¿Dónde esta puesto tu corazón?
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
Mateo 6, 19-23
Lectura del día de hoy
2R 11,1-4.9-18.20: Ungió a Joás, y todos aclamaron: ¡Viva el rey!
En aquellos días, cuando Atalía, madre de Ocozías, vio que su hijo había muerto, empezó a exterminar a toda la familia real. Pero cuando los hijos del rey estaban siendo asesinados, Joseba, hija del rey Jorán y hermana de Ocozías, raptó a Joás, hijo de Ocozías, y lo escondió con su nodriza en el dormitorio; así se lo ocultó a Atalía y lo libró de la muerte. El niño estuvo escondido con ella en el templo durante seis años, mientras en el país reinaba Atalía.
Al año séptimo, Yehoyadá mandó a buscar a los oficiales de los Carios y de la escolta; los llamó a su presencia, en el templo, se juramentó con ellos y les presentó al hijo del rey.
Los centuriones hicieron lo que les mandó el sacerdote Yehoyadá; cada uno reunió a sus hombres, los que estaban de servicio el sábado y los que quedaban libres, y se presentaron al sacerdote Yehoyadá. El sacerdote entregó a los oficiales las lanzas y los escudos del rey David, que se guardaban en el templo.
Los de la escolta se colocaron, empuñando las armas, desde el ángulo sur hasta el ángulo norte del templo, entre el altar y el templo, para proteger al rey.
Entonces Yehoyadá sacó al hijo del rey, le colocó la diadema y las insignias, lo ungió rey, y todos aplaudieron, aclamando:
-¡Viva el rey!
Atalía oyó el clamor de la tropa y se fue hacia la gente, al templo.
Pero cuando vio al rey en pie sobre el estrado, como es costumbre, y a los oficiales y la banda cerca del rey, toda la población en fiesta, y las trompetas tocando, se rasgó las vestiduras y gritó:
-¡Traición, traición!
El sacerdote Yehoyadá ordenó a los oficiales que mandaban las fuerzas:
-Sacadla del atrio. Al que la siga, lo matáis (pues no quería que la matasen en el templo).
La fueron empujando con las manos y, cuando llegaba al palacio por la Puerta de las Caballerizas, allí la mataron.
Yehoyadá selló el pacto entre el Señor, el rey y el pueblo, para que fuera el pueblo del- Señor. Toda la población se dirigió luego al templo de Baal; lo destruyeron, derribaron sus altares, trituraron las imágenes, y a Matán, sacerdote de Baal, lo degollaron ante el altar.
El sacerdote Yehoyadá puso guardias en el templo.
Toda la población hizo fiesta y la ciudad quedó tranquila.
A Atalía la habían matado en el palacio.
Salmo del día de hoy
Salmo (132)131,11.12.13-14.17-18: El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella.
El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono.
Si tus hijos guardan mi alianza
y los mandatos que les enseño,
también sus hijos, por siempre,
se sentarán sobre tu trono.
Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
Esta es mi mansión por siempre;
aquí viviré, porque la deseo.
Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi Ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema.
Evangelio del día de hoy
Mateo 6,19-23: Donde está tu tesoro, allí está tu corazón.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-No amontonéis tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen, donde los ladrones abren boquetes y los roban.
Amontonad tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que se los roan, ni ladrones que abran boquetes y roben.
Porque donde está tu tesoro, allí está tu corazón.
La lámpara del cuerpo es el ojo.
Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras.
Y si la única luz que tienes está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!
Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
Description
TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
Los libros del antiguo testamento de primera y segunda Reyes, primera y segunda Samuel, nos hablan de todo el entramado de intrigas, secretos, luchas de poder, pasiones humanas encontradas, nada menos que en las casas reales de Israel, en medio de los poderosos de esta tierra, como el poder los seduce y roba su corazón.
Hoy la primera lectura nos muestra la maldad de Atalía, la madre del rey Ocozías que había sido asesinado, y como ella apoyada en otros del ejército, manda matar a toda la familia, para poder reinar sin ningún rival. Con lo que no contaba la malvada y corrupta Atalía, era con que una hermana de su hijo Ocozías, guardaría a Joás durante seis años en su habitación, junto con su nodriza, para mantenerlo oculto a la vista de Atalía que lo hubiera asesinado. Sólo hasta el séptimo año y con el sacerdote Yeo Yadah, se planea cómo restituir en la sucesión legítima al hijo de Ocozías, y como de espaldas a la reina Atalía, la destituyen, y ella, en un arrebato de furia, trata de levantar al ejército contra el nuevo rey y grita: “Traición, traición”, pero estaban ya toda la gendarmería y el ejército, de parte del nuevo rey, y ella es pasada a espada, muere ejecutada.
Historias de intrigas que siempre han existido en las familias de la Biblia y en las familias de los grandes imperios, y como el corazón humano se deja podrir por ambición de dinero, por ambición de poder, incluso yéndose contra la propia familia de sangre. Por eso esta primera lectura nos prepara muy bien para entender el evangelio de hoy, que en tres momentos encontramos enseñanzas profundas para nuestra vida.
En un primer momento, Jesús nos advierte: “No atesoremos riquezas, ni tesoros del mundo que pasan, porque la polilla o la carcoma, (animales pequeñísimos) los roen, o porque los ladrones, los ambiciosos de siempre, abren boquetes y los roban”. Jesús simplemente quiere advertir sobre la caducidad, la finitud, el engaño de las riquezas del mundo, que todas se van dañando con el paso de los años o son robadas por otros que llamamos más avispados, más fregados que nosotros.
Es una verdadera necedad, una auténtica falta de sabiduría espiritual, pensar que los tesoros del mundo nos darán la felicidad plena y mucho menos la salvación eterna del alma, es una gran equivocación.
Pero en una segunda enseñanza Jesús es más claro todavía y si nos invita a atesorar, pero no los tesoros o las riquezas del mundo que son caducos, sino a atesorar en el cielo, por las obras de amor y de justicia, por hacer la voluntad del Padre Dios, y esos tesoros manifestados en acciones buenas, nobles, repetimos; de caridad, de bondad, de verdad, de justicia, nunca las podrá corroer la carcoma, ni las podrá robar el ladrón, son tesoros y riquezas eternas.
Finalmente, en una tercera enseñanza y universal, Jesús lanzará una Advertencia: “Allí donde está tu tesoro, lo que para ti es importante, allí está tu corazón”.
En la Biblia el corazón es el centro de la vida; con el corazón se piensa, con el corazón se ama, con el corazón se toman decisiones, con el corazón se reorienta radicalmente la existencia. El corazón no es solamente en el mundo occidental con el que se ama, sino que con el distinguimos cuáles son los verdaderos y los falsos tesoros, muy a propósito de que nuestro corazón es muy proclive, muy inclinado, muy orientado a acumular riqueza y toda suerte de cachivaches y objetos que pensamos que nos van a asegurar la vida, esto no es verdad. Pero entonces esta máxima nos pone a pensar: “Donde está tu tesoro, allí tienes puesto tu corazón”.
Hoy te pregunto, ¿cuál es el gran tesoro de tu vida?, y me dirás: padre, mi empresa, mi trabajo, un capital, un patrimonio económico; y te diré: esa empresa, ese empleo, ese patrimonio pasará con tu muerte o aún más, en vida lo puedes perder. No coloques allí tu corazón porque es un tesoro falso. Otra persona me dirá, padre, mi tesoro es mi familia, mis seres queridos, mis padres; y te diré, magnífico que tengas estos sentimientos tan nobles, pero tus padres envejecen y mueren, tus hijos crecen y se van; tu cónyuge puede morirse o traicionar en el amor, por eso absolutizar la familia como el gran tesoro de tu vida, es colocar tu corazón, tu existencia, en una realidad perecedera. Otros dirán, mi tesoro está en mi cuerpo, en la fama, en el seguimiento de suscriptores, en los likes que me dan en redes sociales; y te diré, que no hay nada más engañoso, transitorio y efímero que la fama, que tu cuerpo que hoy es hermoso y mañana pasa, que el mundo hoy adora a una persona y mañana adora a un nuevo artista, un nuevo deportista, a un nuevo influenciador, que todo esto es una verdadera necedad, colocar tu vida en tesoros que pasan y que luego dejan angustia y vacío en tu corazón, porque tu fuerza existencial está en lo que no es verdadero: placeres del cuerpo, la comida, placeres del cuerpo, el sexo, placeres vanidosos de la vida, el aplauso humano, son totalmente engañosos.
La familia y como decíamos en principio, los bienes materiales todos pasan, y por eso Jesús concluye: “Que la lámpara del cuerpo es el ojo y todo entra por el ojo”. Y en la mentalidad bíblica el ojo no es solamente la ventana del alma, sino que tiene una luz propia, y si esa luz es sana, veremos con sabiduría la vida, las personas, las relaciones; pero si esa luz es tenue y está enferma, veremos equivocadamente. Por eso dirá Jesús: “Si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras, pues si tu luz y la que hay en ti, en tu ojo, está oscura, cuánta será tu oscuridad”.
Entiende más allá del ojo la luz de la fe, el mirar con los ojos de Dios tu vida, y pregúntate sobre lo que hoy es lo más importante y esencial de tu vida, si eso se puede perder porque lo roban los ladrones o porque pasa con el decurso del tiempo. ¿Acaso no te estás engañando?, ¿acaso no estás haciendo una apuesta equivocada por tu vida?; vive con sabiduría y te reitero con todo cariño y respeto, hoy ¿dónde está puesto tu corazón?, piénsalo, actúa y vive con sabiduría.
Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.