¡El fracaso de Jesús en Nazaret!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-07-12T21:48:09Z | |
| dc.date.available | 2024-07-12T21:48:09Z | |
| dc.date.issued | 2024-07-07 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Uno de los textos más impresionantes dentro de todas las cartas del apóstol san Pablo, es el que nos presenta hoy la liturgia en la segunda lectura, cuando Pablo reconoce una espina, un aguijón que chuza y se clava en su carne. Claramente lo siente como un emisario del mal que lo apalea e interpreta desde la fe, que esta situación dolorosa y humillante para su vida, le ayuda para no ensoberbecerse, sabiéndose un hombre inteligente, estudioso, conocedor de la ley judía y un gran orador, además de un gran líder. Tres veces dirá san Pablo: “Ha pedido al Señor, ser liberado de aquella espina que se clava en su carne”, que algunos entienden como la ceguera de sus ojos, otros como un tipo de enfermedad distinta, y otros más, interpretan como una pasión dominante que lo avergonzaba, lo humillaba y no le permitía sentirse con toda la libertad para anunciar el evangelio. Pero frente al triple pedido que hace al Señor, para ser liberado de aquella espina que se hunde en su carne, ha encontrado en la fe y en la respuesta del Señor que le dice: “Te basta mi gracia, la de Cristo, y vencerás, saldrás victorioso, que la fuerza de Dios se muestra perfecta en la debilidad del hombre”. Así es, sólo cuando el ser humano se siente pequeño y débil, actúa con más nitidez el poder y la acción del Espíritu del Resucitado en nuestra vida; por el contrario, cuando el hombre se siente muy seguro de sí mismo, se abandona a las fuerzas personales y de paso, abandona la gracia de Dios, y es cuando sucumbe. Y por eso a renglón seguido, Pablo, el gran apóstol afirmará: “Que con todo gusto presume, alardea ante los demás de sus debilidades, de sus fragilidades humanas, porque así residirá más nítidamente la fuerza de Cristo”, y enumera como parte de sus debilidades y dificultades, los insultos, las privaciones de alimento, las persecuciones, las dificultades sufridas por el anuncio de Cristo, y vuelve a reiterar: “Sólo sintiéndome débil, entonces soy fuerte”. Pero hablemos de las otras lecturas que hoy nos presenta el evangelio y la primera lectura de Ezequiel, donde se ve claramente en el profeta el sufrimiento y la soledad, en la que queda cuando es el portavoz de Dios, y como no lo entiende el pueblo de Israel y por el contrario lo persiguen, y su único sustento es la promesa de Dios: “Yo estoy contigo, yo soy tu fuerza”. Es en la crisis que vivieron los profetas en el antiguo testamento como Ezequiel, en la crisis que vive en el aguijón, el aguijón de la carne que vivió el apóstol san Pablo, y es la crisis o si se quiere, el fracaso en su misión que vive Jesús en su propia tierra Nazaret, cuando predicando a los nazaretanos, a sus paisanos, aunque en principio se admiraban de sus palabras, (las que proclamaba en la sinagoga en día sábado), según lo mandaba la ley judía; otros por el contrario, se escandalizaban de su sabiduría y de su poder para sanar enfermos, porque conocían su origen humano y lo reconocían como el hijo del carpintero, el hijo de una mujer sencilla, María, y alguna parentela que reconocen en Santiago, José, Judas y Simón. Jesús se duele de esta actitud de ellos y simplemente afirmará: “Un profeta es despreciado solamente en su tierra, entre su familia, sus parientes, entre sus conocidos, los de su casa”. Y concluirá Marcos diciendo: “Que Jesús no pudo curar más enfermos, por la falta de fe de su pueblo”. Aunque aparentemente Jesús fracasó, hubo algunas curaciones, tal vez la fuerza del mensaje no se dio tan fecundamente, pero independiente de la fe de sus paisanos, los nazaretanos, u oriundos de Nazaret, Jesús alcanzó a realizar algunas curaciones; pero tal vez lo más importante es que no se desanimó más allá de este aparente fracaso y siguió recorriendo los pueblos de los alrededores, enseñando a aquellos que lo escuchaban. Hoy, cuando sientas que tu familia se mofa de ti, que los cercanos te dicen, usted no habla sino paja, a usted no le creo, cuando pase eso, entiende que esa suerte similar la corrió Jesús, y que, aunque hay un aparente fracaso en el anuncio de la vida nueva que trae el Resucitado, la obra de Dios se sigue realizando. Es el destino de Ezequiel, de Pablo, de Jesús, aparentemente el fracaso humano, pero la obra de Dios y nunca lo olvidemos, Dios triunfó destruyendo el pecado humano a partir del fracaso de Jesús en la cruz, un fracaso que se había anticipado antes, ante los oídos sordos y el escepticismo de sus paisanos, los de Nazaret. Hoy aprendamos, que no podemos quedarnos en la apariencia de alguien, en su humanidad, en algunos datos que hemos escuchado de oídas de una persona, para descalificarla, para perder nuestra fe y nuestra confianza en ella. Si en algo somos permeables los seres humanos, si en algo es vulnerable nuestro corazón humano, es a los chismes, a las descalificaciones, y cuántas bellas personas, cuántos hombres y mujeres buenos y buenas profetas de Dios, nos hemos perdido de valorar y escuchar, porque no hemos creído en ellos, quizás por comentarios que no nos constan, quizás por intrigas humanas, quizás porque nos parece conocer todo sobre la vida de una persona. Es allí, en ese conocido, en ese cercano que actúa Dios, y quizás el día de la muerte de esa persona que está más cerca de ti de lo que piensas, te darás cuenta que tuviste a un gran ser humano que no valoraste lo suficiente, porque se cumplió esa expresión del evangelio de hoy: “Qué difícil es ser profeta entre la familia, qué difícil es ser profeta de Dios en la propia tierra”. Bendícenos Señor en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Marcos 6, 1-6 Primera lectura del día de hoy Ez 2, 2-5 En aquellos días, el espíritu entró en mí, hizo que me pusiera en pie y oí una voz que me decía: «Hijo de hombre, yo te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde, que se ha sublevado contra mí. Ellos y sus padres me han traicionado hasta el día de hoy. También sus hijos son testarudos y obstinados. A ellos te envío para que les comuniques mis palabras. Y ellos, te escuchen o no, porque son una raza rebelde, sabrán que hay un profeta en medio de ellos». Salmo del día de hoy Salmo 123/ 122, 1-2a. 2bcd. 3-4 R. (2cd) Ten piedad de nosotros, ten piedad. En ti, Señor, que habitas en lo alto, fijos los ojos tengo, como fijan sus ojos en la manos de su señor, los siervos. R. Ten piedad de nosotros, ten piedad. Así como la esclava en su señora tiene fijos los ojos , fijos en el Señor están los nuestros, hasta que Dios se apiade de nosotros. R. Ten piedad de nosotros, ten piedad. Ten piedad de nosotros, ten piedad, porque estamos, Señor, hartos de injurias; saturados estamos de desprecios, de insolencias y burlas. R. Ten piedad de nosotros, ten piedad. Segunda lectura del día de hoy 2 Cor 12, 7b-10 Hermanos: Para que yo no me llene de soberbia por la sublimidad de las revelaciones que he tenido, llevo una espina clavada en mi carne, un enviado de Satanás, que me abofetea para humillarme. Tres veces le he pedido al Señor que me libre de esto, pero él me ha respondido: «Te basta mi gracia, porque mi poder se manifiesta en la debilidad». Así pues, de buena gana prefiero gloriarme de mis debilidades, para que se manifieste en mí el poder de Cristo. Por eso me alegro de las debilidades, los insultos, las necesidades, las persecuciones y las dificultades que sufro por Cristo, porque cuando soy más débil, soy más fuerte. Evangelio del día de hoy Mc 6, 1-6 En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: «¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?» Y estaban desconcertados. Pero Jesús les dijo: «Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa». Y no pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente. Luego se fue a enseñar en los pueblos vecinos. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Buscar el auxilio de Dios | |
| dc.subject | Dios bendice | |
| dc.subject | Dios es nuestro refugio | |
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| dc.subject | Dios levanta | |
| dc.subject | Fragilidad del hombre | |
| dc.subject | Gracia de Dios | |
| dc.subject | Perder la paz | |
| dc.subject | Reconocerse pequeño | |
| dc.subject | Sentirse débil | |
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