¡Obedece a Dios, antes que a los hombres!

dc.contributor.authorFundación Amén Comunicaciones
dc.date.accessioned2025-06-11T16:32:30Z
dc.date.available2025-06-11T16:32:30Z
dc.date.issued2025-05-01
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES En la memoria litúrgica de San José Obrero, (patrono de todos los trabajadores honestos en el mundo entero, que se ganan el pan material con el sudor de su frente), meditemos en los textos por demás muy decientes que nos presenta la liturgia en este día. En efecto, la primera lectura tomada de Hechos de los Apóstoles, capítulo 5, nos muestra cómo el sumo sacerdote interroga al grupo de apóstoles o enviados por Jesús y cómo los cuestiona amargamente, diciéndoles: “Que se les ha prohibido que en la ciudad de Jerusalén enseñen formalmente el nombre de ese (con ese desprecio, con esa manera despectiva de hablar de Jesús que ni siquiera mencionan su nombre), hablan de la prohibición expresa de Jesús, de hablar de Él después de su Muerte al grupo de los apóstoles”. Sin embargo, Pedro, con gran parresía, con gran coraje y con gran libertad interior, afirmará: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”, y de alguna manera, recapitulando lo que llamamos el kerigma evangélico, el núcleo mismo del mensaje del evangelio, hablan: “De como Jesús fue colgado en el madero de la cruz, muerto en este lugar. Pero Dios lo ha exaltado con su poder, haciéndolo jefe y salvador para la conversión y el perdón de los pecados para todos”. Y luego concluye el apóstol Pedro de manera magistral: “Testigos de este acontecimiento de la Resurrección de Jesús somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen”. Detengámonos un momento en esta expresión, cuando todos buscamos el Espíritu Santificador, el Espíritu Maestro interior, el Espíritu Paráclito que intercede, auxilia, sostiene nuestra vida, nos dice claramente el apóstol Pedro: “Que sólo se recibe el Espíritu Santo y sólo se da a aquellos que obedecen totalmente a Dios”. Hoy nos preguntamos ¿nuestra primera obediencia es a la ley de Dios o a las leyes de los hombres? Hoy nos interrogamos interiormente ¿si somos de alguna manera demasiado respetuosos, con falsos criterios humanos?, ¿acatamos falsos respetos humanos?, ¿nos dejamos conducir por el pensamiento políticamente correcto o el pensamiento políticamente mandado? Hoy te cuestiono en tu vida, preguntándote, ¿tú obedeces leyes inmorales o hay objeción de conciencia de tu parte por un criterio ético, un criterio religioso, un criterio filosófico y dices respetaré la vida de un no nacido, respetaré la santidad del matrimonio, por más que leyes inicuas, corruptas, me hablen en sentido contrario? Hoy pregúntate si le crees a Dios antes que creerles a los hombres, porque en el fondo descubrimos que en nuestra sociedad tan hiperconectada y donde se universaliza la comunicación merced a las llamadas redes sociales en el mundo digital, a veces por miedo a la crítica digital, al cuestionamiento social, podríamos decir, al bullying, somos demasiado obedientes a los hombres olvidando la suprema obediencia a la ley eterna, perfecta y universal de Dios. La vida me ha enseñado que quien con humildad no obedece a Dios, con humillaciones termina obedeciendo a cualquier pobre hombre que es miserable como tú, que se equivoca como tú, que se enferma como tú, que se muere como tú; pero a veces, dictadores, bravucones, líderes que alardean de su poder, de su prestigio y les damos tanta importancia y les prestamos tanto respeto humano, y olvidamos que la verdadera libertad interior se da sólo por el camino de la obediencia a la Ley de Dios, que repito, es sabia, universal y perfecta. No temas de alguna manera desobedecer a los hombres cuando sientes que ellos no representan la voluntad de Dios y que curiosamente en la desobediencia a algunos líderes de la sociedad moderna, en la desobediencia a ellos está la obediencia a la voluntad y a la Ley de Dios. En el fondo, San José, más allá de ese aspecto del hombre trabajador, honrado de la madera, artesano con sus manos, es el hombre espiritual, el hombre fraterno, el hombre de comunión, el hombre libre sin dependencias, el hombre de paz interior, pero sobre todo San José es el hombre que supo obedecer a Dios antes que a los hombres y tomar por esposa a María, más allá de las leyes religiosas rituales de la época, que mandaban de manera clara y taxativa que si una mujer tenía un hijo antes de contraer matrimonio, debía de ser repudiada, debía de ser rechazada. José por la fe y avisado en sueños por un ángel o mensajero de Dios, obedece a Dios antes que las leyes aparentemente santas y perfectas de los judíos, y así cumple el plan perfecto de Dios. Hoy te invito para que venzas falsos respetos humanos, para que te declares libre frente a tantos criterios insensatos que la cultura nos va presentando. Y a veces un hombre con sindéresis, con criterio claro, dirá, “estamos en los tiempos del mundo al revés, donde el mal es llamado bien, donde el bien es calificado de mal, donde lo bueno se mira como torcido y lo torcido se mira como recto, donde el dulce se mira como amargo y el amargo se mira como dulce”. Hoy, “en los tiempos del mundo al revés”, aunque puedas vivir incomprensiones humanas, recuerda la famosa expresión de Jesús cuando dice: “Quien se avergüence de mí en este mundo, Yo me avergonzaré de él en el Reino de los Cielos”, y en sentido contrario, dirá Jesús: “Quien cumpla hasta la última tilde o letra de la ley, será el más grande en el Reino de los Cielos”. No te importen críticas de hombres que van y vienen defectuosos como tú, equívocos como tú, falibles como tú; no endioses a ningún hombre, no endioses a ningún líder, no endioses a ningún artista, no endioses las redes sociales, no endioses el criterio del mundo, lo políticamente mandado, porque allí normalmente no está siempre la verdad. Jesús fue un hombre que tomó distancia frente al pensamiento de su época, fue un judío marginal y aunque vivió incomprensiones y persecuciones, también entendió, como diría el salmo responsorial de hoy: “Si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha y lo libra de sus angustias”. Hoy, en el siglo XXI, los cristianos estamos llamados a ser los nuevos cristos, que llevemos el mensaje de Jesús, que naveguemos contracorriente con la opinión de un mundo ateo, pagano, ensoberbecido, autosuficiente. Y recuerda que la recompensa final no te vendrá de los hombres, que el mundo siempre será mundo cambiante, veleidoso y que sólo en Dios encontrarás recompensa, premio y bendición cuando tú obras en rectitud y obedeces a Dios antes que a los hombres. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Juan 3, 31-36 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 27-33: En aquellos días, los guardias condujeron a los apóstoles a presencia del Sanedrín, y el sumo sacerdote les interrogó: ¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ese? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre. Pedro y los apóstoles replicaron: Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen. Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Sal 34(33), 2 y 9.17-18.19-20 Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha. Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha. El Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha. El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. Aunque el justo sufra muchos males, de todos lo libra el Señor. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha. Evangelio de Hoy: Del Santo Evangelio Según San Juan 3, 31-36: El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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dc.subjectCreer a Dios
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