¡Recibe la Misericordia!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-11-10T19:16:58Z | |
| dc.date.available | 2024-11-10T19:16:58Z | |
| dc.date.issued | 2024-11-07 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Recuerdo que en los años en que estudiaba teología, antes de ser sacerdote, un profesor de la universidad, nos hablaba a propósito de este capítulo 15 de san Lucas, donde señalaba: “Que si se desatara una persecución religiosa y se quemaran todas las Biblias del mundo entero, pero quedara solamente este capítulo 15 de san Lucas que contiene la parábola de la oveja perdida, de la moneda extraviada y del Padre misericordioso o hijo pródigo, con este mero capítulo 15 de san Lucas, nos quedaría una clara imagen de lo que es el misterio de Dios, de lo que es el Corazón divino, un corazón lleno de misericordia”. Recordamos que hace algunos años el Papa Francisco convocó al Año Mundial de la Divina Misericordia, porque nos invitó a reconocer que el nuevo nombre de Dios es Misericordia. Pero, ¿qué podemos decir a propósito de estas parábolas, donde descubrimos el interés, la solicitud, el detalle, el amor entrañable del hombre que busca la oveja perdida o de la mujer que se atiene con detalle a buscar la moneda extraviada? En el fondo nos habla de lo que es el misterio de Dios, dirigida esta parábola en su momento a los fariseos y también a los escribas que murmuraban sobre Jesús, y acercándose precisamente el Señor a los publicanos y pecadores, hoy este texto evangélico se dirige a nuestra vida y de el podemos sacar claras enseñanzas. La primera, si Dios es grande en su poder de perdón y misericordia, en su fuerza de amor y compasión frente al que se equivoca, tendremos que decir que el hombre, nosotros, tú y yo, tenemos grandes dificultades y bloqueos, afectivos, emocionales y mentales para perdonar y ser misericordiosos con los demás. Lo que leemos en las redes sociales, los escándalos, los ataques, la polarización política, ideológica de las sociedades, lo que contemplamos en la vida de no pocas familias que mantienen una guerra fría en el seno de su matrimonio, de su hogar, nos habla de una incapacidad para comprendernos, tolerarnos, ser pacientes y en definitiva, misericordiosos unos con otros. Por eso, después de esta primera reflexión, planteemosnos en un segundo momento, que hoy y a partir de este evangelio, estamos llamados a pedirle al Señor, el don, la gracia, el regalo de la misericordia, para que la practiquemos unos con otros. Una misericordia que no puede quedar como una palabra en abstracto, sino que tiene que traducirse en hechos concretos y en dimensiones puntuales, por ejemplo, ser misericordiosos con nuestra lengua. Cuántas veces con la lengua, hemos hablado lo que no es verdad, hemos juzgado con dureza a otros, hemos llegado a la difamación y a la calumnia, replicando en redes públicas y en redes sociales lo que no es verdad por ligereza, por prejuicios humanos, por incapacidad para ser moderados con nuestra lengua. Recuerda la famosa frase: “El que fácilmente juzga de otros, difícilmente se conoce a sí mismo”. Y es que, en el fondo, cuando hablamos de los defectos ajenos, poco conocemos nuestros propios límites y defectos personales. Pero hay un segundo aspecto en esta dimensión de la misericordia, y es los ojos, una mirada distinta frente a las personas. Planteamos una perfección en los otros que acaso ni nosotros mismos la podemos tener, exigimos de los demás, como lo hacían los fariseos, lo que nosotros no podemos dar. Si algo tuvo Jesús, el Cristo, fue el ser misericordioso con el pecador, la prostituta, el publicano, misericordioso con el enfermo, misericordioso con el sufriente, misericordioso con el pequeño que no contaba para la sociedad de su tiempo. Esto exige una mirada distinta, la mirada del corazón, y en esto tenemos que pedir a Dios: ¡Dame la gracia de mirar a aquella persona que me cuesta amar como tú, Jesús, la miras; préstame tu corazón, Señor, para mirar con ojos nuevos, con ojos compasivos los defectos, las limitaciones, las equivocaciones que los otros tienen! Y normalmente descubrimos que las grandes dificultades para ser compasivos las tenemos frente a personas cercanas a nosotros, familiares, compañeros de trabajo, vecinos, amigos cercanos. Terminemos nuestra reflexión afirmando, que hay un gran regalo que Dios ha dado a la Iglesia, un regalo de misericordia y es el sacramento de la confesión o sacramento de la reconciliación. Como testimonio personal tuve un sacerdote como confesor y director espiritual por 20 años, ya fallecido, cuánta alegría, cuánta paz devolvió a mi alma en las numerosas ocasiones que a lo largo de 20 años asistí a buscarlo para encontrar la misericordia de Dios a través de sus palabras, a través de su bendición. Hoy te invito para que busques a Dios en la cercanía, en la humanidad de un sacerdote y más allá de todo lo que se dice de nosotros los clérigos, entiende que no es el sacerdote frágil como tú, pecador como tú el que te perdona, sino que lo hace en nombre de la Trinidad. Descubre cuánta alegría, cuánta gracia y cuánta paz en tu corazón, si te abres al don de la misericordia de Dios en el sacramento de la Reconciliación. Finalizo diciéndote, sólo es capaz de perdonar mucho y de ser muy misericordioso, aquel que ama mucho. Por eso, que amemos a aquellos que nos cuesta dificultad amar y con toda probabilidad seremos más misericordiosos con ellos. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 15, 1-10 Lecturas del día de hoy Primera Lectura: Flp 3,3-8a: Lo que para mí era ganancia lo consideré pérdida comparada con Cristo. Hermanos: Los circuncisos somos nosotros, que servimos a Dios desde dentro, y que ponemos nuestra gloria en Cristo Jesús, sin confiar en lo exterior. Aunque lo que es yo, ciertamente tendría motivos para confiar en lo exterior, y si algún otro piensa que puede hacerlo, yo mucho más: circuncidado a los ocho días de nacer, israelita de nación, de la tribu de Benjamín, hebreo por los cuatro costados, y, por lo que toca a la ley, fariseo; si se trata de intransigencia, fui perseguidor de la Iglesia, si de ser justo por la ley, era irreprochable. Sin embargo, todo eso que para mí era ganancia, lo consideré pérdida comparado con Cristo; más aún, todo lo estimo pérdida, comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo (105)104, 2-3.4-5.6-7 Que se alegren los que buscan al Señor. Cantadle al son de instrumentos, hablad de sus maravillas; gloriaos de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor. Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro. Recordad las maravillas que hizo, sus prodigios, las sentencias de su boca. Que se alegren los que buscan al Señor. ¡Estirpe de Abrahán, su siervo, hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, él gobierna toda la tierra. Que se alegren los que buscan al Señor. Evangelio del día de hoy: Lc 15, 1-10: En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos: -Ese acoge a los pecadores y come con ellos. Jesús les dijo esta parábola: -Sí uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: -¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas para decirles: -¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido. Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
| dc.identifier.uri | http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/737 | |
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| dc.subject | Amor | |
| dc.subject | Don de la misericordia | |
| dc.subject | Gracias de la misericordia | |
| dc.subject | Hablar con verdad | |
| dc.subject | Hablar sin difamar | |
| dc.subject | Hablar sin juzgar | |
| dc.subject | Mirar con los ojos que Jesús nos mira | |
| dc.subject | Perdón | |
| dc.subject | Regalo de la misericordia | |
| dc.subject | San lucas | |
| dc.subject | Ser misericordioso cada día | |
| dc.subject | Ser misericordioso en la manera de hablar | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Recibe la Misericordia! | |
| dc.title.alternative | Misericordia - amor |
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