¡Decálogo para vivir mejor!

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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 24, 37-44 Mateo 24, 37-44 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Is 2,1-5: El Señor reúne a todos los pueblos en la paz eterna del Reino de Dios. Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén: Al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor en la cima de los montes, encumbrado sobre las montañas. Hacia él confluirán los gentiles, caminarán pueblos numerosos. Dirán: «Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob: él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén, la palabra del Señor.» Será el árbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra. Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz del Señor. Salmo de Hoy: Salmo (122) 121, 1-2.4-5.6-7.8-9 (R. cf. 1) Vamos alegres a la casa del Señor. ¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»! Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. Vamos alegres a la casa del Señor. Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David. Vamos alegres a la casa del Señor. Desead la paz a Jerusalén: «Vivan seguros los que te aman, haya paz dentro de tus muros, seguridad en tus palacios.» Vamos alegres a la casa del Señor. Por mis hermanos y compañeros, voy a decir: «La paz contigo.» Por la casa del Señor, nuestro Dios, te deseo todo bien. Vamos alegres a la casa del Señor. Segunda Lectura: Rm 13, 11-14a Hermanos: Daos cuenta del momento en que vivís; ya es hora de despertaros del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz. Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias. Vestíos del Señor Jesucristo. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según san Mateo 24, 37-44: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.» Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¡Decálogo para Vivir Mejor! Con inmensa ilusión y alegría empezamos un nuevo año litúrgico para cientos de millones de cristianos católicos en el mundo entero. Lo que es el año civil o cronológico que se inicia un 1 de enero, es este domingo primero de Adviento para los creyentes en Dios. Empezamos con este llamado tiempo de Adviento, advenimiento o preparación a la Navidad, natividad o nacimiento de Jesús, que de manera mística quiere nacer en el alma de cada uno de los creyentes, en el seno de nuestros hogares y en el corazón de la humanidad entera. Con la misma ilusión con la que una madre embarazada espera y anhela amorosamente la formación, la gestación de su bebé y espera darlo a luz. Nosotros, en este corto tiempo del Adviento, que concluirá iniciando el día 25 de diciembre de Navidad, con anhelo, con esperanza, de manera vigilante y también de manera amorosa, esperamos el nacimiento espiritual de Jesús en el corazón de cada uno. Y queremos alimentarnos en este proceso de la Palabra del Señor, de los sacramentos, especialmente la Eucaristía, de las visitas frente a Jesús Sacramentado. Queremos sentir más allá de los atafagos propios del mes de diciembre que coincide normalmente con el Adviento. Queremos tener paz en el corazón, tiempo para escuchar la voz de Dios. Hoy te propongo un decálogo para vivir mejor. A propósito de que las lecturas de este día que han sido presentadas en días precedentes, pero ahora las leemos en clave de Adviento, nos invitan a la vigilancia de la vida para tomar buenas decisiones, para prepararnos adecuadamente a la llegada de Jesús Niño en la vida de cada uno de nosotros. Empecemos este sencillo y práctico decálogo que puede ser una buena preparación, una actitud vigilante y esperanzada para vivir el Adviento, que justo hoy, como tiempo litúrgico, estamos comenzando. Primera palabra, aprende en la vida a tomar buenas decisiones. Recuerda que las buenas o malas decisiones de tu pasado marcan tu presente; y las buenas o malas decisiones de tu presente marcarán tu futuro. En una segunda frase, aprende en este Adviento que las adversidades, pruebas y sufrimientos de la vida nos tienen que hacer más fuertes, no más duros o amargados de corazón. La humanidad, el mundo de hoy, necesita dulzura, no amargura. Perdonar en este Adviento y futura Navidad, es el gran regalo que nos podemos dar a la vida. Comprender a quien nos cuesta comprender será una táctica maravillosa para vivir las relaciones interpersonales. No repasemos, no repitamos, no recordemos las ofensas que otros nos han causado. No repases en tu mente. No repitas en tu boca, en tus labios. Y no recuerdes en tu corazón la cicatriz o la herida de otros. En una tercera frase para este Adviento, recuerda que la humildad es la virtud que abre la puerta de todos los corazones. La humildad es una gran sabiduría que nos hace que seamos amados por Dios, aceptados y acogidos por los hombres. En una cuarta frase que nos sirve como filosofía espiritual para vivir este Adviento y próxima Navidad, nunca nos arrepintamos de obrar rectamente. Sintamos la alegría y la paz de una conciencia tranquila. Aprende “que el malvado, aunque de momento triunfe, al final termina enredado en la propia telaraña de intrigas que ha tramado”. Por el contrario, “el hombre recto y justo, aunque viva intrigas y pruebas y las padezca, es siempre cuidado, sostenido y protegido por Dios”. En una quinta afirmación, te invito para que en todos los proyectos de tu vida: comprar, vender, crear una línea de negocio o emprendimiento, conseguirte una pareja, trabajar en otro país. En todas las decisiones de tu vida, pregúntale a Jesús en oración ¿Tú qué harías en mi lugar?, ¿Tú qué decisión tomarías si estuvieras en la circunstancia que yo estoy viviendo? Recordando la afirmación del apóstol Pablo a los filipenses: “Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús”. Por eso, en este Adviento que hoy iniciamos, pregúntale al Señor en toda circunstancia de tu vida, ¿Tú qué harías?, ¿cómo responderías?, ¿cómo hablarías?, ¿cómo decidirías si estuvieras en mi lugar? En una sexta afirmación recuerda, que el amor es la única verdad que hace grande la vida. Fuimos y fuiste creado por Dios para amar y para ser amada, para ser amado; y no amar es traicionar radicalmente la misión de vida que se nos ha encomendado. Recuerda que en esta próxima Navidad del 25 de diciembre viene el amor encarnado, el amor hecho hombre, el amor hecho bebé, hecho niño. Viene a compartir tu vida y la mía para enseñarnos una nueva forma de ser, una nueva manera de relacionarnos, una nueva y distinta forma de amarnos. Ama a tu familia, ama tu trabajo, ama tus proyectos, ama al sufriente, ámate a ti mismo. Ama la vida, que es el único camino de verdadera plenitud. En una séptima enseña, reconozcamos que la gente creyente, con una fe y una esperanza sincera en Dios, que habla con el buen Dios cada día en su corazón, sufre menos, maneja mejor las pruebas de la vida y es una persona más serena y más feliz. Si eres creyente, si sientes que Jesús verdaderamente viene a tu vida y no simplemente en la representación de un pesebre, de un belén; sino que nace dentro de ti, entenderás mejor la vida, asumirás mejor los dolores, la enfermedad, la vejez, la soledad. Porque más allá de todas estas realidades profundamente humanas y universales, te sentirás siempre acompañada, acompañado por el buen Dios. En una octava afirmación te invito, a que en este Adviento y en Navidad, como nos enseñó Jesús, “tratemos a los demás como queremos que ellos nos traten a nosotros”. O dicho de manera negativa: “No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”. Esta regla de oro en la convivencia humana, que es una preciosa máxima evangélica, de verdad que es todo un proyecto de vida para asumir en este Adviento como una maravillosa preparación del corazón para recibir a Jesús. En una novena y penúltima afirmación, te invito que a lo largo de tu vida cargues con amor y no arrastres con dolor la cruz y las heridas que todos llevamos en la vida. Te invito a que no te escandalices, no te desmoralices, no te desanimes por el peso de la cruz que ahora llevas. Recuerda que fuimos salvados por un hombre crucificado y que Él triunfó sobre el pecado, el sufrimiento, el mal y la muerte desde el aparente fracaso de su pasión y su crucifixión en la Colina del Gólgota. Nunca olvidemos que estamos llamados a dejar huella de amor y no cicatriz de dolor en el corazón de los demás. Qué gran programa de vida para este Adviento que estamos iniciando y para la próxima Navidad. Finalmente, en una décima enseñanza o sabiduría, te invito en este Adviento para que relativices todo lo de esta vida que pasa. Tu dolor y preocupación de este día de hoy, será una anécdota dentro de un año. Deudas, divorcio, enfermedad, depresión, dolor. Todo es pasajero. ¡Aprende que sólo Dios basta, que sólo Dios es absoluto, que Él viene a tu vida en esta próxima Navidad!, y que te invita a recibirlo en tu corazón, alimentándote por la meditación de la Palabra diaria del Evangelio, por la Eucaristía frecuente, una buena confesión de tu vida y tus ratos serenos y tranquilos de oración. Todo lo de este mundo pasa. Pero Jesús Bebé, Jesús Niño que quiere nacer en nuestras vidas, no pasa. ¡Él es un absoluto! Como decía Teresa de Jesús: ¡Sólo Dios basta! Feliz inicio del Adviento para todos y que estas diez sencillas frases constituyan un buen camino de vigilancia, preparación amorosa y de esperanza para vivir el espíritu del Adviento. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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