¿Cómo evangelizar a tu familia?

dc.contributor.authorFundación Amén Cominicaciones
dc.date.accessioned2023-10-17T02:28:13Z
dc.date.available2023-10-17T02:28:13Z
dc.date.issued2023-10-03
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Los samaritanos y los judíos mantenían en tiempos de Jesús una enemistad histórica; por eso cuando un judío quería ir hacia Jerusalén desde las tierras de Galilea, daba un rodeo a Samaria por donde les tocaba pasar. Jesús sin embargo venciendo prejuicios, pasa por Samaria, anuncia que va hacia Jerusalén y quizás por ese prejuicio sociológico e histórico entre estos dos pueblos es mal recibido, dos de sus más cercanos discípulos Santiago y Juan llamados por su fuerte temperamento (hijos del trueno) se incomodan, se fastidian y le dicen a Jesús: “¿Quieres que mandemos bajar fuego del cielo, que acabe con estos samaritanos?, Tú lo puedes hacer, Señor”. La respuesta de Jesús, lejos de la intolerancia de sus discípulos Santiago y Juan, es reprenderlos y mostrar un nuevo camino para anunciar el reino. En la vida y como un aprendizaje para cada uno de nosotros, encontraremos en todos los lugares y circunstancias de la existencia, personas que nos acogerán y personas que nos rechazarán. Pero Jesús nos invita a que el anuncio del evangelio se proponga, no se imponga, se proponga por la fuerza del amor, no se imponga por la fuerza de la violencia o de la autoridad de un superior sobre un inferior. De hecho, la experiencia de la vida nos muestra, que toda ideología y aun toda experiencia religiosa impuesta, termina devolviéndose, generando un efecto de bumerán sobre aquella persona que supuestamente había sido evangelizada. Hoy se nos pide a la manera de Jesús, acoger el mensaje de salvación y proponerlo a los demás. ¿A veces te angustias porque hablas, exhortas a tus hijos, a tu familia a que busquen de Dios?, ¿a que participen de la Eucaristía?, ¿a que se abran a la experiencia de Dios?, ¿pero no consigues que tus hijos o familiares lo hagan porque están enceguecidos de mundanidad? Hoy te invito a que descubras que evangelizar la familia es el espacio más fascinante, pero también el lugar más difícil. Te propongo tres caminos para evangelizar tu familia, proponiendo la fe, no imponiéndola con violencia. El primer camino es por la oración. Ora por ese cónyuge, ora por esos hijos, esos hermanos o familiares que están endurecidos para la fe, que miran tu experiencia de Dios como sospechosa, o menosprecian tu encuentro con Jesús. Ora, ora confiadamente, ora perseverantemente que la oración lo alcanza todo, alcanza a convertir el corazón más endurecido. En un segundo momento o segundo camino, te invito para que des ejemplo a tu familia, habla a los tuyos con tu testimonio de vida. Si participas en la Eucaristía dominical y llegas a casa, habla con amor, habla con paz y esperanza, testimonia la experiencia que has tenido al encontrarte con Jesús en la Palabra y en el Pan de la vida, en la Eucaristía. No puede ser que llegues de un grupo de oración, de Biblia o de tu Eucaristía en tu parroquia y estés rezongando, renegando, peleándote con los demás, no das testimonio, a la familia después de la oración se le evangeliza con el ejemplo de vida, que tu paz, tu alegría, tu esperanza, tu ternura, tu capacidad de servicio, de perdón, desborde por tus palabras, por tus manos, por tus ademanes, por tus gestos, y entonces tu familia se interrogará ¿por qué ese cambio en tu vida? y les podrás evangelizar. Un tercero y último camino para evangelizar en tu casa, más allá de la oración y del testimonio, son las palabras, pero palabras suaves, palabras tiernas, palabras que convoquen, palabras que animen, palabras que no condenen, palabras que no juzguen a los demás. Sabemos por experiencia personal, que a ninguno nos gusta sentirnos condenados o juzgados por los otros, no lo hagas al momento de presentar el evangelio, no le digas a otro: a usted le está yendo mal en la vida porque se olvidó de Dios, ahora asuma las consecuencias de su mal obrar. Sembrarás miedo en otra persona, pero no la sana inquietud del amor a Dios. Recuerda lo que nos dice el Papa: “Se anuncia a Jesús primero con alegría, segundo con amor, y tercero por el camino de la fascinación, de la atracción, no de la imposición”. Señor, que no cometamos el error de Santiago y Juan cuando no fueron escuchados, pedían rayos y centellas sobre el pueblo de Samaria. Señor, danos ternura, paciencia, mansedumbre y sabiduría para evangelizar a nuestros seres queridos. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 9, 51-56 Lecturas de Hoy De la profecía de Zacarías Za 8, 20-23: Así dice el Señor de los Ejércitos: –Todavía vendrán pueblos y habitantes de grandes ciudades, y los de una ciudad irán a otra diciendo: Vayamos a implorar al Señor, a consultar al Señor de los Ejércitos. –Yo también voy contigo. Y vendrán pueblos incontables y numerosas naciones a consultar al Señor de los Ejércitos en Jerusalén y a implorar su protección. Así dice el Señor de los Ejércitos: –Aquel día diez hombres de cada lengua extranjera agarrarán a un judío por la orla del manto, diciendo: Queremos ir con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros. Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo (87) Dios está con nosotros. Él la ha cimentado sobre el monte santo; y el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! Dios está con nosotros. Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles, filisteos, tirios y etíopes han nacido allí.» Dios está con nosotros. Se dirá de Sión: «Uno por uno todos han nacido en ella; el Altísimo en persona la ha fundado.» Dios está con nosotros. El Señor escribirá en el registro de los pueblos: «Este ha nacido allí.» Y cantarán mientras danzan: «Todas mis fuentes están en ti.» Dios está con nosotros. Del santo Evangelio según san Lucas Lc 9, 51-56: Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: -Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo y acabe con ellos? Él se volvió y les regañó, y dijo: -No sabéis de qué espíritu sois. Porque el Hijo del Hombre no ha venido a perder a los hombres, sino a salvarlos. Y se marcharon a otra aldea. Palabra del Señor, gloria a ti Señor Jesús.
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dc.subjectAmor por la familia
dc.subjectDar ejemplo
dc.subjectFamilia
dc.subjectConvertir
dc.subjectOrar confidentemente
dc.subjectOrar perseverantemente
dc.subjectPalabras suaves
dc.subjectPalabras que animen
dc.subjectPalabras que no condenen
dc.subjectBiblia
dc.subjectEvangelio
dc.title¿Cómo evangelizar a tu familia?
dc.title.alternativeEvangelizar

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