¡Dios ha mostrado su misericordia!

Abstract

REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 1, 57-66.80 Primera lectura del día de hoy Is 49,1-6: Te hago luz de las naciones. Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo: «Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso.» Mientras yo pensaba: «En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas», en realidad mi derecho lo llevaba el Señor, mi salario lo tenía mi Dios. Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel -tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza-: «Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.» Salmo del día de hoy Salmo 138,1-3.13-14ab.14c-15: Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente. Señor, tú me sondeas y me conoces: me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno, porque son admirables tus obras. Te doy gracias porque me has escogido portentosamente. Conocías hasta el fondo de mi alma, no desconocías mis huesos. Cuando, en lo oculto, me iba formando y entretejiendo en lo profundo de la tierra. Segunda lectura del día de hoy Hch 13,22-26: Antes de que llegara Cristo, Juan predicó. En aquellos días, Pablo dijo: Dios suscitó a David por rey; de quien hizo esta alabanza: «Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos.» De su descendencia, según lo prometido, sacó Dios un Salvador para Israel: Jesús. Juan, antes de que él llegara, predicó a todo el pueblo de Israel un bautismo de conversión; y cuando estaba para acabar su vida, decía:-Yo no soy quien pensáis, sino que viene detrás de mí uno, a quien no merezco desatarle las sandalias. Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: a vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación. Evangelio del día de hoy Lc 1, 57-66.80: El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre. A Isabel se le cumplió el tiempo y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban. A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: – ¡No! Se va a llamar Juan. Le replicaron: – Ninguno de tus parientes se llama así. Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. El pidió una tablilla y escribió: Juan es su nombre. Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo – Qué va a ser este niño? Porque la mano de Dios estaba con él. El niño iba creciendo y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.

Description

TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La Iglesia Católica normalmente celebra de los santos, el día de su muerte, porque entiende que ese día nacen para la vida eterna, para la vida divina, para la vida definitiva. Sólo en contadísimas excepciones, y esta es una de ellas, se celebra no solamente el día de su muerte, el martirio del Bautista, sino también el día de su nacimiento, hoy 24 de junio, coincidiendo con un fenómeno cósmico, precisamente cuando en el verano boreal, al norte del planeta, los días se empiezan a decrecer y la noche a ganar espacio, las noches más largas y los días hacerse más cortos. Recordando la famosa expresión de Juan el Bautista: “Conviene que yo me haga pequeño, conviene que yo decrezca y que solamente Jesús crezca, porque soy tan pequeño que ni siquiera soy digno de desatarle la correa de las sandalias”. Hoy encontramos a propósito de las lecturas de este día, como bellamente el salmo responsorial dice: “Te doy gracias porque me has escogido portentosamente”. Y es verdad, Juan quien bautizó a Jesús, nace de un embarazo imposible, de un hombre entrado en años, Zacarías, y de una mujer también bastante mayor de edad y además de eso, estéril. Encontramos estas grandes manifestaciones de Dios a través del ángel o mensajero divino a Zacarías, a Isabel, a la Santísima Virgen María, y todas mostrando de manera clara y radical, como Dios elige de manera maravillosa y portentosa. Con razón el salmo responsorial afirmará: “Tú me sondeas y me conoces; me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos, distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno; te doy gracias porque me has escogido portentosamente, porque son admirables tus obras, conocías hasta el fondo de mi alma”. Pero además encontramos que la designación del nombre del profeta, tiene un significado especial; en la Biblia el nombre siempre está asociado, no solamente a una identidad personal, sino y sobre todo a una misión por realizar. Juan significa el fiel de Dios o Dios muestra su gracia, su misericordia; y además del nombre, está asociado con un rito profundamente judío, que es la circuncisión de los niños varones, justo a los ocho días de haber nacido, un rito que se volvió más importante en los tiempos del exilio judío, como un distintivo de quien pertenecía al pueblo elegido de Dios. Y sabemos que la circuncisión es el corte del prepucio en el miembro masculino, para mostrar su consagración a Dios. Hoy, a partir de nuestro nombre, sepamos que el Señor nos llama a cada uno para una misión. En el mundo antiguo se solía dar el nombre de los abuelos a quien iba a nacer, tardíamente el nombre del papá. Se pensó en el nombre de Zacarías para Juan el Bautista, quizás porque su padre era ya anciano, entrado en años, pero será el mismo Zacarías que apoya a Isabel y dirá: “El nombre del niño no será el mío, el nombre del niño será Juan”. Y llama poderosamente la atención, cuando el relato evangélico señala, que, a partir de ese momento, de esa profesión de fe de su padre Zacarías, él recupera la capacidad de escuchar y de hablar y empieza a alabar a Dios. Y es aquí donde encontramos un tercer momento del pasaje evangélico de hoy, el llamado Benedictus que entonamos solemnemente en cada mañana. Y la palabra Benedictus de la lengua latina significa, bendito, bendecido, bendito, alabado sea Dios, el Dios de nuestros padres, el Dios de nuestros ancestros. Es un himno típicamente de alabanza y de reconocimiento a la acción de Dios y que se apunta fundamentalmente a trabajar la libertad cristiana, cuando en el mismo himno del Benedictus afirmará: “Que le sirvamos a Dios sin miedo, con una vida santa y recta en su presencia todos nuestros días”. Estas palabras pueden constituir y construir un verdadero proyecto de vida, servir a Dios con santidad, servir a Dios con justicia, con rectitud e integridad de corazón, libres de todos los temores humanos. Hoy reconoce que, en tu vida, hay una misión más alta que la de ser secretaria, almacenista, ingeniero, médico, abogado, indriver; la misión más alta que tienes en tu vida, es la de que libre del temor de falsos respetos del mundo, sirvas con una vida santa y recta, con santidad y justicia a Dios en su presencia todos tus días. Al final el texto evangélico, muestra como la comunidad que estaba con Isabel y Zacarías, se admiran sobre el niño y se preguntan asombrados: ¿Qué va a ser de este niño?, qué misión tan alta tiene para su vida. Y concluirá el texto evangélico de hoy diciendo: “La mano del Señor estaba con él, y el niño iba creciendo como lo hará Jesús en sabiduría, en gracia ante Dios y ante los hombres”. Hoy descubre que tu vida y la mía, no se nos ha dado gratuitamente, tiene un propósito, tiene una misión por realizar; que no te pasen los años y te engañes creyendo que viniste al mundo solamente a hacer un poco de dinero, a alcanzar una pensión de vejez o de jubilación, a disfrutar cuando tengas vacíos en tu corazón de algunos placeres del mundo, no. Tu vida y la mía tienen una misión más alta, sin lugar a dudas distinta de la de Juan el Bautista el precursor, el anunciador de Jesús, que pide conversión, arrepentimiento y prepararnos en nuestro corazón para recibirlo; pero tú y yo, con una misión distinta de la del Bautista, estamos llamados a dejar este mundo, nuestra familia, nuestros amigos, un poco mejores seres humanos de como los hemos encontrado, y nosotros mismos estamos llamados al salir de esta tierra el día de nuestra muerte, haber sacado la mejor versión nuestra como hombres y mujeres más compasivos, más generosos, más justos, más grandes humana y espiritualmente, menos mezquinos, menos egoístas, menos codiciosos. Juan, tú que fuiste el hombre más grande nacido de mujer alguna, en este día te pedimos, ruega, ruega por nosotros. Que el Señor te bendiga abundantemente en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Citation