¡Cuidado con los ladrones!

dc.contributor.authorFundación Amén Comunicaciones
dc.date.accessioned2026-04-27T23:24:41Z
dc.date.available2026-04-27T23:24:41Z
dc.date.issued2026-04-26
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¡Cuidado con los ladrones! En este cuarto domingo de Pascua, llamado Domingo del Buen Pastor, oramos por las vocaciones sacerdotales en el mundo entero, pidiendo como pueblo creyente que el Señor envíe numerosos y santos sacerdotes, consagrados y consagradas a la mies. Porque el campo es mucho y los trabajadores somos pocos. La segunda lectura del apóstol Pedro nos habla como un consagrado, consagrada a Dios, un misionero, una misionera, tienen que soportar sufrimientos por hacer el bien, que eso es parte de su misión profética. Como decía de manera impresionante, el gran padre de la Iglesia, san Agustín: “La fuerza espiritual de un hombre no se mide sólo por el bien que realiza, sino por el mal que resiste sin caer en él”. Hoy a todos los evangelizadores y anunciadores del mundo entero, no dejemos de hacer el bien, no nos cansemos de hacer el bien, no nos desanimemos en hacer el bien. Y nos tocará resistir el mal, incomprensiones, señalamientos, críticas, pruebas, persecuciones. Y no podemos caer, devolver con la misma moneda el mal que nos causen. De hecho, Pedro dirá “que, para esto de sufrir por hacer el bien, para esto hemos sido llamados y tenemos como ejemplo a Cristo que padeció por nosotros, dejándonos su ejemplo, para que sigamos su huella”. Y es que en Cristo no encontraron ningún pecado ni hubo engaño en su boca. Él nunca devolvió el insulto cuando lo insultaron y sufriendo, no profería amenazas; sino que, por el contrario, en la cruz se entregó mansamente al Padre, que lo juzga todo y de manera recta. Al final dirá “que Cristo llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño de la cruz, para que allí, crucificados y muertos nuestros pecados, vivamos para la justicia”. Y recordará la expresión del profeta: “Con las heridas y por las heridas de Jesús hemos sido sanados”. Concluirá esta segunda lectura de Pedro “que muchos en el mundo hemos andado errantes como ovejas sin pastor, pero al final hemos encontrado al Pastor y guardián de las almas”. (Y aunque no lo mencione de manera explícita, sabemos que habla del Pastor de pastores Jesucristo, nuestro guía, nuestro Señor y Salvador). Pero hoy no podía ser un salmo distinto al más propio de esta celebración de Jesús, Buen Pastor. Cuando en el salmo 23 (en la Biblia, salmo litúrgico 22), decimos: “El Señor es mi Pastor, nada me falta. En verdes praderas y valles me hace recostar, me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. Y así hablan y discurren las ovejas del rebaño. Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque Tú vas conmigo, tu vara y tu cayado me sosiegan. Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida. Y habitaré, habitaré en la casa del Señor por años sin término”. Pero pasemos al Evangelio de san Juan, en los primeros versículos de este capítulo 10 del evangelista teólogo, cuando Jesús de una forma autoritativa, solemne y casi litúrgica, nos dirá en dos momentos en el presente Evangelio: “En verdad, en verdad les digo”. (Y sabemos que va a afirmar de manera autoritativa una enseñanza). Y dirá: “El que no entra por la puerta del rebaño de las ovejas, sino que salta por la cerca ese es un ladrón, ese es un bandido”. La expresión alude a que la única entrada para ser comunión y vida cristiana con los demás es la puerta que es el mismo Jesús. Cuando Él, en los famosos “Yo soy” del evangelista san Juan se define a sí mismo: “Yo soy la puerta por donde entran las ovejas al redil”. No te equivoques, sólo en Jesús encontramos la verdad, no el engaño, la luz, no la oscuridad, la sabiduría, no la necedad, para poder acceder a la vida de los elegidos de Dios. Y a renglón seguido nos dice “que las ovejas caminan seguidas por su pastor que las precede, las va guiando; y escuchan su voz porque reconocen quien les habla con verdad, con sabiduría. Y por el contrario a un extraño no lo escucharán”. Hoy te invito para que descubras cuáles son los falsos pastores, los malos profetas, aquellos líderes que no han sido en verdad personas que han aportado a tu vida. Descubre que el Buen Pastor, el buen gobernante, el buen líder, siempre se pone delante del redil de las ovejas y que a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él. Y concluirá el texto de manera preciosa, nuevamente con la formula solemne: “En verdad, en verdad les digo, antes de mí vinieron muchos ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon”. Reiterará su identidad: “Yo soy la puerta y quien entre por mí se salvará y encontrará pastos abundantes”. Y al final del texto señalará: “El bandido, el ladrón, el embaucador no entra al rebaño para cuidarlo, apacentarlo, sanarlo, guiarlo; sino para robar y matar las ovejas y hacer estrago y generar violencia”. Hoy, a partir de este precioso texto del Buen Pastor, preguntémonos si hemos tenido buenos pastores en nuestros sacerdotes, buenos pastores en nuestros maestros, buenos pastores en nuestros papás y mamás, buenos pastores en nuestros abuelos, buenos pastores en nuestros líderes, buenos pastores en nuestros gobernantes, muy a propósito de que nuestro país está en contienda electoral. Nos preguntamos ¿cómo identificar a un buen gobernante?, ¿cómo identificar a un buen líder?, ¿cómo identificar a un buen pastor? Y la vida me ha enseñado, como dirá Jeremías: “Que nada más engañoso y enfermo que el corazón humano; ¿quién lo comprenderá?” Porque a veces decimos algunas cosas con las palabras, pero en los hechos y en la vida concreta desmentimos el valor y la veracidad de las palabras que hemos enunciado. Para elegir un buen pastor y decir en la Iglesia como sacerdote, en las empresas como jefe, en la vida política como líder, gobernante, en la familia como buenos papás, hermanos, abuelos, tíos ¿quieres conocer a una persona? Aprende estas tres reglas de oro para distinguir, diferenciar, establecer cuando una persona es un buen ser humano, un buen líder, un buen pastor. Primera regla de oro, dale tiempo para actuar. Mira la historia de un gobernante, de un líder. Mira si sus obras en otros cargos públicos, en otros momentos de su historia ha sido una historia de amor, de servicio, de beneficio, de buen gobierno para los demás; o, por el contrario, sus palabras hablan, pero los hechos de su historia no determinan que haya sido en verdad un buen pastor, un buen gobernante, un buen líder, un buen papá, un buen sacerdote para la comunidad. Conoces a una persona dándole tiempo para que actúe, dándole tiempo para mostrar en su historia qué calidad de corazón, qué calidad de interioridad posee en su alma. Pero hay una segunda regla de oro. ¿Quieres conocer el interior de un ser humano?, dale poder. Dice en las teorías modernas de administración “empodere a una persona” y dándole un poco de poder te darás cuenta si lo utilizó con sabiduría o detrás de esa persona hay un pequeño dictador en potencia, una persona incapaz de hacer consensos, una persona que impone su voluntad. Dale poder a una persona y mirarás si abusa, es un abusador del poder; o por el contrario con sabiduría, con grandeza, con magnanimidad, sabe gobernar para sus feligreses, para su familia, para sus empleados, para los ciudadanos tratándose de un gobernante. Mira la sindéresis, el equilibrio, la prudencia; o mira, por el contrario, los arrebatos dictatoriales, el autoritarismo, la imposición, los sesgos ideológicos de una persona. En una tercera dimensión, ¿quieres conocer lo profundo de un ser humano? Dejándolo actuar, mira las obras y los frutos de su vida. Dirá la palabra evangélica: “De un árbol bueno no pueden salir frutos malos; y en sentido contrario, de un árbol malo no pueden salir frutos buenos. Que solo conocemos a un árbol por sus frutos”. Analícennos a nosotros los sacerdotes y miren nuestra historia. Si hemos dejado en la mayoría de feligreses una huella de servicio, de compasión, de generosidad, de amor, de entrega disponible por los demás; o, por el contrario, hemos buscado nuestros propios intereses. Analicen en un empresario, en un papá, una mamá si han vivido para su egoísmo; o, por el contrario, han vivido para darle amor y gastar la vida por sus hijos. E igualmente en un gobernante, mira si es un hombre, una mujer que han dejado una economía mejor, un pueblo más unido; o, por el contrario, hay discursos de odio divisorios y han sembrado resquemor, resentimiento, polarización y odio en la población de ciudadanos que están bajo su gobierno. Estas tres reglas de oro: demos tiempo, demos poder y dejemos actuar a una persona y miremos sus frutos y sus obras de vida y conoceremos su corazón de buen o mal pastor, que por las palabras y los discursos nos podemos engañar. Pero solo en el tiempo, con las obras y dándole poder o responsabilidad, conoceremos la bondad o la maldad de un buen o un mal dirigente, de un buen o un mal pastor para su rebaño. Que el buen Dios te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Juan 10, 1-10 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 2, 14a.36-41: Dios lo ha constituído Señor y Mesías. El día de Pentecostés, Pedro, de pie con los Once, pidió atención y les dirigió la palabra: -«Todo Israel esté cierto de que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías.» Estas palabras les traspasaron el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: -«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?» Pedro les contestó: -«Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo para que se os perdonen los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos y, además, para todos los que llame el Señor, Dios nuestro, aunque estén lejos.» Con estas y otras muchas razones les urgía, y los exhortaba diciendo: -«Escapad de esta generación perversa.» Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unos tres mil. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 23(22), 1-3a. 3b-4.5.6 (R. 1) El Señor es mi pastor, nada me falta. El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. El Señor es mi pastor, nada me falta. Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. El Señor es mi pastor, nada me falta. Preparas una mesa ante mi, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. El Señor es mi pastor, nada me falta. Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. El Señor es mi pastor, nada me falta. Segunda Lectura: 1P 2,20b-25: Habéis vuelto al pastor de vuestras vidas. Queridos hermanos: Si, obrando el bien, soportáis el sufrimiento, hacéis una cosa hermosa ante Dios. Pues para esto habéis sido llamados, ya que también Cristo padeció su pasión por vosotros, dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas. Él no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca; cuando lo insultaban, no devolvía el insulto; en su pasión no profería amenazas; al contrario, se ponla en manos del que juzga justamente. Cargado con nuestros pecados subió al leño, para que, muerto! al pecado, vivamos para la justicia. Sus heridas nos han curado. Andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según san Juan 10, 1-10: Yo soy la puerta de las ovejas. En aquel tiempo, dijo Jesús: -«Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, éste es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.» Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: -«Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mi son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.» Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.
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dc.title¡Cuidado con los ladrones!
dc.title.alternativeJesús nos cuida

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