¡Fariseos de hoy!

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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Marcos 7, 1-13 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: 1R 8, 22-23.27-30: En aquellos días, Salomón, en pie ante el altar del Señor, en presencia de toda la asamblea de Israel, extendió las manos al cielo y dijo: -¡Señor, Dios de Israel! Ni arriba en el cielo ni abajo en la tierra hay un Dios como tú, fiel a la alianza con tus vasallos, si caminan de todo corazón en tu presencia. ¿Es posible que Dios habite en la tierra? Si no cabes en el cielo y en lo más alto del cielo, ¡cuánto menos en este templo que te he construido! Vuelve tu rostro a la oración y súplica de tu siervo, Señor Dios mío. Escucha el clamor y la oración que te dirige hoy tu siervo. Día y noche estén tus ojos abiertos sobre este templo, sobre el sitio donde quisiste que residiera tu Nombre. Escucha la oración que tu siervo te dirige en este sitio. Escucha la súplica de tu siervo y de tu pueblo Israel, cuando recen en este sitio; escucha tú desde tu morada del cielo y perdona. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 84(83), 3.4.5 y 10.11 ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor; mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Hasta el gorrión ha encontrado una casa, y la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los Ejércitos, rey mío y Dios mío. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. Fíjate, oh Dios, en nuestro Escudo, mira el rostro de tu Ungido. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa, y prefiero el umbral de la casa de Dios a vivir con los malvados. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según san Marcos 7, 1-13: Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres. En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.) Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: -«¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?» Él les contestó: -«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: «Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.» Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.» Y añadió: -«Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: «Honra a tu padre y a tu madre» y «el que maldiga a su padre o a su madre tiene pena de muerte»; en cambio, vosotros decís: Si uno le dice a su padre o a su madre: «Los bienes con que podría ayudarte los ofrezco al templo», ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os trasmitís; y como éstas hacéis muchas.» Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¡Fariseos de hoy! El capítulo 7 del evangelio de san Marcos, nos presenta uno de los tantos conflictos, polémicas y peleas que tuvo Jesús con los fariseos. En esta ocasión a propósito de que ellos, los fariseos, veían a los discípulos de Jesús comer los alimentos con manos impuras, esto es, sin hacer los lavados rituales y no solo de higiene corporal, que debían de realizar previamente. En efecto, muy molestos preguntan los fariseos a Jesús, ¿por qué tus discípulos comen con manos impuras y no obedecen lealmente las tradiciones de nuestros ancestros? La respuesta de Jesús, bien ácida por cierto no se deja esperar y afirmará: “Bien profetizó Isaías de ustedes que son hipócritas, que como pueblo me honran con los labios, con sus palabras; pero su interior, su corazón, está lejos de mí”. Y terminará diciéndoles: “El culto religioso que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan no son más que preceptos humanos, dejan a un lado el mandamiento de Dios, el amor y la justicia, para aferrarse a las meras tradiciones de los hombres”. Frente a esta respuesta muy dura por demás reconocemos, como el común de las personas ha asociado el fariseísmo a lo largo de la historia con una palabra, hipocresía, apariencia. Pero hoy reconozcamos de manera un poco más detallada, siete características de los fariseos del tiempo de Jesús y de los fariseos de hoy, del siglo XXI y de todos los tiempos, que es una parte de la condición humana que a veces no reconocemos. Examinémonos de cara al evangelio, en una cualquiera de estas siete características de los fariseos, y en general del fariseísmo. Primera característica, el fariseo cuida su imagen, pretende siempre quedar bien frente a los demás. Hoy preguntémonos si lo esencial en nuestra vida es esto, quedar bien y cuidar nuestra imagen frente a los otros, o ser bien y hacer el bien de cara a nosotros mismos y sobre todo de cara a Dios, antes que frente a los hombres. Una segunda característica del fariseísmo de todos los tiempos es la de que el fariseo se siente distinto y mejor que los otros. Puede que no lo diga de manera explícita, pero sus actitudes, sus comportamientos, sus palabras, en el fondo denotan, demuestran, manifiestan, que nos podemos sentir distintos y mejores que los otros, olvidando, como Jesús le decía al joven, “¿por qué me llamas bueno?, sólo es bueno mi Padre Dios, todos los demás somos pecadores”. En una tercera característica de los fariseos, está el que se escandalizan fácilmente. Se rasgan las vestiduras por acciones de los demás, les parece terrible lo que hacen los otros y con gestos histriónicos, exagerados, un poco diríamos hoy mediáticos, espectaculares, rompían sus vestidos, rasgaban sus túnicas, para mostrar que es sencillamente horroroso lo que otros hacen. En tantos juicios que vemos rasgándonos las vestiduras en noticias aquí y allá, en redes sociales, cuánto nos escandalizamos y nos rasgamos las vestiduras, viendo el pecado de los demás, pero muy ciegos para ver nuestro propio pecado. En una cuarta característica, es denominador común en el fariseísmo apoyarse siempre en la ley, en la tradición, en la norma, para aprobar o desaprobar, para defender o cuestionar y condenar una conducta. Ser legalistas, ser normativos, decir esto siempre se ha realizado de esta manera y olvidar, que la vida es una dinámica, que Dios es una continua acción donde crea y se recrea a sí mismo, donde Dios es una eterna novedad. Apoyarnos en las leyes de siempre, en las normas de siempre, en las tradiciones de siempre, es cerrarnos a buscar nuevos caminos, para los nuevos tiempos que viven las sociedades hoy. En una quinta característica, encontramos en los fariseos de todos los tiempos, esa psicología cositera que es capaz como decía Jesús: “De colar el mosquito, lo pequeño, pero no filtrar el camello, lo grande”. El ser cositeros, esto es, el estar pendiente de cositas, es escandalizarnos por lo muy pequeño que se infringe, pero hacernos los de la vista gorda, frente a grandes inequidades, grandes injusticias, grandes desigualdades, grandes exclusiones en el mundo moderno. A veces en la vida cotidiana encontramos, tanto escándalo porque se maltrata un animal, que no se debe de hacer ciertamente, pero tan los de la vista gorda frente al maltrato, la pobreza, la exclusión, de miles, cientos de miles de migrantes, que huyendo de un país políticamente destruido, llegan a nuestras sociedades y nos conmueve más lo pequeño de cualquier animalito, que lo grande del drama humano, la injusticia, y la exclusión, que viven millones de personas, cuyo único pecado es haber nacido en una nación fracasada o malograda, política y económicamente. Avanzamos en nuestras caracterizaciones del fariseísmo y descubrimos que los fariseos de todos los tiempos figuran como cumplidores observantes hasta el detalle de la ley humana, y aparentemente de la ley divina, pero sobre todo observan la forma, la exterioridad, los formalismos, pero no la esencia, el contenido de la ley, que es la justicia, la misericordia y el servicio a la humanidad. Terminamos nuestra reflexión señalando una séptima característica de los fariseos de todos los tiempos y es la condición de murmurar, criticar, hablar, juzgar y condenar de todo acontecimiento y de todas las personas. ¿Acaso no vemos en la gran prensa, en las redes sociales, en perfiles digitales, personas de siempre, aún en familiares y amigos, que parece que su oficio es simplemente el de criticar todo y de todos?, no ven nada bueno en los demás, están juzgando continuamente conductas de los otros y así, inconscientemente, se erigen en jueces, sin que nadie los haya nombrado jueces, magistrados que hablan de la vida y los comportamientos de los demás. Con razón Jesús, fue tan fuerte frente a los fariseos y con razón Jesús señaló: “Que éstos, que sin ser buenos, se sienten buenos y distintos de los demás, están más alejados que ninguno otro, del Reino de los cielos, porque no saben de conversión del corazón, no saben de humildad en sus almas y no saben de una búsqueda sincera de Dios, desde una experiencia religiosa auténtica”. Señor, ayúdame a no ser fariseo en mi corazón. Que el buen Dios te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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