¿Piensas como hombre, no como Dios?
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
San Marcos 8, 27-33
Lecturas del día de Hoy:
Primera Lectura: Gn 9, 1-13: Pondré mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra.
Dios bendijo a Noé y a sus hijos, diciéndoles:
-«Creced, multiplicaos y llenad la tierra. Todos los animales de la tierra os temerán y respetarán; aves del cielo, reptiles del suelo, peces del mar, están en vuestro poder. Todo lo que vive y se mueve os servirá de alimento; os lo entrego, lo mismo que los vegetales. Pero no comáis carne con sangre, que es su vida. Pediré cuentas de vuestra sangre y vida, y se las pediré a cualquier animal; y al hombre le pediré cuentas de la vida de su hermano. Si uno derrama la sangre de un hombre, otro derramará la suya, porque Dios hizo al hombre a su imagen. Vosotros creced y multiplicaos, moveos por la tierra y dominadla.»
Dios dijo a Noé y a sus hijos:
-«Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañaron: aves, ganado y fieras; con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Hago un pacto con vosotros: el diluvio no volverá a destruir la vida, ni habrá otro diluvio que devaste la tierra.»
Y Dios añadió:
-«Ésta es la señal del pacto que hago con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las edades: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra.»
Palabra del Señor. Te alabamos Señor
Salmo del día de Hoy:
Salmo 102(101), 16-18.19-21.29.22-23:
El Señor, desde el cielo, se ha fijado en la tierra.
Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión
y aparezca su gloria,
y se vuelva a la súplica de los indefensos
y no desprecie sus peticiones.
El Señor, desde el cielo, se ha fijado en la tierra.
Quede esto escrito para generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor;
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar los condenados a muerte.
El Señor, desde el cielo, se ha fijado en la tierra.
Los hijos de tus siervos vivirán seguros,
su linaje durará en tu presencia,
para anunciar en Sión el nombre del Señor,
y su alabanza en Jerusalén;
cuando se reúnan unánimes los pueblos
y los reyes, para dar culto al Señor.
El Señor, desde el cielo, se ha fijado en la tierra.
Evangelio del día de Hoy:
Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 8, 27-33: Tú eres el Mesías. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho.
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos:
-«¿Quién dice la gente que soy yo?»
Ellos le contestaron:
-«Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas.»
Él les preguntó:
-«Y vosotros, ¿quién decís que soy?»
Pedro le contestó:
-«Tú eres el Mesías.»
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y empezó a instruirlos:
-«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días.»
Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió y, de cara a los discípulos, increpó a Pedro:
-«¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!»
Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
El libro del Génesis en el capítulo 9, nos presenta la historia de Noé y sus hijos y cómo reciben el mandato de repoblar la tierra, de hacer una creación nueva después del castigo del diluvio universal. En efecto, Noé dirá a sus hijos: “Sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra. Igualmente, todos los animales de la tierra y las aves del cielo les temerán, los respetarán y ustedes serán los reyes de la creación”.
También advertirá Noé a los suyos: “Que pedirá cuenta de la sangre derramada de su hermano, evitando que la violencia por codicia, por ambición, sea la norma de vida”. Y finalmente concluye diciendo esta primera lectura: “Que Dios establece una alianza nueva con sus descendientes y esa alianza será visible en el cielo, un arco en el cielo será señal de la alianza con la humanidad”. Nos damos cuenta cómo Dios aprovecha magníficamente una propiedad física del agua cuando la misma materia con la que llevó a cabo el juicio de destrucción, el diluvio, ahora esa agua a través del prisma del sol que se transforma en colores sirve para afirmar la Nueva Alianza que no destruirá nunca más a los vivientes y que Dios no deja en el olvido al hombre. Como habíamos dicho en evangelios precedentes, mientras la alianza primera de Dios con Abrahán tenía como destinatario su familia patriarcal, y la alianza con Moisés se hizo con el pueblo elegido, esta alianza de Noé es de alcance universal y cósmico con toda la humanidad y con toda la obra creada por Dios. Muy impresionante y muy esperanzadora esta alianza que nos pone a todos a mirar la vida y la relación con Dios como aquel que nos cuida muy a pesar de los errores del hombre.
Pero pasemos al evangelio de Marcos, capítulo 8, cuando encontramos que ante la pregunta por demás existencial de Jesús ¿cómo ve la gente a Jesús y cómo perciben los mismos discípulos la misión, el mensaje, las palabras, la persona divina de Jesús? Ellos se remiten a personajes del pasado, la gente, pensando que Jesús es una especie de reencarnación de Juan el Bautista que había sido decapitado, sacrificado, una rencarnación de Elías o alguno de los antiguos profetas del Antiguo Testamento. Todos nosotros podemos correr también esta tentación universal de ver a Jesús como un personaje del pasado que ya no cuenta para nuestra vida, que es simplemente un hombre histórico, pero no un personaje trascendente, y por eso no somos capaces de comprender el valor perenne y el poder siempre actual de Jesús, actuando en nuestra vida, obrando, liberando nuestra existencia. Pero después de esta confesión de fe de Pedro cuando lo llama: “Tú eres el Mesías”, la respuesta de Jesús es desconcertante, lejos de dar las gracias o sentirse halagado porque Pedro lo reconoce como el Mesías, el Christós, el enviado por Dios para salvar a la humanidad, Jesús se limita simplemente a hacer un anuncio, el primero de tres, sobre su propia Pasión, Muerte y Resurrección. Esto le resulta desconcertante a todos los discípulos, pero especialmente a Pedro, que, acabando de confesar el mesianismo, esto es, la divinidad, el poder, la grandeza, la trascendencia de Jesús como hombre, no entiende porque Él tiene que ser rechazado, porque tiene que ser apresado, ser crucificado, ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro, en efecto, tan emotivo como siempre fue, (según nos narran las acciones de los evangelios), se lleva aparte a Jesús y lo increpa (de alguna manera el hombre regañando a Dios) porque cree que Él no puede sufrir. Pero Pedro, “que fue por lana, salió trasquilado”, como decían los refranes antiguos de las abuelas, y por el contrario, Jesús, con autoridad y con vehemencia, cuestiona e increpa a Pedro diciéndole: “Ponte detrás de mí, Pedro (y lo llamará con esta expresión) ponte detrás de mí, satanás”, y la razón es una sola: “Tú piensas como los hombres, no como Dios”.
Hoy detengámonos en esta afirmación y pensemos cuántas veces nuestros juicios son tan humanos, hablamos de venganza, de retribución, le decimos a eso justicia, no conocemos la experiencia del perdón y por eso pensamos como los hombres, no como Dios. Pensamos a veces en ganancias, en utilidades, en ventajismo sobre otros, en la primacía en la familia, en la empresa, por intrigas, por triquiñuelas, por trampas, por ambiciones humanas, laborales, económicas y profesionales y por eso pensamos como los hombres y no como Dios. Pensamos en acumular, atesorar, guardar, pensando que esto nos va a dar la seguridad para la vejez y la hora final, y estamos pensando como los hombres, no como Dios. Pensamos a veces tanto desde la carne, la emulación, el gusto por la comida, la lujuria de los sentidos, las pasiones desbordadas, la hora loca de la vida, la vida loca podríamos decir, pensamos como los hombres, no como Dios, que sabe que nuestra vida tiene término. Finalmente podríamos decir, que rehuimos toda la vida la enfermedad, el sufrimiento, la soledad, cualquier situación que nos escandalice porque nos genera desánimo, cansancio, porque no genera bienestar en nosotros y rehuimos cualquier expresión de cruz, sacrificio, compromiso, exigencia, disciplina, ascesis en la vida, pensamos como los hombres, no como Dios.
Mira a Jesús, mira quién ha llamado Pedro, el Mesías, hablando de Jesús, el Cristo, el enviado de Dios, el Ungido, el esperado de todos los tiempos, y cómo Jesús, después aparentemente de poder felicitar a Pedro, porque eso no se lo ha revelado carne ni sangre humana, sino la acción del Espíritu de Dios, ahora lo regaña severamente: “Piensas Pedro como los hombres y no como Dios”, al escandalizarse, al desanimarse porque Jesús le habla de pasión, de sufrimiento, de cruz, de entrega de la vida. Y Jesús le dice a Pedro, y en Pedro nos dice a cada uno de nosotros: “Apártate, que ese no es el camino que conduce a la verdadera vida, apártate de ese criterio existencial que te va a llevar a la ruina, apártate de pensar la vida sólo como éxito, sólo como dinero, sólo como reconocimiento humano, sólo como comodidad, bienestar, confort, sólo como egoísmo, egocentrismo, narcisismo de la vida. Apártate de pensar así porque estás pensando muy humanamente, estás pensando como los hombres, pero no tienes la sabiduría, ni la mirada, ni el pensamiento de Dios”.
Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.