¡El reino de Dios esta cerca!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2025-06-20T15:34:43Z | |
| dc.date.available | 2025-06-20T15:34:43Z | |
| dc.date.issued | 2025-06-11 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Con el carácter de memoria litúrgica obligatoria, la Iglesia recuerda a san Bernabé, José, llamado Bernabé, que significa hijo de la consolación. Un levita natural de Chipre que vendió un campo y dio el precio del mismo a los apóstoles para que lo dieran generosamente a los pobres. Bernabé es considerado uno de los 70 discípulos que se mencionan tras el gran acontecimiento de Pentecostés y aun considerado un apóstol junto con san Pablo y el grupo de los 12. De hecho, la primera lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles nos habla como Bernabé era un hombre de bien, lleno del Espíritu Santo y de fe. Como en la iglesia de Antioquía había profetas y maestros como Bernabé, y cómo es seleccionado un día en que ayunaban y celebraban el culto al Señor, y los apóstoles dicen: “Apártennos a Bernabé y a Saulo, para la misión a la que les he llamado”. “Volvieron a ayunar y a orar (nos dirá el texto), les impusieron las manos y los despidieron”. Por eso el evangelio de hoy es netamente vocacional y nos muestra una primera enseñanza, que el Reino de Dios se acerca para ti, para mí, y para todo hombre o mujer de buena voluntad que lo quiera acoger en su corazón. Es la gran instrucción que da Jesús a sus discípulos para que inicien la predicación cuando les dice: “Vayan y proclamen que el Reino de Dios se acerca”. Y esta cercanía de una nueva manera de ser humanos, esta cercanía de una nueva manera de humanidad, de vivir en el mundo, se da por la curación de los enfermos como los leprosos, la expulsión de posesos por el demonio y aun la resurrección de aquellos que creíamos muertos. Hoy entiende que el Reino de los Cielos se da por la propuesta de una salud, de una sanación integral para el ser humano, en medio de tantos dolores, enfermedades y achaques que nos aquejan por nuestra condición biológica, nuestra condición orgánica. Pero en un segundo momento se muestra la gratuidad de esa nueva manera de ser del hombre cuando se deja llenar por Cristo en su corazón. Y afirmará Jesús a los suyos: “Lo que han recibido gratis, denlo gratis”. Cuando sientes que en ti hay carismas especiales: la prudencia, el don de palabra, el don de consejo, el don de comunión de vida, el don de la alegría siente que esto es fundamentalmente una gratuidad del Espíritu Divino para ti y que no debes de comercializarlo, de buscar ganancias oscuras, sino que todo en Dios se da por gratuidad. Te ha dado tantos carismas, no porque seas mejor que nadie, sino simplemente por un amor en libertad, en liberalidad por ti, y esto debes de compartirlo con los demás. En una sociedad donde tenemos que hacer méritos, estudiar, invertir, ganarnos el cariño y la aceptación de los demás, el amor de Dios es totalmente gratuito y, paradójicamente, a veces, mientras más débiles, más frágiles, más pequeños y tal vez más pecadores, más amados gratuitamente por el Señor. Pero en una tercera enseñanza, encontramos que el envío que Jesús hace de los suyos a anunciar una nueva manera de vivir, no se da a partir del dinero, no se da a partir de la tecnología, no se da a partir de los recursos materiales. De hecho, les dirá a los suyos: “No lleven por el camino faja, oro, plata, calderilla, no lleven túnica de repuesto, ni alforja para el camino, ni sandalias, ni bastón, que el Señor les dará el pan de cada día en su momento”. Una promesa que de manera particular a los misioneros del mundo entero se ha cumplido a lo largo de dos mil años, y cuando vamos en nombre del Señor y cuando misionamos en nombre de Jesús, nunca faltará el pan de cada día y el sustento material para el misionero. Nuestra fuerza evangelizadora no está en las cosas, sino en la persona, no está en el dinero, sino en el ser del hombre lleno del fuego del Espíritu Santo. La Iglesia, que a veces piensa que son las grandes iglesias, los inmensos salones, la tecnología de punta, se equivoca cuando cree que es desde lo material como en las empresas, que podemos construir una nueva humanidad. La obra es de Dios y escasamente del hombre, desde sus pobrezas se ve mejor la acción del Espíritu de Cristo. Finalmente, y en un cuarto momento, Jesús envía a los suyos como mensajeros de paz. En efecto, dirá: “Cuando entren en un pueblo o aldea, averigüen quien hay allí de confianza y quédense en su casa hasta que se vayan. Al entrar en una casa saluden con la paz, si la casa se lo merece la paz que les desean vendrá a ella, si no lo merece la paz regresará a ustedes”. La paz en la Biblia es la sumatoria de todas las bendiciones de Dios, la síntesis de todos los bienes que el Mesías trae a su pueblo y al nuevo pueblo de Dios, la Iglesia. Y por eso, cuando eres mensajero de paz, simplemente no se puede entender como ausencia de violencia, sino como el portador de toda bendición, de todo bien material y espiritual para tu vida, que el Señor, el Señor cuando abrimos el corazón, nos bendice y de qué manera. Hoy, cuando recordamos a san Bernabé, pensemos que tú y yo, en nuestras familias, en la oficina, en el taller, con los amigos, en la parroquia, en el apostolado, somos llamados a ser portadores de un mensaje que nos habla de una vida nueva, el Reino Divino dado en gratuidad y que debemos de dar este mensaje muy ligeros de prejuicios, prevenciones, cargas materiales, ligeros de equipaje, sólo confiados en el Espíritu Santo, que no en las cosas, y ser mensajeros de todas las bendiciones, mensajeros de paz, la paz que sólo Cristo puede dar a los corazones. Créelo, vívelo y siente la alegría de ser instrumento de Dios para dar vida nueva a los demás. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Mateo 10, 7-13 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: del libro de los Hechos de los Apóstoles 11, 21b-26; 13, 1-3 En aquellos días, gran número creyó y se convirtió al Señor. Llegó noticia a la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho, y exhortó a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño; como era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe, una multitud considerable se adhirió al Señor. Más tarde, salió para Tarso, en busca de Saulo; lo encontró y se lo llevó a Antioquía. Durante un año fueron huéspedes de aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez llamaron a los discípulos cristianos. En la Iglesia de Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, apodado el Moreno, Lucio el Cireneo, Manahén, hermano de leche del virrey Herodes, y Saulo. Un día que ayunaban y daban culto al Señor, dijo el Espíritu Santo: ─«Apártenme a Bernabé y a Saulo para la misión a que los he llamado». Volvieron a ayunar y a orar, les impusieron las manos y los despidieron. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo (98)97, 1. 2-3ab. 3c-4. 5-6 El Señor revela a las naciones su justicia. Canten al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. El Señor revela a las naciones su justicia. El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. El Señor revela a las naciones su justicia. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; griten, vitoreen, toquen. El Señor revela a las naciones su justicia. Tañan la cítara para el Señor, suenen los instrumentos: con clarines y al son de trompetas, aclamen al Rey y Señor. El Señor revela a las naciones su justicia Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos ─dice el Señor─; yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo. El Señor revela a las naciones su justicia. Evangelio de Hoy: Lectura del santo Evangelio según San Mateo 10, 7-13 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: ─«Vayan y proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, echen demonios. Lo que han recibido gratis, denlo gratis. No lleven en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entren en un pueblo o aldea, averigüen quién hay allí de confianza y quédense en su casa hasta que se vayan. Al entrar a una casa saluden; si la casa se lo merece, la paz que le desean vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a ustedes». Palabra del Señor». Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Amor bondadoso | |
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