¡Mirar el sucio, en el ojo ajeno!

dc.contributor.authorFundación Amén Comunicaciones
dc.date.accessioned2024-09-14T23:50:57Z
dc.date.available2024-09-14T23:50:57Z
dc.date.issued2024-09-13
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES El apóstol san Pablo en carta dirigida a la comunidad de Corinto, lanza una expresión llena de fuego interior, pero también como una advertencia severa a todos aquellos que se forman en la vida cristiana. Afirmará: “Ay de mí, si no anuncio el evangelio, esto no lo hago por propio gusto, porque esa sería entonces mi paga; la alegría, la satisfacción de anunciar el evangelio. Pero si lo hago a pesar mío, de que me canso, de que me cuesta, de que encuentro contradicciones, es que he sido encargado de este oficio y mi paga será entregar la vida nueva de Cristo de manera gratuita”. Continuará su reflexión el apóstol Pablo diciendo: “Me siento muy libre para hacerme esclavo de todos, uno con todos para ganar a los más posibles para Cristo”, y lo reiterará: “Me he hecho todo para todos”, hablando su lenguaje y compartiendo sus sufrimientos, con tal de que Cristo sea anunciado y ganar algunos nuevos discípulos en la vida de Cristo. Concluirá la primera lectura de hoy, afirmando Pablo: “Que la vida cristiana es como una carrera, como la carrera que los atletas corrían en el mundo antiguo en el estadio, pero ellos lo hacen para ganar una corona que se marchita y por más que se imponen privaciones y sacrificios, simplemente es una corona fútil, caduca, temporal, que no es definitiva”. Y este ejemplo le sirve para comparar la vida cristiana que es una carrera, esa si para alcanzar una corona que nunca se marchita, la gloria eterna con Dios en el cielo. Recordamos que los atletas eran coronados con ramas de laurel, y como tales ramas de un árbol que después de ser cortadas prontamente se marchitan, se secan, se mueren; pero nosotros no, trabajamos, corremos como atletas, nos sacrificamos, y el mismo Pablo dirá: “Golpeo mi cuerpo y lo someto, no sea que habiendo predicado a otro, me vea yo descalificado”. (O sea, tengo que darles ejemplo), y lo hago para alcanzar esa corona inmarcesible, esa corona que no se marchita, la vida definitiva con Dios. Esta primera lectura de Pablo a los Corintios, siempre magistral, nos enseña y nos prepara para entender, dos pequeñas parábolas en el evangelio de Lucas, capítulo 6, que hoy nos trae la liturgia de la Iglesia. La primera parábola nos muestra, “Cómo puede un ciego guiar a otro ciego, sin caer necesariamente en un hoyo, en un hueco”. Y esto nos lleva a hacer una afirmación central en nuestra vida, no nos conocemos a nosotros mismos, pasamos la existencia como ciegos, reparamos mucho en los demás, pero olvidamos la famosa expresión del filósofo Sócrates cuando afirmaba: “Conócete a ti mismo, principio de toda verdadera sabiduría”. La existencia me ha enseñado una frase que me gusta repetir: “Quien fácilmente juzga de otros, difícilmente se conoce a sí mismo”. Y es la realidad de la vida, miramos fácilmente las equivocaciones en los demás, pero no nos conocemos en profundidad a nosotros, y he visto curiosamente leyendo la vida de los santos, que mientras más avanzan en su vida interior, en su vida espiritual, en la vida divina que habita en ellos, más conscientes son de su pecado, su miseria, su barro personal. Por el contrario, cuando una persona está muy en el mundo es muy superficial, muy frívola, cuando se acerca por ejemplo al sacramento de la reconciliación, dice con gran desparpajo y no poco cinismo: vengo a confesarme, pero no veo de qué, no me veo con ningún tipo de pecados. Yo, simplemente pienso en mi corazón, ¡ah, con que no te ves con pecados, simplemente no te conoces! Y recuerdo la famosa expresión de Pablo, el apóstol cuando dice: “Miente, miente, se engaña a sí mismo quien dice que no tiene pecado, porque de barro somos todos”. Pero viene una segunda parábola y sería la tercera enseñanza, la primera de la lectura de Pablo a los corintios, la segunda de la primera parábola de hoy, la tercera de la segunda parábola de hoy. Cuando Jesús nos invita a dejar la hipocresía, a dejar ese deporte olímpico que es juzgar de los demás, faltar a la caridad hablando de los otros, porque nos genera como un gozo, una fruición, tal vez nos sentimos más tranquilos psíquicamente en nuestra mediocridad, juzgando de la mediocridad de la vida de los demás como por una falsa ley de compensación. Es que juzgar y murmurar, es un alivio síquico para el hipócrita que no es capaz de autoexaminarse a sí mismo. Hoy Jesús nos dice, que es muy fácil juzgar de los defectos ajenos, ver la suciedad en su ojo, sin juzgar, sin mirar, sin detenernos en los defectos propios, la gran viga, la gran suciedad, el gran palito de madera o la gran astilla de madera que hay en nuestro propio ojo. Hoy entendamos estas parábolas, como una exigencia cristiana que nos invita a la coherencia personal entre lo que hablamos y lo que vivimos cada día, es una invitación a una corrección fraterna de nosotros mismos, antes que corregir a los demás, y es una invitación a hacerle ver a los demás pacientemente sus faltas con caridad, sin juicios duros, porque en general somos a veces muy benévolos para mirarnos a nosotros mismos, pero no somos tan benévolos para mirar la vida y los defectos de los demás. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día y te de la luz interior para conocerte profundamente antes de hablar de los demás, y te bendigo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 6, 39-42 Lectura del día de hoy 1Co 9, 16-19.22b-27: Hermanos: El hecho de predicar no es para mí motivo de soberbia. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio. Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación de esta Buena Noticia. Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a todos. Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles, me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos. Y hago todo esto por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes. Ya sabéis que en el estadio todos los corredores cubren la carrera, aunque uno solo se lleva el premio. Corred así: para ganar. Pero un atleta se impone toda clase de privaciones; ellos para ganar una corona que se marchita; nosotros, en cambio, una que no se marchita. Por eso corro yo, pero no al azar; boxeo, pero no contra el aire; mis golpes van a mí cuerpo y lo tengo a mi servicio, no sea que, después de predicar a los otros, me descalifiquen a mí. Salmo del día de hoy Salmo (84) 83, 3.4.5-6.12: ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. Hasta el gorrión ha encontrado una casa, y la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los Ejércitos, rey mío y Dios mío. Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. Dichosos los que encuentran en ti su fuerza al preparar su peregrinación: Porque el Señor es sol y escudo, él da la gracia y la gloria. El Señor no niega sus bienes a los de conducta intachable. Evangelio del día de hoy Lc 6, 39-42: En aquel tiempo, ponía Jesús a sus discípulos esta comparación: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro, si bien cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «hermano, déjame que te saque la mota del ojo, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
dc.identifier.urihttp://72.167.44.240:4000/handle/123456789/682
dc.identifier.urihttps://drive.google.com/file/d/1Xs0njfjgw3Ot2sOKbs9CiuRJof9Gq4b8/view?usp=drive_link
dc.subjectCoherencia de vida
dc.subjectConocerse a sí mismo
dc.subjectDefectos propios
dc.subjectFaltar a la caridad
dc.subjectHablar de los demás
dc.subjectNo criticar
dc.subjectNo juzgar
dc.subjectObrar rectamente
dc.subjectBiblia
dc.subjectEvangelio
dc.title¡Mirar el sucio, en el ojo ajeno!
dc.title.alternativeNo juzgar

Files

Original bundle

Now showing 1 - 2 of 2
Loading...
Thumbnail Image
Name:
Miniatura sep-13-2024.jpg
Size:
213.75 KB
Format:
Joint Photographic Experts Group/JPEG File Interchange Format (JFIF)
Loading...
Thumbnail Image
Name:
Síntesis sep.13.jpg
Size:
692.12 KB
Format:
Joint Photographic Experts Group/JPEG File Interchange Format (JFIF)

License bundle

Now showing 1 - 1 of 1
Loading...
Thumbnail Image
Name:
license.txt
Size:
1.71 KB
Format:
Item-specific license agreed to upon submission
Description: