¡Los astutos del mundo!
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
San Lucas 16, 10-13
Lecturas del día de Hoy:
Primera Lectura: Amós 8, 4-7:
Escuchad esto los que exprimís al pobre, despojáis a los miserables, diciendo: ¿cuándo pasará la luna nueva para vender el trigo, y el sábado para ofrecer el grano?
Disminuís la medida, aumentáis el precio, usáis balanzas con trampa, compráis por dinero al pobre, al mísero por un par de sandalias, vendiendo hasta el salvado del trigo.
Jura el Señor por la Gloria de Jacob que no olvidará jamás vuestras acciones.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
Salmo de Hoy:
Salmo (113)112, 1-2.4-6.7-8:
Alabad al Señor, que alza al pobre.
Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre.
Alabad al Señor, que alza al pobre.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre el cielo;
¿quién como el Señor Dios nuestro
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?
Alabad al Señor, que alza al pobre.
Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo.
Alabad al Señor, que alza al pobre.
Segunda Lectura: 1Tm 2, 1-8:
Te ruego, pues, lo primero de todo, que hagáis oraciones, plegarias, súplicas, acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los que están en el mando, para que podamos llevar una vida tranquila y apacible, con toda piedad y decoro. Eso es bueno y grato ante los ojos de nuestro Salvador, Dios, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.
Pues Dios es uno, y uno solo es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, que se entregó en rescate por todos: éste es el testimonio en el tiempo apropiado: para él estoy puesto como anunciador y apóstol -digo la verdad, no miento-, maestro de los paganos en fe y verdad.
Encargo a los hombres que recen en cualquier lugar alzando las manos limpias de ira y divisiones.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
Evangelio de Hoy:
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 16, 1-13:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes.
Entonces lo llamó y le dijo: -¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido.
El administrador se puso a echar sus cálculos: – ¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa.
Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo?
Este respondió: – Cien barriles de aceite.
El le dijo: – Aquí está tu recibo: aprisa, siéntate y escribe «cincuenta».
Luego dijo a otro: – Y tú, ¿cuánto debes?
El contestó: – Cien fanegas de trigo.
Le dijo: – Aquí está tu recibo: Escribe «ochenta».
Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.
Y yo os digo: Ganaos amigos con el dinero injusto, para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.
El que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado.
Si no fuisteis de fiar en el vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro quién os lo dará ?
Ningún siervo puede servir a dos amos: porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.
Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
¡Los astutos del mundo!
El Profeta Amós, llamado también el profeta de la justicia social, denuncia las marullas, las trampas de los comerciantes de su época que faltando a la justicia con los hombres, reducen el peso y aumentan el precio del grano de los cereales y de los alimentos que venden. Y dirá: “Cuídense de pisotear a los pobres y cuídense de eliminar a los humildes de esta tierra. Porque el Señor ha jurado que nunca jamás olvidará las acciones tramposas de aquellos que con artimañas quieren robar a los demás, sobre todo a los pobres, y sacar provecho, beneficio propios”.
Esta primera lectura del profeta Amós nos ayuda a entender mejor la parábola evangélica del evangelio de Lucas, capítulo 16, cuando nos habla “de un administrador astuto que bien por robar, bien por despilfarrar los bienes de su dueño, de su amo, de su señor, este lo despide y el administrador pensando qué va a hacer con su vida de ahora en adelante coge, toma cada uno de los acreedores de su amo y les reduce la cantidad de deuda que tienen con ellos, ganándose amigos a costa de robarle bienes a su amo en los alimentos, en las cosechas, en el aceite que vende”.
Llama la atención poderosamente que Jesús en esta parábola felicita a ese administrador astuto, injusto, tramposo y saca una conclusión que nos pone a pensar. Jesús afirmará: “Ciertamente, ciertamente, los hijos del mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de Dios, los hijos de la luz”. Y afirmará Jesús de manera enigmática: “Gánense amigos con el dinero de la iniquidad, para que cuando les falten esos amigos, los reciban en la morada eterna”.
En una enseñanza profundamente sapiencial nos dirá Jesús aplicando esto a nuestra vida cotidiana y al círculo de amigos, de trabajadores, de empleados, de conocidos, aplicándolo a la vida de hoy en el siglo XXI, dirá Jesús: “El que es fiel en lo poco, también será fiel en lo mucho. Pero el que es injusto e infiel en lo poco, también será injusto e infiel en lo mucho”.
Hoy pregúntate no solamente sobre tus amigos, familiares, si han sido fieles frente a las responsabilidades y delegaciones que les has otorgado, sino que preguntémonos nosotros mismos frente a la vida que se nos ha dado para administrarla con generosidad y producir frutos de amor y de justicia frente a los demás, ¿hemos sido fieles? o ¿somos tramposos como el comerciante de la primera lectura o como el administrador astuto del evangelio que la liturgia de este día nos presenta?
Al final, Jesús concluirá de manera tajante y radical: “Nadie puede servir a dos señores, porque amará uno y odiará al otro. O por lo menos, por lo menos, se dedicará a uno de los amos y descuidará al segundo”. Y mostrará, que así como el agua y el aceite, porque tienen distinta densidad, se excluyen, afirmará de manera tajante Jesús: “Nadie puede servir a Dios y al dinero”.
Pero hoy nos preguntamos, frente a tantos estafadores, timadores, tramposos, bandidos, marrulleros de esta tierra, ¿cómo trabajan los astutos del mundo?, ¿cuáles son sus habilidades, su inteligencia para engañar y para el mal? Jesús nos ha hablado “de que los hijos del mundo son más astutos que los hijos de Dios, pero hay que reconocer que al mundo lo gobiernan los astutos de esta tierra y el diablo está con ellos”.
Hoy te presento algunas clases o categorías de astucias de los hombres del mundo, para que precavido, alertado o alertada, no caigas en la trampa de los astutos, ni mucho menos te dejes timar o engañar por ellos.
Una primera astucia de los malvados de esta tierra es mentir, engañar, falsificar, calumniar, cometer fraude. Es el caso del administrador infiel de la parábola, y su mayor astucia ha sido precisamente la de poder engañar a los acreedores de su amo a partir de la mentira.
Una segunda astucia de los hombres del mundo es el ocultamiento, el enmascaramiento de sus verdaderas intenciones, las que hay en su corazón y que no dejan, sólo las dejan conocer cuando quizás ya es tarde. Finge ser tu amigo, tu amiga y ya cuando se ha aprovechado de ti, “cuando te ha sacado jugo” (como decimos coloquialmente), ya descubres que esa amistad no era sincera, que ese amor era fingido, que había simplemente un interés hipócrita y que fuiste vilmente utilizado.
Una tercera astucia de los hombres del mundo es la adulación, la alabanza, la lisonja, decimos coloquialmente “los soba sacos”, aquellos que te dan palmaditas en el hombro literalmente. Dirá Maquiavelo: “Desconfía del que te adula, que cuando pueda y tenga oportunidad te destruirá”. Es el conocido método que decían las abuelas del farmaceuta “primero te soba con el algodón y luego te mete la aguja”. Y así nos pasa a nosotros, primero nos adulan, nos soban, para luego pedir el dinero, el favor, el servicio que necesita otra persona, un astuto de esta tierra.
En una cuarta estrategia encontramos como los tramposos del mundo presumen, bravuconean, alardean, se envanecen de sus conocimientos técnicos, de sus capacidades y su conocimiento en los negocios, en la economía, en las relaciones políticas, para obtener tu confianza, para confundirte y luego robarte por la vía del engaño. “Qué tanto hablas, qué tanto escondes” dice un viejo aforismo de la sabiduría popular enunciado por las abuelas.
El hombre verdaderamente rico no presume de su riqueza, más bien trata con discreción de manejar un bajo perfil. El bravucón alardea y presume de lo que no tiene en fuerza política, en relaciones sociales, en riqueza material, en poder social frente a los demás.
En una quinta astucia de los tramposos de la tierra es que buscan siempre intrigar, confundir, sembrar cizaña. ¿Qué empresa, qué oficina en el mundo no habrá vivido la realidad de una persona que te “mueve el piso”, un compañero de trabajo que te daña la imagen con tus jefes, que hace que te resten confianza, que te quiten respaldo ante terceras personas buscando dañar tu imagen, desprestigiar tu trabajo? La vida me ha enseñado que los mejores trabajadores en oficinas, almacenes y empresas son silenciosos; y los empleados y trabajadores mediocres se defienden con su lengua bien alardeando, bien sembrando cizaña, veneno, prevención e intrigas frente a los demás.
En una sexta astucia de los tramposos del mundo, buscan siempre dividir, separar. Recordando el aforismo también del autor del príncipe Niccoló Maquiavelo: “Divide y vencerás”. En la geopolítica cómo se arman guerras confrontando sociedades con sociedades, ideologías con ideologías, nos ponen a pelear. Qué no decir hoy en una sociedad polarizada hasta el extremo, cómo discursos incendiarios de líderes que tienen todo menos de estadistas, están sembrando la división, la cizaña en su pueblo, porque saben que sólo un pueblo dividido es fácil de manejar, es fácil de gobernar.
En una séptima astucia de los malvados de esta tierra, de los tramposos y falsificadores, están constantemente acusando, haciéndose las víctimas cuando son los victimarios. Juegan un maquiavélico juego de ajedrez político con cinismo infinito, recordando una regla del ajedrez “que la mejor defensa es el ataque” y acusan para no verse acusados. Se hacen las víctimas para no ser descubiertos, desnudados como victimarios y actúan con esa astucia infinita para satanizar a aquellas personas que les resultan enemigas.
Siete astucias de los hombres del mundo. Y con razón Jesús dice: “Cuídense de ellos, porque los hijos de esta tierra son más astutos que los hijos de la luz, que los hijos de Dios”.
Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.