¡Una nueva luz!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2025-01-22T18:55:21Z | |
| dc.date.available | 2025-01-22T18:55:21Z | |
| dc.date.issued | 2025-01-30 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES En la línea de lecturas precedentes, la carta a los hebreos nos muestra: “Cómo teniendo en Cristo un gran sacerdote al frente de la casa de Dios, estamos llamados a acercarnos con un corazón sincero y lleno de fe, con el corazón purificado de toda mala conciencia, a acercarnos a Él”. Y nos invita: “A mantenernos firmes en la esperanza que profesamos, porque Él es fiel a la promesa que nos ha hecho”, y nos invita: “A que nos estimulemos unos a otros, nos animemos en la caridad y en las buenas obras”. Con razón el salmo responsorial que la liturgia de hoy nos presenta, nos invita a repetir ¿quién puede subir al monte del Señor?, ¿quién puede estar en el recinto sagrado? “Sólo el hombre de manos inocentes y puro corazón que no confía en los ídolos del mundo, sólo ese limpio interiormente, recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación”. Pero pasemos al evangelio que nos presenta Marcos en el capítulo 4 y descubramos tres hermosas y universales enseñanzas para nuestra vida. Jesús, en efecto, un Maestro del símil, de la parábola, de la imagen cotidiana, presentará las lámparas que iluminaban las estancias en la época, (normalmente lámparas de aceite), y dice ¿acaso una lámpara se coloca debajo de la mesa o de la cama? “No, la lámpara es para ponerla en el candelero para que ilumine a los demás”. Y lanza una máxima evangélica que nunca podemos olvidar: “No hay nada escondido que no vaya a ser algún día descubierto, no hay nada oculto que no vaya a salir a la luz”. La maldad y las intrigas, la trampa y la cizaña de algunos hoy que cantan victoria temporalmente, al final serán descubiertos. Como decían las abuelas en esa sabiduría tan simple que las caracterizaba: “Entre cielo y tierra, nada queda oculto”. Por eso obremos bien, porque nuestro recto obrar siempre se sabrá y cuidémonos de obrar mal también, porque nuestras acciones maliciosas y torcidas, como en las películas o en las telenovelas, por más que el malvado de momento, en sucesivos capítulos de la telenovela triunfe, al final su malicia, su maldad, sus intrigas, sus calumnias serán descubiertas. Esa luz de la lámpara es la fe, la esperanza y la caridad. De hecho, nos lo describe así bellamente la carta a los hebreos cuando dice: “Acerquémonos con sincero corazón en la plena seguridad de la fe, (la primera virtud), retengamos firme la confesión de la esperanza, (la segunda virtud teologal), ayudémonos los unos a los otros para estímulo del amor o la caridad, (la tercera virtud teologal)”. Te lo diré en palabras más sencillas, cuando eres un hombre o una mujer creyente, ves todo con los ojos de Dios, con fe, cuando esperas más allá de toda desesperanza humana, porque tu esperanza es Cristo, vencedor del mal, del dolor y de la muerte, y cuando amas y vives con caridad, hay una luz interior, una lámpara encendida en tu corazón, que tienes que poner al servicio de los demás, que no puedes guardarte para ti por cobardía, por comodidad, por ingenuidad. Sino que, por el contrario, como nos dice Jesús: “Ustedes son la luz del mundo, ustedes son la sal de la tierra”. Estamos llamados por esa luz interior, repito, de la fe, la esperanza y la caridad a iluminar tu vida matrimonial, tu vida familiar, tu vida laboral, tu vida social, mi vida sacerdotal con la comunidad cristiana y digital a la que pertenezco. Que nunca deje de brillar esa luz de Dios por la fe, la esperanza y la caridad que estamos llamados a irradiar a los demás. Pero en un segundo momento hay una enseñanza que impresiona y es la ley universal de la retribución que se cumple para todos. De hecho, afirmará de manera categórica Marcos, atención a los que están oyendo (pone en labios de Jesús): “La medida que usen, la usarán con ustedes y aun con creces, con añadidura, si uno siembra amor, cosechará amor”, o como dicen los libros sapienciales: “Aquel que siembra vientos, cosecha tempestades y huracanes”. Hoy ¿qué has sembrado en tu vida?: ¿reclamas un respeto, pero acaso lo das?, ¿pides solidaridad, pero has sido solidario?, ¿exiges amor, pero verdaderamente lo has entregado a tu pareja? Créeme que he visto a lo largo de mi vida que ya no es corta, cómo se cumple esa ley universal de la retribución, obra en rectitud, obra en bondad y la vida te devolverá multiplicadamente bondades y bendiciones, y cuando hablo de la vida, hablo de la acción de Dios en tu historia. Y también obra con mezquindad o actúa con egoísmo, piensa maliciosamente, vive de una manera engañosa y la vida te devolverá mezquinamente lo que has dado. Recuerda lo que dice la Palabra: “Con el limpio Dios es limpio, con el astuto Dios es sagaz”. No puedes ser más malicioso que Dios, por eso obra en rectitud sabiendo, que de todo lo que hagas, para bien o para mal, la vida no solamente más allá de la muerte, sino antes, en esta vida terrena, la vida se encargará de devolvértelo. Pero terminemos nuestra reflexión con una tercera enseñanza, y es la gran paradoja evangélica que nos recuerda precisamente Francisco de Asís en su cántico u oración por la paz, cuando nos dice: “Perdonando es que somos perdonados, dando es que recibimos”, y es que aquí en el evangelio nos muestra que cuando conservamos la vida la perdemos. O literalmente el evangelio de hoy dice: “Al que tiene se le dará, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene”. Entiéndeme esta expresión en el sentido claro de que el evangelio obra en contravía de la corriente del mundo, porque mientras los hombres buscan atesorar, guardar, consignar en sus cuentas bancarias para tener seguridad, depósitos, ahorros hacia el futuro; la lógica de Dios es exactamente contraria, nos enriquecemos dando y dándonos, nos empobrecemos guardándonos y conservándonos. ¿Acaso no recuerdas la máxima evangélica cuando dice: “El que quiera salvar su vida que la entregue, y el que entregue su vida, el que la gaste por los demás, la va a salvar”. Hoy, si quieres salvar tu vida y guardarla, la vas a perder y sólo entregándola, donándola vas a encontrar la verdadera vida, en una sabiduría que me gusta repetir: ¡Hay vida y sólo hay vida dando la vida! No es un juego de palabras, ¡Hay vida y sólo hay vida dando la propia vida! Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Marcos 4, 21-25 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Hebreos 10, 19-25 Hermanos: En virtud de la sangre de Jesucristo, tenemos la seguridad de poder entrar en el santuario, porque él nos abrió un camino nuevo y viviente a través del velo, que es su propio cuerpo. Asimismo, en Cristo tenemos un sacerdote incomparable al frente de la casa de Dios. Acerquémonos, pues, con sinceridad de corazón, con una fe total, limpia la conciencia de toda mancha y purificado el cuerpo por el agua saludable. Mantengámonos inconmovibles en la profesión de nuestra esperanza, porque el que nos hizo las promesas es fiel a su palabra. Estimulémonos mutuamente con el ejemplo al ejercicio de la caridad y las buenas obras. No abandonemos, como suelen hacerlo algunos, la costumbre de asistir a nuestras asambleas; al contrario, animémonos los unos a los otros, tanto más, cuanto que vemos que el día del Señor se acerca. Palabra del Señor. Te alabamos Señor Salmo de Hoy: Salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6 Busquemos a Dios, nuestro Señor. Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, el orbe todo y los que en él habitan, pues él lo edificó sobre los mares, él fue quien lo asentó sobre los ríos. Busquemos a Dios, nuestro Señor. ¿Quién subirá hasta el monte del Señor? ¿Quién podrá entrar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos puras y que no jura en falso. Busquemos a Dios, nuestro Señor. Ese obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador, le hará justicia. Esta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti, Dios de Jacob. Busquemos a Dios, nuestro Señor. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 4, 21-25 En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “¿Acaso se enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo está escondido, es para que se descubra; y si algo se ha ocultado, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga”. Siguió hablándoles y les dijo: “Pongan atención a lo que están oyendo. La misma medida que utilicen para tratar a los demás, esa misma se usará para tratarlos a ustedes, y con creces. Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará”. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Bendiciones | |
| dc.subject | Confianza | |
| dc.subject | Darnos a los demás | |
| dc.subject | El bien triunfa sobre el mal | |
| dc.subject | Esperar en Dios | |
| dc.subject | Obrar en bondad | |
| dc.subject | Obrar en rectitud | |
| dc.subject | San Marcos | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Una nueva luz! | |
| dc.title.alternative | La lógica de Dios |
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