¡La envidia mata!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2023-03-13T10:38:28Z | |
| dc.date.available | 2023-03-13T10:38:28Z | |
| dc.date.issued | 2023-02-13 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Nos apartamos un poco del texto de Marcos capítulo 8, versículo 11 y siguiente, donde los fariseos piden un signo a Jesús para poder creer en Él, y nos adentramos más en estos llamados relatos fundantes de la historia humana, contenidos de los 11 primeros capítulos del libro del Génesis, y que por estos días hemos estado reflexionando en la primera lectura que la liturgia católica nos presenta. Hoy de Génesis capítulo 4, tomamos la reflexión para hablar de la historia de dos hermanos: Caín, el agricultor y Abel el pastor de ovejas. Este último, Abel, obraba bien, y su ofrenda ritual era agradable a Dios, por el contrario, su hermano Caín no obraba bien, y su ofrenda de vida no agradaba a Dios. El relato nos presenta como Caín sintió envidia de su hermano Abel, lo llevó al campo y en solitario, y sobre seguro lo mató. Luego pretendiendo engañar a Dios diciendo: “que él no es responsable de la sangre, de la vida de su hermano”. De esta sencilla reflexión que nos presenta el libro del Génesis en el capítulo 4, saquemos tres enseñanzas para nuestra vida a propósito de un tema tan actual y tan universal, como es la envidia en el corazón humano. La primera verdad o reflexión que podemos presentar: es que la envidia es tan antigua como el hombre. Desde que el hombre es hombre, desde que el mundo es mundo, se ha dado la envidia. Ella normalmente aparece entre pares, esto es entre semejantes, por ejemplo: hermanos de sangre entre sí, colegas de profesión, compañeros de actividad deportiva o artística. Normalmente emulamos, rivalizamos, competimos y en un mal sentido envidiamos, aquellas personas con las que nos podemos comparar, estos son los pares. Algún autor afirma: “Que la envidia es la tristeza por el bien ajeno, o es la alegría por el mal del otro”, en ambos casos se presenta como un sentimiento mezquino, y en todos como una incapacidad de aceptar la vida buena, el éxito humano, el reconocimiento, el cariño de otra persona con la que yo siento que debo inconscientemente de competir. Pero hay una segunda enseñanza: la envidia tiene una dinámica destructiva. Caín mata a su hermano Abel, pero Caín estaba muerto interiormente, solo cuando uno es capaz de destruir a otro ser humano, es porque en principio en su corazón hay destrucción. Nos carcome la envidia, nos amarga por dentro, y luego por compensación queremos amargar y destruir la vida del otro, de ahí el viejo aforismo de la sabiduría popular: “la envidia es mejor despertarla que sentirla”. En una tercera y última enseñanza: reconocemos que en definitiva y en último término, la muerte en Cruz de Jesús, tuvo una motivación humana, la envidia de las autoridades judías de su tiempo, que no soportaban, primero, un mensaje revolucionario de Jesús y segundo, el cariño, la acogida, la aceptación, de miles de personas que sentían que en su mensaje había luz, había sabiduría, había verdad. Ciertamente nosotros estamos llamados a no alimentar sentimientos de envidia, porque nos van a destruir, nos van a matar interiormente, y también, confiémonos a la protección de Dios cuando experimentemos que somos envidiados por los demás. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Marcos 8, 11-13 Lectura del día de hoy Lectura del libro del Génesis 4,1-15.25: El hombre se llegó a Eva; ella concibió, dio a luz a Caín, y dijo: «He adquirido un hombre con la ayuda del Señor.» Después dio a luz a Abel, el hermano. Abel era pastor de ovejas, mientras que Caín trabajaba en el campo. Pasado un tiempo, Caín ofreció al Señor dones de los frutos del campo, y Abel ofreció las primicias y la grasa de sus ovejas. El Señor se fijó en Abel y en su ofrenda, y no se fijó en Caín ni en su ofrenda, por lo cual Caín se enfureció y andaba abatido. El Señor dijo a Caín: «¿Por qué te enfureces y andas abatido? Cierto, si obraras bien, estarías animado; pero, si no obras bien, el pecado acecha a la puerta; y, aunque viene por ti, tú puedes dominarlo.» Caín dijo a su hermano Abel: «Vamos al campo.» Y, cuando estaban en el campo, Caín atacó a su hermano Abel y lo mató. El Señor dijo a Caín: «¿Dónde está Abel, tu hermano?» Respondió Caín: «No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano?» El Señor le replicó: «¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde la tierra. Por eso te maldice esa tierra que ha abierto sus fauces para recibir de tus manos la sangre de tu hermano. Aunque trabajes la tierra, no volverá a darte su fecundidad. Andarás errante y perdido por el mundo.» Caín contestó al Señor: «Mi culpa es demasiado grande para soportarla. Hoy me destierras de aquí; tendré que ocultarme de ti, andando errante y perdido por el mundo; el que tropiece conmigo me matará.» El Señor le dijo: «El que mate a Caín lo pagará siete veces.» Y el Señor puso una señal a Caín para que, si alguien tropezase con él, no lo matara. Adán se llegó otra vez a su mujer, que concibió, dio a luz un hijo y lo llamó Set, pues dijo: «El Señor me ha dado un descendiente a cambio de Abel, asesinado por Caín.» Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo 50/49,1.8.16bc-17.20-21 Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza El Dios de los dioses, el Señor, habla: convoca la tierra de oriente a occidente. «No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mí.» R/. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza «¿Por qué recitas mis preceptos, tú que detestas mi enseñanza y te echas a la espalda mis mandatos?» R/. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza «Te sientas a hablar contra tu hermano, deshonras al hijo de tu madre; esto haces, ¿y me voy a callar? ¿Crees que soy como tú? Te acusaré, te lo echaré en cara.» R/. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza Evangelio del día de hoy Lectura del santo evangelio según san Marcos 8,11-13: En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué esta generación reclama un signo? Os aseguro que no se le dará un signo a esta generación.» Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla. Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.subject | Envidia | |
| dc.subject | Marcos | |
| dc.title | ¡La envidia mata! | |
| dc.title.alternative | ¿Por qué esta generación pide un signo? |
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