¡La Asunción de la Virgen María!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-08-15T21:16:32Z | |
| dc.date.available | 2024-08-15T21:16:32Z | |
| dc.date.issued | 2024-08-15 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Con el carácter de solemnidad litúrgica y con grande alegría, la Iglesia en el mundo entero celebra el dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María a los Cielos, proclamada de manera solemne por el Papa Pío XII en 1950. En efecto, declara que María fue elevada al cielo en cuerpo y alma, destacando el carácter único de su santificación personal, de su concepción inmaculada y de su maternidad divina. Es que recordamos que de la Santísima Virgen se han definido dogmáticamente cuatro doctrinas que deben de ser creídas universalmente: la primera doctrina o dogma, María es Madre de Dios, la segunda, María es virgen más allá de su maternidad sobre Jesús, el Hijo de Dios, tercero, María es inmaculada en su concepción, y cuarta doctrina o dogma que debe de ser creída universalmente, es el que celebramos hoy, ¡la Asunción de María a los cielos! Cada uno de nosotros puede preguntarse ¿qué acontece de nuestro ser más allá de la muerte?, una pregunta profundamente existencial y totalmente pertinente. De hecho, cuando muere un ser querido nos preguntamos, allí dónde estás ¿estás bien?, ¿estás penando?, ¿estás sufriendo?, quisiera tener noticias tuyas. Pero más allá del velo y de cruzar la puerta misteriosa de la muerte, surge un silencio que no somos capaces de conjurar, y por eso sólo desde la fe, podemos alumbrar la vida más allá de la muerte. Pues bien, entendemos con el dogma de la Asunción de María a los cielos, tres verdades fundamentales. La primera, que María ha sido preservada en cuerpo y alma, esto es, en la totalidad de su ser, y que es asunta a los cielos, esto es, llevada a la presencia del Padre Dios por los ángeles, los mensajeros divinos. Y aunque cuando tú vas a la ciudad santa de Jerusalén, se le simboliza en una tumba (en lo que se llama la Dormición de la Virgen), como creyentes católicos afirmamos, que María goza de la gloria del del cielo en la totalidad de su ser, esto la hace una criatura única y completamente distinta de nosotros. Pero hay una segunda enseñanza, y es que la Asunción de la Santísima Virgen María, nos abre la esperanza a un futuro de gloria, a un futuro de alegría, al triunfo sobre la muerte definitiva y sobre todo al pecado, que genera esa muerte en el alma. Nuestro destino final no es un cementerio, no es estar bajo tierra, no es ir a un horno crematorio y quedar luego en un pequeño cajón en cenizas; nuestro destino definitivo es la gloria con Dios en el cielo, ir a la casa del Padre y vivir en esa comunión eterna de amor y paz con el Padre de los cielos. María nos ha enseñado este camino, acogiendo en la fe a su Hijo, primero en su corazón, luego en su vientre; luego nos ha enseñado a dejarnos guiar por su Palabra, la de Jesucristo, y sobre todo a seguirlo, aunque este seguimiento implique cruces, pruebas y sufrimientos para nuestra vida. Es que María nos ha mostrado, más allá de su Asunción a los cielos, que Ella meditaba y guardaba todo en su corazón, aunque de momento no lo entendiera, que obedecía cuando afirmaba: “He aquí la sierva, la esclava humilde del Señor”, es la fe dócil que se deja conducir. Pero María es también la confiada cuando afirmará: “El Poderoso ha hecho obras grandes en mí”, porque Ella ha creído en las promesas que Él ha realizado sobre su vida. Y María es sobre todo la mujer de la esperanza, que más allá del dolor que pudo haber sentido cuando el anciano Simeón le profetizaba: “Que una espada atravesaría su corazón”, vive la esperanza en el Calvario y está de pie junto a la cruz con Jesús, y vive la esperanza animando al grupo, al colegio de los apóstoles, más allá del desánimo que ellos tenían y María persevera en la oración, repetimos con los apóstoles, en esa mañana maravillosa de Pentecostés, de la efusión del Espíritu Santo. Hoy, cuando sentimos temor frente a la muerte, bajo cualquiera de sus expresiones: la muerte biológica u orgánica, la muerte afectiva por desamor, la muerte moral por calumnia o difamación, la muerte económica por desempleo, una quiebra empresarial, la muerte emocional por una depresión, o la muerte espiritual por el vacío de Dios, no lo siento en mi vida, recuerda que el final de María no es la muerte, sino la vida, y como dice algún sacerdote amigo: “No estamos amenazados de muerte, estamos amenazados de vida y resurrección”. Hoy, cuando haces memoria de un ser querido que ha faltado recientemente en tu familia o en el grupo de tus más cercanos afectos, piensa en María y algún día nosotros también viviremos ese movimiento ascensional del alma, sabiendo que la meta definitiva nuestra, no es ser simplemente polvo de la tierra, quizás para el cuerpo material, pero el alma espiritual anhela, espera volar muy alto y espera alcanzar la gloria definitiva con Dios en el cielo. Hoy, cada uno de nosotros, sienta como propia esa bienaventuranza cuando un espontáneo levanta la voz y le dice a Jesús: “Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron”, pero Él repone: “Mejor, dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la obedecen”, y sólo así seremos bienaventurados y ascendidos a la gloria de Dios, cuando escuchemos verdaderamente el mensaje de Dios y sobre todo, lo obedezcamos, lo pongamos en práctica. Que el Señor y el amor maternal de la Santísima Virgen María, Asunta a los cielos, te acompañe en este día y te bendigo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Lucas 1, 39-56 Primera lectura del día de hoy Ap 11, 19a.12,1-6a.10ab: Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de su alianza. Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas. Apareció otra señal en el cielo: Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra. El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera. Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar reservado por Dios. Se oyó una gran voz en el cielo: «Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo.» Salmo del día de hoy Salmo 45/ 44, 10bc.11-12ab.16: De pie a tu derecha está la reina enjoyada con oro de ofir. Hijas de reyes salen a tu encuentro, de pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir. Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna; prendado está el rey de tu belleza: póstrate ante él, que él es tu señor. Las traen entre alegría y algazara, van entrando en el palacio real. Segunda lectura del día de hoy 1Co 15, 20-27: Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza. Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies. Evangelio del día de hoy Lc 1, 39-56: En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: -«¡ Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.» María dijo: -«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo habla prometido a nuestros padres – en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.» María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Alma | |
| dc.subject | Corazón | |
| dc.subject | Cuerpo | |
| dc.subject | Esperanza | |
| dc.subject | Futuro glorioso | |
| dc.subject | Inmaculada Concepción | |
| dc.subject | Meditar | |
| dc.subject | Presencia de Dios | |
| dc.subject | Preservada | |
| dc.subject | Ser dócil al mensaje de Dios | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡La Asunción de la Virgen María! | |
| dc.title.alternative | María |
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