¡Vengan a mi todos los que están cansados!

dc.contributor.authorFundación Amén Comunicaciones
dc.date.accessioned2024-04-23T16:39:54Z
dc.date.available2024-04-23T16:39:54Z
dc.date.issued2023-07-09
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES El precioso texto de san Mateo en el capítulo 11, nos presenta una bella oración que Jesús dirige al Padre Dios, es una oración sobre todo de agradecimiento, de gratitud; porque el buen Dios ha revelado los misterios del evangelio, la lógica del Reino de los cielos, a los pequeños y sencillos de esta tierra, y la ha escondido a los sabelotodo y a los entendidos del mundo. Detengámonos en esta primera afirmación y ratifiquemos una verdad, los hombres y mujeres que son de corazón simple, tienen una mayor facilidad, para acceder, comprender y asumir el mensaje del evangelio; a veces, por el contrario, mucha inteligencia, mucha formación académica, mucha racionalización de la vida, nos incapacita, nos impide acercarnos a la fe de los simples y los pequeños de corazón. Por eso siempre ha habido ese dilema entre ciencia y fe, y es que de verdad es muy meritorio encontrar hombres y mujeres de ciencia, que sean creyentes. Ya lo decía el apóstol san Pablo, la ciencia hincha, el conocimiento infla, el orgullo humano y el orgullo es el gran obstáculo para conocer y comprender la lógica del evangelio de Jesús. Pero a renglón seguido, Jesús ratifica, que nadie puede conocer al Padre Dios de los cielos si no es a través de su Hijo Jesucristo, y en sentido inverso, nadie conoce la divinidad de Jesús, sino el Padre de los cielos. Hoy pidamos a través de Jesús con humildad de corazón y con apertura de espíritu, entender el más grande misterio y don para nuestra vida, la lógica de Dios que viene a salvarnos y a renovar nuestra existencia. Pero en un segundo momento encontramos en el evangelio de hoy, que Jesús observaba en los habitantes de su tiempo, en su generación, un cansancio de la vida, no sólo un cansancio físico, sino una incapacidad para reconocer novedad, fuerzas renovadoras en su existencia, por eso afirmará de manera espontánea: “Vengan a mí, acérquense a mí, todos los que se sienten cansados y llenos de agobios y preocupaciones por sus vidas”, y Jesús formula una promesa: “Yo los aliviaré, yo los descansaré”. Hoy te pregunto, has sentido en distintas etapas de tu vida, ¿has padecido aquellos días en que sientes que el matrimonio te pesa?, ¿la formación, y educación de tus hijos te cuesta?, ¿ir al trabajo se vuelve una carga insoportable? ¿Has sentido que tu vida se volvió rutinaria y a veces te preguntas para qué tanto esfuerzo?, ¿para qué tanto desgaste?, ¿para qué tantos trasnochos si al final los logros que se han conseguido no llenan profundamente tu vida? Es de este cansancio, de este agobio del que nos habla Jesús. También lo refiere a las preocupaciones cotidianas, el pan de cada día, el futuro de los hijos, tu futuro personal, las vicisitudes políticas y económicas de nuestras naciones. Hoy reconocemos que vivimos o mejor padecemos turbaciones, preocupaciones, nuestra mente se mantiene agitada, nerviosa, estresada, ansiosa, porque no sabemos cómo orientar de manera sabia y verdadera nuestra vida. Jesús nos da una salida, acerquémonos a Él, conozcámoslo a Él, leamos de manera meditativa sus mensajes evangélicos; tratemos invocando al Espíritu Santo, de hacer una aproximación al misterio de su vida y sólo en Él, el manso y el humilde de corazón, encontraremos reposo para nuestras almas. Y es aquí donde viene la tercera enseñanza, cuando Jesús en la línea de los mensajes precedentes, afirmará: “Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas, porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera”. Cuando hablamos de yugo, pensamos en los bueyes, aquellos grandes animales que cargan a sus espaldas los arados, para mover la tierra y disponerla para el sembradío, pero también entendemos que el yugo nos exige colocado sobre el cuello del animal, exige caminar juntos y al mismo ritmo un animal con otro, para que el arado pueda ser movido de manera armónica. Hay yugo también en el matrimonio, (de ahí viene la palabra cónyuge, aquel que tiene yugo o la vida conyugal); y hay yugo en general, hay carga, hay exigencia, en el cumplimiento de normas laborales, de normas sociales, de normas familiares, hay yugo en la vida diaria. Jesús, frente a este peso de la existencia, nos da una respuesta, aprendamos de su corazón manso y humilde. Y es que en esa línea se encuentra la primera lectura de hoy del profeta Zacarías, cuando anuncia hacia el futuro, que vendrá a Jerusalén un rey justo y triunfador, pero no lo hará de manera gloriosa, sino pobremente, montado en un borrico, en un pollino de asna. Nos muestra así que Jesús realiza su plan de salvación sobre el mundo y los hombres, de manera humilde, con mansedumbre. Pensemos hoy para nuestra vida, que muchos de nuestros agobios, se debe al temple de nuestro carácter, quizás a la altanería de nuestro ser, a nuestra soberbia personal. El orgulloso siempre reclama reivindicaciones, derechos, respetos, reconocimientos y esto nos esclaviza, nos fastidia, de alguna manera nos impide vivir con paz en el corazón. Es que un humilde es por excelencia, como tantas veces lo hemos afirmado, un humilde es un hombre libre, libre frente al parecer de los demás, libre frente a los criterios de éxito, de triunfo, de belleza humanos, que tanto esclavizan y generan ansiedad en tantas personas especialmente en los jóvenes, cuando mirando por horas y horas sus redes sociales, ven como inalcanzables, inaccesibles, aquellos influenciadores, artistas, deportistas, líderes digitales que por su belleza, su fama, sus cuerpos espectaculares o el disfrute de sus vidas, hacen que en la sencillez de sus corazones, nuestros jóvenes, sientan ansiedad porque no llegan a esos estándares de belleza, de fama o de éxito humano. Que engañoso es el mundo, que fastidio es el mundo, y como caemos en la trampa del mundo sin darnos cuenta y teniendo para ser felices no lo somos, porque siempre estamos añorando la vida de los demás; como dice el viejo adagio de la sabiduría popular, “siempre me parece más bonita la flor o las flores del jardín de mi vecino”. Hoy agradece lo que Dios te ha dado y con humildad aprende de Jesús, el humilde y el manso por antonomasia, y encontrarás libertad y sobre todo paz para tu corazón. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 11, 25-30 Primera lectura del día de hoy Za 9,9-10: Mira a tu rey que viene a ti modesto. Así dice el Señor: «Alégrate, hija de Sión; canta, hija de Jerusalén; mira a tu rey que viene a ti justo y victorioso; modesto y cabalgando en un asno, en un pollino de borrica. Destruirá los carros de Efraín, los caballos de Jerusalén, romperá los arcos guerreros, dictará la paz a las naciones; dominará de mar a mar, del Gran Río al confín de la tierra.» Salmo del día de hoy Salmo 145/ 144,1-2.8-9.10-11.l3cd-14: Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey. Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; bendeciré tu nombre por siempre jamás. Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás. El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan. Segunda lectura del día de hoy Lectura de la carta a los Romanos 8,9.11-13: Hermanos: Vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros. Así, pues, hermanos, estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente. Pues si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis. Evangelio del día de hoy Evangelio según san Mateo 11, 25-30: En aquel tiempo, exclamó Jesús: -«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.» Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
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dc.subjectAcceder al mensaje del evangelio
dc.subjectAmor
dc.subjectAsumir el mensaje del evangelio
dc.subjectCansancio
dc.subjectComprender el mensaje del evangelio
dc.subjectCorazón
dc.subjectFe de los simples
dc.subjectHombres libres
dc.subjectHumildad
dc.subjectObrar de Dios
dc.subjectBiblia
dc.subjectEvangelio
dc.title¡Vengan a mi todos los que están cansados!
dc.title.alternativeHumildad

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