¡Tres claves para salvar tu matrimonio!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-05-29T23:08:17Z | |
| dc.date.available | 2024-05-29T23:08:17Z | |
| dc.date.issued | 2024-05-24 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Sin lugar a dudas, uno de los estados queridos por Dios para el ser humano, junto a la vida religiosa consagrada o sacerdotal, es la vida de los matrimonios, de los llamados casados. Hoy sin embargo descubrimos, que hay una crisis en el matrimonio; nos preguntamos, ¿si ella se debe sólo a los matrimonios religiosos, esto es, sacramentales? o ¿también a los matrimonios bajo la ley civil humana, o simplemente a aquellas relaciones de hecho mal llamadas uniones libres, porque todas las uniones son libres, esto es, no son presionadas, ni obligadas? En cualquiera de estos tres eventos, encontramos que hoy experimentamos una grande dificultad para convivir en el tiempo como pareja. El evangelio de hoy claramente nos pone palabras muy duras, pero también muy claras y contundentes, acerca del proyecto de Dios sobre el hombre y la mujer en el matrimonio y posterior familia. Y afirmará Jesús: “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”. Es que la unidad divina operada por el sacramento matrimonial, es de tal naturaleza que hace que hombre y mujer, sean una sola carne, esto es, una sola realidad. De alguna manera dos cuerpos con una sola alma, y esto sólo se alcanza por la fuerza unitiva del amor. Si no hay un amor profundo, duradero, un amor perseverante y maduro, será muy difícil cumplir el mandato de Dios, lo que Él ha querido unir en amor humano, en el hombre y la mujer, que no lo separe el egoísmo, que no lo separe el orgullo, que no lo separe la inmadurez, que no lo separe los resentimientos humanos. Hoy te propongo tres sencillas claves sin ser ni mucho menos las únicas, que te pueden ayudar a fortalecer tu vida conyugal, más allá de las naturales desavenencias, momentos de prueba y de crisis que hay en toda relación humana. La primera clave, el amor es sobre todo una realidad viva, como viva es una planta de jardín, como viva es la mascota de tu casa. Así, el amor esponsal es una realidad viva y ella necesita ser alimentada, ser nutrida, ser fortalecida. Los detalles, las palabras de afirmación y de cariño, el tiempo dedicado con calidad, las acciones de servicio, los abrazos, las caricias, los besos, el contacto físico, hacen parte de aquello que se ha llamado: ¡los lenguajes universales del amor! y que alimentan, nutren esa realidad viva que es el amor, el cariño esponsal. Sucede con más frecuencia de lo que uno quisiera, que apenas se casan el hombre y la mujer, los detalles disminuyen, las palabras bonitas se silencian, el tiempo con calidad es mucho menor, los regalos menguan, el contacto físico parece que se vuelve rutinario. Alimenta el amor desde el principio, no dejes que realidades como el trabajo, la vida social, los mismos hijos, ahoguen el tiempo que necesita el amor de pareja. Qué bueno que seas un buen papá, una buena mamá, pero recuerda que el mejor regalo que puedes dar a tus hijos, más allá de bienes materiales, es el regalo de tu testimonio, tu ejemplo de amor maduro, de amor simple, de amor bonito con tu pareja. Pero hay una segunda clave definitiva, y es que estamos todos sometidos a la ley universal del desgaste, cuando todo al principio es novedad, pero va pasando el tiempo y las relaciones de una manera imperceptible, sin que nosotros tengamos conciencia de ello, se van volviendo monótonas, mecánicas, repetitivas, habituales, en definitiva, se vuelven relaciones rutinarias. No dejes rutinizar tu vida de pareja, sé que a veces nos parece que la seguidilla de hábitos o actividades siempre lo mismo el sábado, ir a mercar, ir a visitar los suegros, salir al parque o los domingos arreglar el armario, dormir hasta más tarde, prepararnos para alguna actividad lúdica, ir a la Eucaristía, no se trata de que rompamos los hábitos, las acciones habituales que realizamos, sino que le demos peso nuevo, realidad nueva, significado nuevo a lo que hacemos. Te coloco el ejemplo personal, la Eucaristía que como sacerdote celebro cada día, tiene mucha ritualidad semejante, pero depende del amor y del sentido que mis palabras, mi celebración, la ritualidad que celebro por estos días con mi familia, haga que la Eucaristía sea siempre nueva. En tu caso puede que siempre sea la misma hora de levantada, la misma hora para ducharte, la misma hora para tomar el transporte, pero haz que tu vida no se vuelva rutinaria. Cuando hables a tu cónyuge esa palabra ¡mi amor!, ¡mi cielo!, ¡mi corazón!, que no sean palabras huecas, vacías, que se pronuncian con los labios, pero que no se sienten en el corazón. Lucha contra la rutina y en eso pide a Dios, el único que es capaz de hacer todo nuevo, de renovar nuestra vida, de renovar nuestras relaciones, de renovar cada día de la existencia, que tu vida no sea siempre más de lo mismo, que tu matrimonio y tu relación de pareja no sea siempre más de lo mismo. La rutina es la manera más sutil de asesinar, de acabar con el amor esponsal. La mujer o el hombre con quien te ilusionaste, a quien amaste locamente, ahora parece un extraño, una extraña y ambos viviendo bajo 80 metros cuadrados del mismo apartamento, no se trata de eso. Se trata de descubrir el misterio que hay en la otra persona y no dejar por más que haya hábitos continuos, de caer en las mismas rutinas, en las mismas acciones, sobre todo con el mismo sentido, eso no es lo que quiere Dios para tu proyecto matrimonial. Mira a esa mujer, ese hombre con ojos nuevos, busca momentos nuevos, trata de escrutar en lo profundo del alma de tu cónyuge y busquen vivir la existencia de otra manera, no te dejes rutinizar. Terminamos nuestra reflexión hablando de una tercera clave para no dejar morir el amor conyugal. Cuida la relación matrimonial, cuídala en primer lugar y protégela de terceras personas, el adulterio. La vida de sacerdocio me ha mostrado, que detrás de muchas relaciones de adulterio hubo antes cansancio o como decíamos ahora, rutina previa en la vida conyugal, por eso se nos da en buscar lo que no se nos ha perdido. Ojo con aquella persona que te empieza a mover el corazón, que te genera maripositas en el estómago y pregúntate, ¿por qué no siento nada de eso con mi cónyuge? No dejes entrar en tu corazón a tu enemigo, una tercera persona en la relación conyugal, porque probablemente si ya entró en tu corazón, habrás perdido la batalla y tu vida matrimonial en ese dualismo se volverá un verdadero infierno. Pero cuida también y protege tu relación conyugal, de la intensa vida social, muchas amistades, del exagerado trabajo laboral, tanto tiempo en el almacén, en la bodega, en la oficina, en la calle, en las ventas y al final llegas a casa como un chupón de guardería, absolutamente escurrido o escurrida y el tiempo con calidad lo diste afuera, al trabajo, y el peor tiempo cuando eres sencillamente un bagazo escurrido, lo das a tu pareja. En tu trabajo te irá bien, pero estás acabando con la empresa más importante que tienes entre manos, tu propio matrimonio, tu propia familia. Cuídate también cuando lleguen los hijos, que no sean el centro del matrimonio únicamente, quiérelos, pero que no quede en tu cónyuge la idea: es excelente con las dos hijas, pero es tan indiferente conmigo, se volvió tan extraño, todo el amor lo volcó en las dos mellizas que nos nacieron hace un año. Finalmente te diría, cuida tu relación matrimonial de la falta de respeto, de volverse confianzudos. Esto nos habla de expresiones tan sencillas como levantarnos la voz, como hacer comentarios irónicos, aburridores frente a los amigos descalificando el matrimonio o peor aún, echando indirectas sobre tu propia pareja, esto amarga, esto reciente, esto lastima la relación. Recuerda el evangelio de hoy: “Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre”, y aunque sé que la convivencia es exigente y difícil, Dios no nos pide imposibles humanos, por eso alimenta tu amor esponsal, no dejes rutinizar tus relaciones de pareja y cuida y comprométete en esa relación, cuidándote de terceras personas, de mucho trabajo, vida social intensa o exageradas confianzas e irrespetos en la vida conyugal. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Marcos 10, 1-12 Lectura del día de hoy Santiago 5,9-12: Mirad que el juez está a la puerta. No os quejéis, hermanos, unos de otros para no ser juzgados; mirad que el Juez está ya a las puertas. Tomad, hermanos, como modelo de sufrimiento y de paciencia a los profetas, que hablaron en nombre del Señor. Mirad cómo proclamamos felices a los que sufrieron con paciencia. Habéis oído la paciencia de Job en el sufrimiento y sabéis el final que el Señor le dio; porque ‘el Señor es compasivo y misericordioso.’ Ante todo, hermanos, no juréis ni por el cielo ni por la tierra, ni por ningún otra cosa. Que vuestro sí sea sí, y el no, no; para no incurrir en juicio. Salmo del día de hoy Salmo (103)102: El Señor es compasivo y misericordioso. Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa, y te colma de gracia y de ternura. El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; no está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo. Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre sus fieles; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos. Evangelio del día de hoy Mc 10,1-12: En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino, y según costumbre les enseñaba. Se acercaron unos fariseos y le preguntaron para ponerlo a prueba: -¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer? Él les replicó: -¿Qué os ha mandado Moisés? Contestaron: -Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio. Jesús les dijo: -Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. El les dijo: -Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Alimentar el amor | |
| dc.subject | Amor de esposos | |
| dc.subject | Amor de pareja | |
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| dc.subject | Biblia | |
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