¡Obedece a Dios, antes que al mundo!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-06-15T00:11:45Z | |
| dc.date.available | 2024-06-15T00:11:45Z | |
| dc.date.issued | 2024-06-12 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura tomada del libro de los Reyes, nos muestra las angustias, las afugias y las luchas propias de los profetas y concretamente de Elías. Sabemos que se dolía por el adulterio, la idolatría de su pueblo y los exhorta diciéndoles: ¿Hasta cuándo van a estar cojeando sobre dos muletas?, “si el Señor, Dios de Israel es Dios, síganlo, si lo es Baal, sigan a Baal”. Es que el pueblo de Dios se debatía entre estas dos fuerzas que contendían en sus corazones y de hecho Elías, tendrá que librar una de las más fieras batallas narradas en todo el antiguo testamento, cuando se siente solitario como el único profeta, la única voz del Dios verdadero, que tiene que enfrentarse a un grande número de falsos profetas de los Baales, 450. Les propone una pintoresca prueba, que más allá de lo anecdótico nos pone a pensar sobre el poder de Dios. Habla de tomar dos novillos, descuartizarlos, ponerlos sobre la leña descuartizados sin encender el fuego, y luego Elías hará otro tanto. Los falsos profetas que rinden culto al dios Baal, clamarán a él pidiendo que caiga, que llegue, que descienda fuego del cielo, para que se incinere el holocausto agradable a Dios. Los profetas gritan con voz potente, danzan e invocan al dios de los Baales, pero nada pasa con las partes del novillo que ha sido separado, que ha sido desmembrado. Él, Elías se burla de ellos: “Griten con voz más fuerte, porque si su dios es el verdadero los escuchará y tal vez ahora no los escucha porque estará atendiendo algún negocio o le habrá ocurrido algo o estará de camino, o tal vez este dormido y despertará”. Y luego Elías, ante la frustración de los 450 falsos profetas, pide a todo el pueblo que dejen de seguir tonterías, que se acerquen al verdadero Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob, de sus ancestros y antepasados, y pide erigir un altar con 12 piedras según el número de las tribus de los hijos de Israel. En tres ocasiones pide agua para derramarla sobre el holocausto, una vez preparado el altar con el novillo desmembrado sobre la leña y a la hora de la ofrenda, Elías ora a Dios así: “Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, que se reconozca hoy que tú eres el Dios de Israel, que yo soy tu servidor y que por orden tuya he obrado todas estas cosas; respóndeme Señor, respóndeme, para que este pueblo sepa que Tú, Señor, eres Dios y que has de convertir sus corazones”. Nos dirá el libro de los Reyes que en ese momento cae del cielo el fuego del Señor que devoró el holocausto y la leña y aún secó las zanjas llenas de agua. El pueblo que miraba este espectáculo se asombró, y cayendo de bruces, rostro pegado a la tierra exclamaban: “El Señor es Dios, el Señor es Dios” Esta batalla épica, por decirlo menos, heroica, esta gesta única y pintoresca narrada en el antiguo testamento, la ganará el profeta Elías que está de parte de Dios, o mejor, Dios de parte de él, pero le costará muchas incomprensiones, fatigas y aún la persecución de los poderosos de esta tierra, como en sucesivas lecturas lo veremos. Por eso el salmo de hoy clama: “Protégeme Dios mío, que me refugio en Ti”. Los profetas, los hombres de Dios, siempre han vivido incomprensiones, persecuciones; pero Dios que no se desdice en sus promesas, siempre los ha sostenido. Pero pasemos al evangelio de hoy, en el puro discurso del llamado Sermón de la Montaña de Mateo capítulo 5, Jesús hace tres precisiones a sus discípulos. La primera, la ley dada por Moisés en el Sinaí, no debe ser abolida, ni el mensaje de los profetas debe ser derogado; por el contrario, Jesús no ha venido a derogar, abolir, a anular la ley dada por Dios a los profetas, sino a darle plenitud, a cumplirla en el Espíritu de esa ley, más allá de la casuística agobiante en que la habían convertido los rabinos de Israel hace 2000 años. Y a renglón seguido, en una segunda enseñanza Jesús afirmará: “Que la ley de Dios es eterna, es perfecta y se cumplirá”. Y esto es tan claro, que primero habrá la caducidad, el final del cielo y la tierra, entiéndase del cosmos que ahora contemplamos y admiramos, primero terminará el cosmos, el universo tal como lo conocemos, antes que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley de Dios. Así, de esta manera debe ser nuestra obediencia, nuestra docilidad a los mandatos de Dios, que hoy por moda nos parece que son desuetos, antiguos, que ya no tienen aplicación, y, por el contrario, con muchos falsos respetos humanos, nos falta respeto por la ley de Dios. Termina el evangelio de hoy diciendo: “Que aquel que se salte uno solo de los preceptos de la ley de Dios, así parezca el menos importante, será considerado a menos en el reino de los cielos; pero, por el contrario, quien cumpla a cabalidad, al pie de la letra, en el espíritu que Dios ha dado sus mandatos, los cumpla verdaderamente y los enseñe, será grande, reconocido, muy importante en el Reino de los Cielos”. Hoy te pregunto: ¿obedeces a Dios antes que al mundo?, ¿obedeces a Dios antes que a los hombres?, ¿el respeto es a Dios antes que a falsos respetos humanos?; la vida me ha enseñado, que aquel que con soberbia desprecia a Dios y su ley, termina con humillaciones arrodillado ante los caprichos y las leyes fatuas de los hombres. Tú decides, obedecer a Dios para vivir en libertad u obedecer a los hombres para ser esclavo de ellos toda la vida. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 5, 17-19 Lectura del día de hoy 1R 18,20-39: En aquellos días, el rey Ajab despachó órdenes a todo Israel, y los profetas de Baal se reunieron en el monte Carmelo. Elías se acercó a la gente y dijo: -¿Hasta cuándo vais a caminar con muletas? Si el Señor es el verdadero Dios, seguidlo; si lo es Baal, seguid a Baal. La gente no respondió una palabra. Entonces Elías les dijo: -He quedado yo solo como profeta del Señor, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. Que nos den dos novillos; vosotros elegid uno; que lo descuarticen y lo pongan sobre la leña sin prenderle fuego; yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre la leña sin prenderle fuego. Vosotros invocaréis a vuestro dios y yo invocaré al Señor y el dios que responda enviando fuego, ése es el Dios verdadero. Toda la gente asintió: -¡Buena idea! Elías dijo a los profetas de Baal: -Elegid un novillo y preparadlo vosotros primero, porque sois más. Luego invocad a vuestro dios, pero sin encender el fuego. Cogiendo el novillo que les dieron, lo prepararon y estuvieron invocando a Baal desde la mañana hasta mediodía: -¡Baal, respóndenos! Pero no se oía una voz, ni una respuesta, mientras brincaban alrededor del altar que habían hecho. Al mediodía Elías empezó a reírse de ellos: -¡Gritad más fuerte! Baal es dios, pero estará meditando, o bien ocupado, o estará de viaje; -a lo mejor está durmiendo y se despierta. Entonces gritaron más fuerte; y se hicieron cortaduras, según su costumbre, con cuchillos y punzones, hasta chorrear sangre por todo el cuerpo. Pasado el mediodía entraron en trance, y así estuvieron hasta la hora de la ofrenda. Pero no se oía una voz, ni una palabra, ni una respuesta. Entonces Elías dijo a la gente: -¡Acercaos! Se acercaron todos, y reconstruyó el altar del Señor, que estaba demolido; cogió doce piedras, una por cada tribu de Jacob (a quien el Señor le había dicho: «Te llamarás Israel»); con las piedras levantó un altar en honor del Señor, hizo una zanja alrededor del altar, como para sembrar dos fanegas; apiló la leña, descuartizó el novillo, lo puso sobre la leña y dijo: -Llenad cuatro cántaros de agua y derramadla sobre la víctima y la leña. Luego dijo: -¡Otra vez! Y lo hicieron otra vez. Y dijo: -¡Otra vez!- Y lo repitieron por tercera vez. El agua corrió alrededor del altar e incluso la zanja se llenó de agua. Llegada la hora de la ofrenda, el profeta Elías se acercó y oró: -¡Señor Dios de Abrahán, Isaac e Israel! Que se vea hoy que tú eres el Dios de Israel y yo tu siervo, y que he hecho esto por orden tuya. Respóndeme, Señor, respóndeme, para que sepa esta gente que tú, Señor, eres el Dios verdadero, y que eres tú quien les cambiará el corazón. Entonces el Señor envió un rayo que abrasó la víctima, la leña, las piedras y el polvo, y secó el agua de la zanja. Al verlo, cayeron todos sobre su rostro, exclamando: -¡El Señor es el Dios verdadero! ¡El Señor es el Dios verdadero! Salmo del día de hoy Salmo (16)15,1-2a.4.5.8.11: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: Tú eres mi bien. Multiplican las estatuas de dioses extraños; yo no derramaré sus libaciones con mis manos, ni tomaré sus nombres en mis labios. El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, mi suerte está en tu mano. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. Evangelio del día de hoy Mt 5, 17-19: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: – «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.» Palabra de Dios». Te alabamos Señor. | |
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| dc.subject | Cumplir la ley | |
| dc.subject | Enseñar la ley | |
| dc.subject | Ley eterna | |
| dc.subject | Ley perfecta | |
| dc.subject | Plenitud | |
| dc.subject | Reino de los Cielos | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Obedece a Dios, antes que al mundo! | |
| dc.title.alternative | Ley de Dios |
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