¡Feliz año 2023!
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
Lucas 2, 16-21
Primera lectura del día de hoy
Del libro de los Números 6,22-27:
El Señor habló a Moisés:
– «Di a Aarón y a sus hijos: Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas: «El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz.»
Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.»
Palabra de Dios, te alabamos Señor.
Salmo del día de hoy
Salmo 67/ 66,2-3.5.6.8:
El Señor tenga piedad y nos bendiga.
El Señor tenga piedad nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación.
El Señor tenga piedad y nos bendiga.
Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra.
El Señor tenga piedad y nos bendiga.
Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe.
El Señor tenga piedad y nos bendiga.
Segunda lectura del día de hoy
De la carta del apóstol san pablo a los gálatas 4,4-7:
Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.
Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama; «¡Abba! Padre». Así que ya no eres esclavo, sino hijo, y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.
Palabra de Dios, te alabamos Señor.
Evangelio del día de hoy
Del santo Evangelio según san Lucas 2,1 6-21:
En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.
Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
Damos gracias a Dios por el nuevo año que nos regala, reconocemos que el tiempo es un misterio que pasa frente a nuestros ojos y de alguna manera a través de él se va desvelando, desarrollando nuestra vida.
En este primero de enero, y al voltear la página de un nuevo año en nuestra vida, agradezcamos todas las bendiciones y también todas las pruebas y cruces que hayamos tenido en el año anterior. Agradezcamos a Dios el regalo de la vida, de la salud, pero también de la enfermedad, el regalo de los triunfos y los éxitos humanos, pero también de las dificultades y los fracasos. Y al voltear esta página en el calendario, saludemos con esperanza el nuevo año de vida. Pongámonos confiadamente en las manos amorosas, las manos provenientes del Señor y de su Santísima Madre, cuando precisamente hoy primero de enero, la iglesia en el mundo entero celebra la solemnidad litúrgica de Santa María Madre de Dios.
En efecto, el Evangelio de san Lucas nos muestra cómo María recibe junto a José, a los pastores que van corriendo al pesebre de Belén y adoran al Niño, acostado allí en la pesebrera o establo. María no entendía todo lo que acontecía, sobre todo en las profecías que les habían sido narradas a los pastores, sobre el Niño recién nacido, pero la Virgen guardaba todo esto en su corazón meditándolo.
Cuántas veces nosotros, a ejemplo de Santa María, a lo largo de este nuevo año cuyo primer día estamos viviendo, no entenderemos muchas situaciones en lo humano, pero sabemos que de la mano de Dios, con toda la fe en Él y por intercesión de su Santísima Madre alcanzaremos las metas, seremos guiados por el Señor, viviremos con paz.
De hecho, cada primero de enero, desde hace más de cincuenta años, la iglesia convoca a la jornada mundial de oración por la paz. Más allá de los dolorosos enfrentamientos en Ucrania, en Afganistán, en Medio Oriente, en algunos países de África, más allá de las protestas sociales en nuestra Hispanoamérica, descubramos que la paz es sobre todo un fruto del Espíritu Santo, que hay que pedirlo cada día con fe y esperanza; reconozcamos que la paz es una tarea, una construcción diaria del ser humano, y que la paz solo se consigue cuando desarmamos el espíritu, y no vemos a los demás como objetivos militares, sino al contrario, reconocer en la otra persona a quien es mi hermana, mi hermano.
Hoy pidamos por la paz en los corazones, allí es donde se inicia ese camino de serenidad y pacificación interior. Hoy pidamos la paz en el seno de los matrimonios y las familias, para que se reconcilien, se perdonen las ofensas, se comuniquen mejor, se comprendan más allá de que todos pensamos, sentimos y miramos la vida de manera diversa. Olvidamos la paz, no solo en los corazones y en las familias, sino la paz social.
Tan hermoso este tiempo de la Navidad, que todavía tendremos por algunos días más y que nos hablan precisamente, de que el nacimiento del Niño Jesús trae una paz cósmica, una armonía en la creación. Probablemente en este primero de año nuevo estés en descanso, contempla el firmamento, mira esta noche el cielo estrellado, la bóveda celeste, y descubre que toda la obra de la naturaleza, toda la obra de la creación lleva en sí misma un mensaje universal de paz para todos los hombres. Somos nosotros, los que con el corazón armado interrumpimos, saboteamos esa sinfonía de la paz que hay en la naturaleza, en la obra creada por Dios.
Pidamos, la bendición divina en este día, y miremos la preciosa lectura del libro de los números, cuando Dios habla a Moisés y le da esta instrucción: “Di a Aarón y a sus hijos, esta fórmula con la que se bendecirán a los hijos de Israel, y nosotros sintámonos el nuevo Israel, el nuevo pueblo de Dios; la iglesia, la comunidad de bautizados”. La fórmula aronitica, contenida del libro de los números nos dice, a manera de bendición: “El Señor, Dios, te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti, y te conceda su favor, el Señor te muestre su rostro y te conceda la paz”.
Hoy, con este precioso texto de los números, pidamos al Señor que tenga piedad y que nos bendiga abundantemente de nuevo año, que nos de sabiduría y paz en nuestro corazón, sabiduría para tomar buenas decisiones, paz para que haya armonía en las relaciones interpersonales, y que no nos falte en nuestra mesa el pan material, pero sobre todo que no nos falte en el corazón, el pan de la fe en Dios, de la esperanza en un año mejor y del amor entre nosotros como familia y como hermanos.
Que el Señor te bendiga abundantemente en este primer día del nuevo año, te muestre propicio su rostro y te conceda su paz, y te bendigo a ti y a tu familia, tu salud y todos tus proyectos personales de nuevo año, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.