mt 25, 1-13:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
-El Reino de los Cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo.
Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas.
Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.
El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.
A medianoche se oyó una voz: -«¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!»
Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas.
Y las necias dijeron a las sensatas: -«Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas».
Pero las sensatas contestaron: -«Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis».
Mientras iban a comprarlo llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: -«Señor, señor, ábrenos».
Pero él respondió: -«Os lo aseguro: no os conozco».
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.
Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
Uno de los más impresionantes textos de toda la teología paulina, del mensaje del apóstol de los gentiles, san Pablo, lo encontramos en el comienzo de esta primera carta dirigida a la comunidad del puerto de Corinto, en el capítulo 1 versículos 17 al 25. Pablo, en efecto, afirmará: “Que no ha sido enviado por Cristo a anunciar el evangelio con sabiduría vana de palabras, sino con la fuerza de la cruz de Cristo. La cruz que es necedad para los hombres del mundo que buscan sólo bienestar, placer y satisfacción, pero que es salvación y fuerza de Dios para el creyente que entiende, que no hay verdadera salvación y redención en Cristo, sino por el camino de dejarnos crucificar, de la entrega diaria de la vida, aunque ello implique sacrificio”. Y continuará el apóstol Pablo afirmando: ¿acaso no ha convertido Dios en necedad y en tontería lo que el mundo toma como sabiduría, espectáculo, solemnidad? Mirábamos como pusieron a millones y millones de personas, a mirar la inauguración de los Juegos Olímpicos, en un importante país europeo y al final, buscando el boato, llamar la atención, fue un triste y denigrante espectáculo, que más allá de mostrar un menosprecio por la fe católica y cristiana, muestra la decadencia de una cultura, que en nombre de la inclusión excluye, que en nombre de la libertad oprime con ideologías y que en nombre de la verdad miente y engaña. Esa es la sabiduría del mundo a la que se pliegan millones y la que nos muestran en grandes espectáculos, en televisión, en medios de comunicación, en redes sociales.
Pero continuará san Pablo afirmando: “Que la sabiduría de Dios no se ha conocido por nada distinto, sino a través de la necedad de la predicación de Cristo crucificado”, y aunque los judíos contemporáneos y coterráneos de Pablo exigían milagros y señales prodigiosas, y los sabios griegos buscaban una sabiduría más alta que la que ellos habían encontrado, Pablo les dirá a los habitantes de Corinto, (este puerto sobre el mar), les dirá: “Que les basta simplemente conocer a Cristo crucificado, escándalo para el pueblo judío, necedad e insensatez para los pueblos gentiles, pero fuerza de Dios, sabiduría de Dios para los creyentes”. Y concluirá diciendo: “Que lo necio de Dios, aunque el mundo lo ridiculice, es más sabio que cualquier sabiduría y conocimiento humano, y lo débil de Dios, aunque algunos lo desprecien y lo miren como insignificante, es más fuerte que la fuerza de Dios, es mucho más fuerte que la fuerza de los hombres”.
Pasemos brevemente al evangelio de hoy, y en la parábola donde se nos presenta a las doncellas, prudentes cinco de ellas, e insensata las otras cinco, porque no tenían aceite para sus lámparas y no podían acompañar al novio que llegó intempestivamente a media noche, y al final mientras van a comprar aceite para tener encendidas sus lámparas y entrar a hacer la fiesta de bodas con el novio, la puerta se cierra de manera definitiva. Se nos habla de una invitación clara a la vigilancia, y hoy te hago tres breves reflexiones de este evangelio.
La primera, así como cuidas y vigilas tus bienes materiales, tu patrimonio económico, tu casa colocando cámaras de vigilancia y de seguridad; así como vigilas sobre tu cuerpo y tu salud, yendo al médico, llevando una dieta saludable, así como cuidas de tus seres queridos, comprando pólizas y seguros de vida, así también cuida y vigila sobre tu propia vida, cuida y vigila sobre tu alma que está llamada a la salvación eterna. Cuida y vigila sobre lo único que no puedes perder en tu vida, que es la salvación definitiva del alma.
Pero en una segunda enseñanza te invito, a que vigiles tus sentidos exteriores, lo que ves, lo que escuchas, lo que hablas, porque aquello que vemos puede dañarnos interiormente: películas, imágenes, historias, series de televisión que pueden dañar nuestra higiene mental, nuestra salud espiritual, nos enseñan maldad, normalizan el mal, pervierten la conciencia. Nos parece de lo más natural el adulterio en el amor, la mentira en las relaciones, la traición a otra persona si nos conviene, la utilización utilitarista y valga la redundancia de otra persona para provecho personal. Cuida lo que ves, pero cuida lo que escuchas; por conversaciones inoficiosas, hemos aprendido lo que no debíamos de saber, a veces el que busca, encuentra y cuantas veces en conversaciones inútiles, hemos abierto puertas que no somos luego capaces de cerrar. Nos hemos metido en una relación clandestina por conversaciones hot o calientes en un chat y en el corazón, se ha envenenado el alma y hemos puesto una trampa a la fidelidad en el amor matrimonial. Cuidemos y vigilemos sobre lo que hablamos, porque todos somos permeables a las palabras, y cuántas reputaciones se han dañado, cuánta sospecha hemos colocado sobre la vida de una persona, cuántos matrimonios se han dañado, se han roto, se han divorciado, por palabras mentirosas, por chismes maliciosos, por hablar tonterías. Cuántas personas se han desviado del camino, porque nunca tuvimos palabras sabias para hablarles, pero si palabras de frivolidad, de superficialidad, compartíamos en redes, en mensajes, tonterías pequeños videos pornográficos, chistes insulsos, pero nunca tuvimos una palabra sabia para otra persona, para ese hijo, y ahora nos lamentamos de la vida que ha tomado, de los errores que ha cometido y de cómo está sufriendo en este momento de su historia personal.
Finalmente, te invito a una vigilancia interior sobre tu memoria; el pecado tiene memoria y la virtud también, ambos se cultivan por hábitos, tú decides si en tu vida hay hábitos pecaminosos o hábitos virtuosos. Un hábito virtuoso hacer deporte, un hábito virtuoso cerrar la boca para no hablar mal de nadie, un hábito virtuoso comer con medida. Un hábito pecaminoso, mirar en internet lo que no debes de mirar, un hábito pecaminoso dejarte llevar por el licor frecuentemente, un hábito pecaminoso mirar lo que no debes de mirar, un hábito pecaminoso hacer recuento en tu memoria de imágenes de resentimientos, de sucesos y acontecimientos que te han lastimado.
Cuida sobre tu memoria, cuida sobre lo que entiendes y como lo entiendes, muchas veces dices que te has alejado de Dios, pero no has entendido a Dios, porque no has conocido el amor de Dios y simplemente entiendes distorsionadamente a Dios, tienes una imagen deformada de Él. Cuida finalmente sobre tu voluntad, para que la pereza, la gula, el placer por el placer, no te haga un mediocre en la vida, un tibio y teniendo la misión de haberte levantado como un gran ciprés, treinta metros de altura, no fuiste más que un árbol enano con tres metros de altura, porque traicionaste la misión, la vocación de ser un gran árbol que Dios había colocado en tu vida. Vigila, vigila sobre cómo vives, que seas como la doncella o la virgen sensata, para cuando llegue el novio a medianoche, para cuando llegue el día en que el Señor se presente ante ti, puedas entrar en la fiesta del Reino de los Cielos.
Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.