¡Tu tienes palabra de vida eterna!

Abstract

REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 13, 18-23 Lectura del día de hoy Ex 20, 1-17: La Ley se dio por medio de Moisés. En aquellos días, el Señor pronunció las siguientes palabras: «Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud. No tendrás otros dioses frente a mí. No te harás ídolos, figura alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o en el agua debajo de la tierra. No te postrarás ante ellos, ni les darás culto; porque yo, el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso: castigo el pecado de los padres en los hijos, nietos y biznietos, cuando me aborrecen. Pero actúo con piedad por mil generaciones cuando me aman y guardan mis preceptos. No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso. Porque no dejará el Señor impune a quien pronuncie su nombre en falso. Fíjate en el sábado para santificarlo. Durante seis días trabaja y haz tus tareas, pero el día séptimo es un día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios: no harás trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu ganado, ni el forastero que viva en tus ciudades. Porque en seis días hizo el Señor el cielo, la tierra y el mar y lo que hay en ellos. Y el séptimo día descansó: por eso bendijo el Señor el sábado y lo santificó. Honra a tu padre y a tu madre: así prolongarás tus días en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar. No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás testimonio falso contra tu prójimo. No codiciarás los bienes de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de él.» Salmo del día de hoy Salmo 18, 8.9.10.11 Señor, tú tienes palabras de vida eterna. La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos. La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos. Más preciosos que el oro, más que el oro fino; más dulces que la miel de un panal que destila. Evangelio del día de hoy Evangelio según san Mateo 13, 18-23: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del Reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la Palabra, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la Palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la Palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES El libro del Éxodo nos presenta, a Moisés que ha recibido en dos tablas de piedra escritas por Dios, la gran alianza, el gran pacto, donde el Señor manda a su pueblo, cumplir y obedecer, diez normas, diez preceptos, diez leyes de vida, para una armónica convivencia. Es una ley que en principio se refiere a Dios y luego a los hombres. Y la introducción de este texto del Antiguo Testamento de Éxodo, capítulo 20, se presenta de esta manera: “Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de la esclavitud”, como quien dice, es el Dios que ha liberado a Israel, quien ahora quiere conducirlo, en una convivencia armónica y en una sabiduría de vida a través del desierto, hacia la tierra prometida que mana leche y miel. La primera palabra será esta: “No tendrás pueblo de Israel otros dioses frente a mí, no te fabricarás ídolos, ni figura alguna que haya arriba en el cielo, abajo en la tierra o debajo de la tierra; no te postrarás ante estos ídolos, ni les darás culto, porque yo, el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso”. Y es una característica típica de toda la teología del Antiguo Testamento, Dios se muestra, se presenta como celoso de darle sólo gloria a Él y no hacer un ídolo, no endiosar a nada de esta tierra. Y culminará diciendo: “Soy un Dios celoso, que castigo el pecado de los padres en los hijos hasta la tercera y la cuarta generación, pero también tengo misericordia, por mil generaciones de los que me aman y guardan mis mandamientos”. Pero a renglón seguido aparecen nuevas leyes, nuevos preceptos: “No pronunciarás el nombre del Señor tu Dios en falso”. Recuerda el día del sábado, el día santo para los judíos, (el domingo para nosotros los cristianos), ese día lo santificarás, durante seis días trabajarás y harás tus tareas, pero el día siete, el día sábado para el pueblo judío, el día del descanso, sólo consagrarlo al Señor tu Dios. En un cuarto momento les invitará, a honrar a papá y mamá, para que se prolonguen sus días en la tierra y el Señor los bendiga. Luego les dirá y les dará mandamientos que hoy es bueno escuchar en nuestra vida: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, ni calumniarás a tu prójimo; no codiciarás los bienes y posesiones de tu prójimo, y no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo”. A partir, de este texto de Éxodo, capítulo 20, entendemos el salmo responsorial, que nos invita como asamblea litúrgica a clamar al Señor: “Tú tienes palabras de vida eterna”, y a decir: “La ley del Señor es perfecta y descanso para el alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al hombre ignorante. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es transparente y da luz a los ojos. El temor o respeto por el Señor es puro y eternamente estable. Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos, más preciosos que el oro, más que el oro fino, más dulces que la miel de un panal que destila en la boca del hombre”. Hoy reconocemos que los mandamientos de Dios no nos roban la libertad, todo lo contrario, todo lo contrario; son camino de libertad interior, son camino de paz en el corazón, son camino seguro de plenitud, de vida. Dependerá de nosotros tener un corazón, que esté bien dispuesto para dar una cosecha abundante, de 30, 60 o 100 veces lo recibido, como nos lo presenta el evangelio de hoy; o tener un corazón, que sea como una cementera, un terreno pedregoso, un terreno entre abrojos y malezas o simplemente una semilla que cae al borde del camino, porque lo que cae al borde del camino desaparece pronto por obra del maligno. Lo que cae entre piedras no arraiga porque es superficial y somos inconstantes ante las primeras dificultades de la vida, y lo que se siembra entre zarzas y espinas, no llega a prosperar, porque vivimos en medio de las preocupaciones de la vida y, sobre todo, las ocupaciones y preocupaciones por el dinero y la riqueza. Sólo el Señor tiene palabras de vida eterna, sus palabras son sabias, sus palabras son universales, sus palabras son paradójicas con los criterios y la aparente sabiduría de los hombres, sus palabras implican no pocas veces, cruz y sacrificio, compromiso de nuestra parte; pero repetimos, la Palabra de Dios es el único camino, y el cumplimiento de ella, para alcanzar plenitud, paz y alegría profunda en nuestra vida. No creamos el cuento del mundo, no nos dejemos conducir por las ideologías del momento, que afirman diciendo los jóvenes a los padres o a los abuelos: esto ha pasado de moda, esto era en tu tiempo. Es moda y es temporal, las ideologías humanas, los pensamientos culturales actuales; pero es eterna, universal y siempre sabia, la palabra, los preceptos, los mandatos que Dios ha dado a la humanidad a través de Moisés, dada al pueblo de Israel. Que el Señor te bendiga y te dé la sabiduría, para mirar donde está la verdad y la mentira en el mundo, y te bendigo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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