¡Un tesoro en vajillas de barro!
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
Mateo 20, 20-28
Lectura del día de hoy
Hch 4,33; 5,12.27-33; 12.2:
En aquellos días, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor y hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo. Los condujeron a presencia del Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó:
-«¿No os hablamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.»
Pedro y los apóstoles replicaron:
-«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.»
Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos. Más tarde, el rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan.
Salmo del día de hoy
Salmo (67) 66,2-3.5.7-8:
Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación.
Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra.
La tierra ha dado su fruto, nos bendice el Señor, nuestro Dios. Que Dios nos bendiga; que le teman los confines del orbe.
Mateo del día de hoy
Mt 20, 20-28:
En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó:
-¿«Qué deseas?» Ella contestó:
-«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»
Pero Jesús replicó: -«No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber? »
Contestaron: -«Lo somos.»
Él les dijo: -«Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo hablan oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo:
-«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»
Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
En este día la Iglesia celebra la fiesta litúrgica del apóstol Santiago, hermano de Juan, ambos hijos del Zebedeo y muy cercanos a Jesús, junto con el apóstol san Pedro. Nos muestra la historia de un gigante de la fe, Santiago, y a partir del evangelio de hoy de san Mateo capítulo 20, se nos muestra la versión de la madre, en otros evangelistas son ellos mismos los que dirigen una súplica a Jesús, pidiendo estar en los puestos de honor, derecha e izquierda; cuando Jesús como Mesías, como Rey grandioso, constituye a su reino. Jesús, ante semejante necedad, les dice, de alguna manera cuestionándoles: “No saben lo que piden, ¿acaso son capaces de beber el cáliz de sufrimiento y de cruz que yo he de beber?”, ellos contestan: “Lo somos”, y Jesús les replica: “Mi cáliz lo beberán, pero el puesto a mi derecha, o a mi izquierda, (puestos de honor en el reino), no me toca a mí concederlo, sino que está reservado para mi Padre del cielo”.
Terminará el evangelio diciendo que los otros diez discípulos se indignaron con Santiago y Juan, pero Jesús los reúne diciéndoles: “Que los jefes y gobernantes del mundo los tiranizan y oprimen, pero que en la comunidad cristiana, la autoridad no se puede ejercer como tiranía o abuso sobre los demás, sino que por el contrario, debe ejercerse como servicio, y el que quiera ser grande entre todos, que sea el servidor de todos, y el que quiera ser el primero, que se haga el último, y el esclavo; porque Jesús ha venido no para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos”.
Saquemos tres enseñanzas para nuestra vida.
La primera, reconozcamos el proceso de maduración en la fe del apóstol Santiago, que pasó de pedir los primeros puestos, los lugares de honor para quedar bien frente a los hombres, a entregar su vida y beber el cáliz de salvación, cuando muere precisamente decapitado y termina así su vida, dando testimonio del Señor. Efectivamente, es el rey Herodes Agripa I, hacia el año 43 o 44, cuando manda decapitar, cortarle la cabeza al apóstol Santiago.
Pero aprendamos una segunda enseñanza, el evangelio que al principio y de entrada nos parece romántico, tiene exigencias, incomprensiones, dificultades, como lo enunciaba en su momento el apóstol san Pablo; participa, le dice al evangelizador en los duros trabajos del evangelio, siendo nosotros vasijas de barro, hombres frágiles y llenos de limitaciones. En el fondo es una invitación a llevar en el cuerpo la muerte de Jesús y es la misión del apóstol, que vive todo tipo de dificultades, según narra la primera lectura, cuando afirma: “Llevamos el tesoro del ministerio de la predicación del evangelio en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria, es de Dios y no proviene de lo humano, de nosotros mismos”. Y empezará el apóstol san Pablo a hacer un elenco, una lista, una seguidilla de afirmaciones, sobre la exigencia del evangelio afirmando: “Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan, estamos apurados, pero no desesperados, acosados, pero no abandonados. Nos derriban, pero no nos aniquilan, en toda ocasión y por todas partes llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
Mientras vivimos continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así, la muerte está actuando en nosotros, y la vida de Cristo está resurgiendo en ustedes”. Y terminará el apóstol diciendo: “Creí en Jesús, por eso hablé, también nosotros ahora creemos y por eso hablamos, sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús, también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con ustedes”.
Que hermosa y expresiva la lectura primera de hoy, que nos muestra tantas dificultades, tantos sufrimientos de los verdaderos evangelizadores, de los profetas de Cristo auténticos, de aquellos que no acomodan el mensaje del evangelio, sino que, en su fidelidad, saben entregarse al Señor, más allá de pruebas dolorosas, más allá de sufrimientos, de acosos, apreturas y golpes.
Terminemos nuestra reflexión con el precioso salmo de hoy, cuando nos invita a cantarle al Señor: “Los que sembraban con lágrimas ahora cosechan entre cantares y con alegría”. Y meditamos en las estrofas del salmo: “Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar: la boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares. Hasta los gentiles decían: El Señor ha estado grande con ellos. El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”.
Nunca lo olvides, Jesús no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por todos, y este es el gran mensaje de todos los evangelizadores, ¡Vivir para dar la vida, y aquí está la gran alegría y el gran sentido y plenitud para nuestra existencia!
Que el Señor, bendiga tu vida, te ayude a entender este mensaje profundo, sabio y exigente; y te bendigo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.