¿Vives ligero de equipaje?
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
San Marcos 6, 7-13
Lecturas del día de Hoy:
Primera Lectura: 1R 2, 1-4.10-12:
Estando ya próximo a morir, David hizo estas recomendaciones a su hijo Salomón:
-Yo emprendo el viaje de todos. ¡Ánimo, sé un hombre! Guarda las consignas del Señor tu Dios, caminando por sus sendas, guardando sus preceptos, mandatos, decretos y normas, como están escritos en la Ley de Moisés; para que tengas éxito en todas tus empresas dondequiera que vayas; para que el Señor cumpla la promesa que me hizo: «Si tus hijos saben comportarse, caminando sinceramente en mi presencia, con todo el corazón y con toda el alma, no te faltará un descendiente en el trono de Israel».
David murió, y lo enterraron en la Ciudad de David.
Reinó en Israel cuarenta años: siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén.
Salomón le sucedió en el trono, y su reino se consolidó.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
Salmo de Hoy
Salmo: 1Cro 29, 10. 11ab. 11d-12a. 12bcd (R. 12b)
Tú eres Señor del universo.
Bendito eres, Señor,
Dios de nuestro padre Israel,
por los siglos de los siglos.
Tú eres Señor del universo.
Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
la gloria, el esplendor, la majestad,
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra.
Tú eres Señor del universo.
Tú eres rey y soberano de todo;
de ti viene la riqueza y la gloria.
Tú eres Señor del universo.
Tú eres Señor del universo,
en tu mano está el poder y la fuerza,
tú engrandeces y confortas a todos.
Tú eres Señor del universo.
Evangelio de Hoy:
Lectura del Santo Evangelio según san Marcos 6, 7-13:
En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió:
-«Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.
Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
¿Vives ligero de equipaje?
En lo personal siempre me ha impresionado la forma como se describe la muerte de uno de los grandes, más grandes en el Antiguo Testamento bíblico, hablamos de la muerte de David. Habla de su propia muerte diciéndole a su hijo: “Yo emprendo el viaje de todos, yo emprendo el camino de todos”. Y es que, en el fondo, la muerte y lo que hay después de ella es una peregrinación, un viaje que nos iguala a todos los seres humanos, ricos y pobres, ilustrados e iletrados, viejos y jóvenes, sanos y enfermos. La muerte es la única ley que no tiene excepción y todos estamos en fila sin saber exactamente el orden de la fila, y que no lo sepamos.
Pero luego de que David rey intuye su propia muerte y la describe “como el viaje, la peregrinación, el caminar que todos debemos de emprender en la vida”. Da una serie de instrucciones a su hijo Salomón a la manera de un verdadero testamento espiritual cuando, por ejemplo, los abuelos o nuestros padres en su lecho de enfermos, en casa o en una clínica, nos dan unas instrucciones finales: “Vivan unidos con sus familias, apóyense, no se separen de Dios, manténganse siempre en colaboración y en contacto unos con otros”. Se constituyen estas últimas palabras antes de morir en un verdadero legado humano, herencia espiritual que debemos de guardar en la memoria del corazón.
Dirá entonces el moribundo rey David a su hijo Salomón: “Ten valor y sé hombre”, lo invita al coraje. “Guarda lo que el Señor tu Dios manda guardar siguiendo sus caminos, observando sus preceptos, instrucciones y sentencias como está escrito en la Ley de Moisés”. Le pide, además de la hombría, la valentía, el coraje, le pide “la obediencia absoluta e incondicional en los mandatos de Dios como un grande principio de sabiduría para la vida”.
Y luego le dirá: “Si guardas las palabras de Dios y la Ley de Moisés, tendrás éxito en todas tus empresas, en todo lo que hagas, y te irá bien adonde vayas si caminas fielmente a Dios con todo tu corazón”. ¡Qué hermoso legado espiritual también para nuestra vida!, cuando se nos dice: “No rechaces la muerte, que es la peregrinación o el viaje que tenemos que emprender todos”, uno. Dos. “Tengamos coraje y valentía que en la vida muchas cosas sólo se pueden sobrellevar a punto de coraje y valentía que nos viene de Dios”. Y tres. “La gran sabiduría es el temor de Dios, que es el respeto a Dios, la obediencia a Dios, la docilidad a los mandatos de Dios manifestados en la Ley mosaica y el mensaje de los profetas para ese momento, para nosotros será la obediencia al mandato y al mensaje de su Hijo Jesús”.
Concluirá este primer Libro de los Reyes diciendo: “David se durmió”, así habla de la muerte, otra imagen muy bella. “David se durmió con sus padres y lo sepultaron en la ciudad de David, fue un rey sabio que reinó 40 años, 7 en Hebrón, 33 en Jerusalén”. Y terminará el texto diciendo: “Salomón se sentó en el trono de su padre, el rey David, y su reino quedó establecido sólidamente en sus manos”. Qué hermosos estos textos de Reyes. Primera y segunda Reyes, primera y segunda Samuel, que nos hablan de la dinastía de las monarquías, y como por más que son reyes poderosos, su fuerza no está en ejércitos, en oro, en servidores, en un título humano de rey, sino que su fuerza está en la sabiduría para vivir y en la obediencia y docilidad a la voluntad y a los mandatos de Dios.
Pero pasemos al evangelio de Marcos cuando Jesús, en un claro evangelio vocacional, llama al grupo de los 12 y los envía no de uno en uno, sino de dos en dos para que nunca se desanimen, que, si uno está caído, el otro lo levante. Y también porque el testimonio de dos personas tenía fuerza de verdad, según las leyes judías y el desarrollo interpretativo de esas leyes en las escuelas rabínicas o de los rabinos.
Pero a renglón seguido, más allá de mandarlos de dos en dos, los envía con autoridad sobre el mal, sobre espíritus inmundos, sobre la enfermedad. De manera que no son simplemente meros hombres lanzados al mundo, sino que tienen la autoridad, el fuego del Espíritu Divino que les permitirá sanar, liberar, exorcizar. Y luego llama la atención que no los envía con muchas cargas de equipaje; por el contrario, entiende que la misión del anuncio del Reino de los cielos se realiza mucho mejor cuando andamos en la vida ligeros de equipaje.
En efecto afirmará: “Les encargó que llevaran para el camino un bastón, no dos, un bastón y nada más. Que no llevaran ni pan, ni bolsa, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto”.
En el fondo es una invitación a que coloquemos la fuerza de nuestra evangelización, la fuerza del anuncio del amor de Dios en el corazón y el fuego del Espíritu Divino en nosotros. Y no en el dinero, no en las seguridades materiales, no en las cosas del mundo. Tan distinto este criterio al de la cultura actual y quizá de todos los tiempos, cuando hemos querido asegurar las cosas no desde el ser que nos viene de Dios, sino desde el poseer, atesorar, acumular, guardar para supuestamente asegurar la vida. Qué equivocados estamos y qué criterio tan distinto con el Evangelio de Cristo, ese criterio del mundo.
Pero avanzamos en el evangelio y Jesús invita “a que sus emisarios, discípulos, enviados, se queden en una casa y si allí no los reciben, se sacudan el polvo de los pies, testimoniando que aquellas personas no los acogieron”. Y dice “que salieron a predicar la conversión, la reorientación de la vida, a sanar del mal, a ungir con aceite a muchos enfermos y certifica que eran curados”.
Hoy te pregunto ¿en tu tarea como padre o madre de familia, en mi tarea como sacerdote evangelizador, en tu tarea como religiosa en una vida consagrada, en tu tarea como laico en un movimiento apostólico o en un grupo de pastoral parroquial, tu fuerza la colocas en las cosas, en los bienes, en las seguridades, en los títulos académicos, en la construcción de salones? ¿Acaso olvidamos las viejas iglesias de Europa que costaron años, décadas de construcción, ingentes recursos económicos y ahora están vacías? ¿Será que lo que evangeliza es un recinto, un salón, un dinero fruto de una rifa, un bingo, una donación? O lo que evangeliza es el Espíritu de Dios, alma de toda evangelización presente en hombres y mujeres llenos de ese Espíritu Divino, con corazón de fuego, con libertad interior.
Tal vez un mínimo de bienes para la supervivencia diaria se necesita. Pero más allá de ello, los bienes, las cosas, las riquezas de este mundo, lejos de ayudar a evangelizar, se vuelven carga, estorbo, obstáculo para el anuncio del Reino de los cielos. Ten un lugar, nadie lo niega. Ten un mínimo para comer cada día, nadie lo discute. Cuida tu salud, si no, no podrá servir. Pero acuérdate que nada de esto evangeliza. Es el amor que Dios ha colocado en tu vida, es el encuentro con el Supremo Bien, el Supremo Bueno que es Jesucristo, el que transformará tu vida y la vida de los demás.
Y así como Andrés apóstol llevó a su hermano Simón Pedro al encuentro con Jesús, aprende tú a llevar a otros al encuentro con Jesús, pero desde tu amor, tu entrega, tu servicio, no desde las cosas materiales, eso dejémoslo para los líderes y los hombres paganos, para los hombres del mundo que gastan miserablemente su vida guardando y acumulando para el final de la vida y después de su muerte, dejar los bienes a ese yerno, a esa nuera, a ese sobrino que nunca te quiso, que nunca trabajó, que nunca se esforzó lo suficiente.
Tú y yo dediquémonos a lo esencial con nuestra vida, nuestra entrega, nuestro amor, nuestras obras de justicia, hagamos, construyamos hoy el Reino de los cielos, pero viviendo ligeros de equipaje.
Que el buen Dios te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.