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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
Marcos 6, 7-13
En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió:
-«Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.
Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
El primer libro de los Reyes nos habla de las palabras, que el rey David justo antes de morir, dirige a su hijo Salomón. En una expresión que nos pone a todos a pensar, David habla de su propia muerte en estos términos: “Emprendo el viaje, emprendo el camino de todos”. Así describe el rey David su propia muerte y en el fondo nos muestra que la vida es un caminar, la vida es un viaje y la muerte es el final del mismo y el tránsito, hacia una vida más alta, hacia una vida más profunda, hacia una vida que si bien nos es desconocida, sólo por la fe podemos vislumbrar, avizorar, atisbar.
Pero en un segundo momento Jesús, da una norma de vida a manera de herencia espiritual a su hijo Salomón, que le sucederá como rey; le invita al coraje y le dice: “Hijo Salomón, ten valor y sé hombre”, y da una máxima que tiene vigencia para todos los tiempos y todos los siglos. Dirá en efecto David a su hijo Salomón, para que tenga éxito en todos los proyectos y empresa de su vida, le dará esta máxima bíblica: “Guarda los mandatos, caminos, preceptos e instrucciones, que Dios te ha dado”. David entendió perfectamente, que en la obediencia a Dios, en el cumplimiento de sus leyes, hay una profunda sabiduría que nos garantiza, la bendición de Dios para nuestra vida y para todos nuestros proyectos, sin que ello implique estar exentos de cruz y de dificultades.
Al final de la primera lectura, se nos habla cómo David se durmió con sus padres, hablando de su muerte. Reinó por 40 años, 7 en Hebrón y 33 en Jerusalén, y Salomón su hijo, se sentó en el trono de David su padre, y constituyó un reino sólido.
Pero Dios sigue llamando ya no solamente a David o a Salomón, sino a hombres de a pie, como lo hizo Jesús con el grupo de los 12 pescadores. Y ese llamado lo hace de manera especial, los va enviando de dos en dos, no solamente porque al testimonio de dos varones se le da credibilidad, fiabilidad, verosimilitud, según la ley mosaica; sino porque la misión cuando estamos solos a veces resulta tan pesada que nos podemos desanimar. Esto lo vemos claramente en la misión de un hombre y una mujer, cuando forman matrimonio, crean familia; esa tarea y esa misión tan alta de formar vida conyugal y vida familiar, necesita del proyecto de dos personas, un hombre y una mujer, para sacar adelante la crianza adecuada de sus hijos, sacar adelante su familia.
Pero en un segundo momento nos dice que Jesús a sus discípulos, les da autoridad sobre todo espíritu maligno. No vamos indefensos en el mundo, por el bautismo, todos los hijos de Dios, y de manera particular por la ordenación sacerdotal los consagrados, tenemos una autoridad en el anuncio del evangelio, en la liberación del mal y concretamente los consagrados, los sacerdotes, en la consagración del Pan de Dios, la Eucaristía y el perdón de los pecados, en el sacramento, hoy no lo suficientemente valorado, el sacramento hermoso de la reconciliación.
Pero avanzamos en esta reflexión y Jesús invita a que sus discípulos, no coloquen su confianza en las cosas materiales y exteriores, y que por el contrario, vayan ligeros de equipaje, que para el camino no lleven sino un bastón y nada más; un poco de pan pero no alforja ni dinero suelto en el bolsillo, que lleven sólo sandalias pero no túnica de repuesto. Jesús entiende que la fuerza de la evangelización no está en el dinero, en las cosas materiales, sino en hombres y mujeres, que llenos de fuego, del fuego del Espíritu Santo son capaces de anunciar, la vida nueva de la que ellos los discípulos son testigos y que les ha sido dada en la persona divina de Jesús.
Advertirá en un cuarto momento Jesús, que en algunos lugares serán aceptados y en otros rechazados. Donde los acepten, los discípulos deben quedarse en aquellas casas, donde los rechacen, deben de sacudirse el polvo de los pies y con eso dar testimonio de que las perlas no se les dan a los cerdos, y que hay corazones endurecidos, superficiales, mundanos, que aunque vean milagros todos los días en los evangelizadores, no creerán.
Al final concluye Jesús con las instrucciones a los enviados a anunciar el Reino, diciéndoles: “Liberen del mal, expulsen demonios, unjan con aceite a los enfermos para que sean curados y prediquen con autoridad”.
Hoy, en el siglo 21, tú y yo somos esos discípulos, para que en primer lugar, en la familia, en segundo lugar, en el trabajo, entre los amigos, sin falsos respetos humanos, hablemos de la vida nueva que Jesús nos ha dado y podamos iluminar, llenar de verdad y de sentido, la vida de tantos seres queridos, conocidos y amigos, que en el mundo buscan respuestas: en la vida sibarita, en la comida abundante, en las riquezas que parecieran que fueran el evangelio de los hombres del mundo, y al final sentimos que nada de esto es capaz de llenar el corazón humano.