¡Feliz año 2026!

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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Lucas 2, 16-21 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Nm 6, 22-27: Invocarán mi nombre sobre los israelitas y los bendeciré. El Señor habló a Moisés: -«Di a Aarón y a sus hijos: Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas: «El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz.» Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.» Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 67(66), 2-3.5.6 y 8 El Señor tenga piedad y nos bendiga. El Señor tenga piedad nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. El Señor tenga piedad y nos bendiga. Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra. El Señor tenga piedad y nos bendiga. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe. El Señor tenga piedad y nos bendiga. Segunda Lectura: Ga 4, 4-7: Dios envió a su Hijo nacido de una mujer. Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «¡Abba! Padre». Así que ya no eres esclavo, sino hijo, y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 2, 16-21: Encontraron a María y a José y al niño. A los ocho días le pusieron por nombre Jesús. En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción. Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¡Feliz año 2026! ¡Bendecido, bienaventurado, gran año 2026 para todos! La alegría de iniciar un Nuevo Año calendario en nuestra vida sea la fuerza que nos acompañe a lo largo de los 365 días que hoy de manera oficial iniciamos y que consagramos a la Santísima Virgen María, Madre de Dios, en cuya solemnidad litúrgica nos encontramos en este 1 de enero. Ella, que es la más grande y poderosa intercesora ante su Hijo Jesucristo, nos guíe, nos acompañe, nos proteja en este tiempo lleno de grandes desafíos, en un contexto social, económico, político, ambiental, climático, desafiante para el mundo entero, nuestra casa común. Hoy la Iglesia celebra además una nueva Jornada Mundial de Oración por la Paz, convocada por el Papa León XIV con el título ¡La paz esté con todos ustedes!, hacia una paz desarmada y desarmante, donde el Papa nos invitará a entender que no es solamente hablar de paz, “sino nosotros ser instrumentos de paz”, como recuerda la famosa oración de san Francisco de Asís. Instrumentos de paz en nuestras familias, instrumentos de paz en nuestro lugar de trabajo, instrumentos de paz en el entorno social en el que vivimos. Hoy reconocemos que el gran regalo que Dios nos da es el tiempo que se cuantifica en minutos, en horas, en días, en semanas, en meses y en años. Pero el gran regalo que nosotros le damos es vivir bien ese misterio del tiempo y agradecer a Dios por llegar a ver la luz de este año 2026, recordando que la gratitud sólo es propia de corazones humildes, porque el corazón orgulloso y soberbio cree merecerlo todo, por eso no agradece nada. La gratitud es propia de corazones bondadosos. Es que el duro de alma no es capaz de agradecer a nadie, y la gratitud es propia de corazones sabios. Un corazón insensato pierde oportunidades en la vida por no saber valorar lo que Dios ha dado a lo largo de sus años. Pero hoy te invito para que tengamos tres actitudes espirituales en el Nuevo Año 2026 que justo en este día estamos iniciando. La primera actitud, una profunda confianza en Dios que nos libere de temores, de incertidumbres, de alguna manera de ansiedades frente al nuevo año y a ejemplo de María, que es la Bienaventurada porque ha creído lo que el Señor le ha prometido, nosotros también nos confiemos a Dios y como María, seamos peregrinos de la fe que escuchamos y guardamos en el corazón la Palabra del Señor. Hoy a Santa María, Madre de Dios, en este 1 de enero celebrada litúrgicamente y podríamos decir Santa María, Madre nuestra, le confiamos a su poderosa intercesión todos los días de este nuevo año 2026. Y más allá de luces y sombras que hemos vivido en nuestra vida, sabemos y somos sostenidos por Dios que nos ha acompañado en nuestra vida hasta el día de hoy. Y por eso, con renovada confianza, esperamos en sus bendiciones. Pero habría una segunda actitud espiritual para el nuevo año y es vivir el amor entre nosotros, amor en las relaciones de la familia y del matrimonio. A ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret, que dialoga, que ora, que comparte lo cotidiano de la vida, que es capaz de perdonar y reconciliarse. Un amor que acoge a aquellos que sufren, llámense migrantes, desempleados, pobres, enfermos, ancianos. Un amor que no excluye, no mira con sospecha, sino que acoge a todos como parte de la gran familia humana. ¡Qué proyecto de vida tan hermoso! Más allá de ejercicio físico, dietas saludables, un tiempo para nosotros mismos como propósitos iniciales del nuevo año, que tengamos como un gran motivo en este 2026 voy a crecer en el amor a los míos, la familia y a los otros, los de afuera. Un amor que es capaz de dignificar al ser humano, renovando su identidad y su grandeza como hombre y mujer recordando que primero es el amar, que el tener, que primero es el ser, que el hacer o el simplemente aparecer. Que primero es el servir a los demás antes que el someter o dominar a los otros. Que primero es conjugar el sustantivo nosotros antes que el pronombre yo mismo. Una sociedad que hoy se ha vuelto individualista, egocéntrica y egoísta. Sólo el amor es capaz de dignificarnos, sólo el amor le da plenitud a la vida. Crece en salud, practica ejercicio, haz dieta saludable, viaja mucho, come en restaurantes si eso es lo que te apetece; pero no olvides el hombre, la mujer sólo es grande, sólo hay el ser en ellos cuando verdaderamente amamos, que es lo que nos hace crecer como personas, nos hace mejores como seres humanos. Pero, además, habría una tercera actitud en este año nuevo 2026 y es vivir en la esperanza. Una esperanza en Cristo que no decepciona, no defrauda, una esperanza inquebrantable. Es que la esperanza cristiana comienza con el nacimiento del Niño Jesús que hemos celebrado hace apenas una semana, 25 de diciembre, el Dios con nosotros, el Emmanuel, nace allí la esperanza cristiana y se perfecciona, se culmina con el Resucitado, el Cristo triunfador sobre la muerte y, por tanto, sobre el mal y el sufrimiento del mundo. La esperanza de un creyente, la esperanza de un cristiano católico no es una esperanza ingenua, no es una mera ilusión, no es un mero optimismo o expectativa humana. Es una esperanza más cierta que el sol de cada mañana que parece con su luz y claridad decirnos hay una nueva oportunidad para tu vida. Confiemos en que Dios no ha abandonado a la humanidad, en que Él sigue siendo la gran esperanza para un mundo mejor, que, derrotado el pecado de egoísmo, de violencia, de dominación. Al final, la justicia, la verdad y la alegría se irán abriendo paso, por más que veamos signos de muerte o de destrucción a nuestro alrededor. Que nunca olvidemos que el mal hace mucho ruido y no es tan fuerte, y el bien que es mayoritario crece en el silencio y en la discreción, como la semilla que crece bajo la tierra. Hoy, llamados a vivir este Año Nuevo desde el principio esperanza, donde Dios actúa, acontece en nuestra historia cada día, sanándonos, liberándonos, renovándonos, haciéndonos mejores personas, en general, redimiéndonos de aquella condición de pecado que, bajo el egoísmo, bajo el orgullo, bajo los resentimientos o envidias, bajo las ambiciones desmedidas, le quitan al hombre la mejor versión de su propia humanidad. Concluyamos nuestra reflexión con la bendición aronitica cuando Moisés, por instrucción del Señor Dios, afirmará: “Di a Aarón y a sus hijos esta es la fórmula con la que bendecirán a la descendencia de Israel”. Y hoy esa bendición se aplica a la humanidad entera, hagámosla con espíritu orante. “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz. Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y nosotros como Iglesia, que somos el nuevo Israel. Que el Señor para todos en este nuevo año 2026, tenga piedad y nos bendiga. Que conozca toda la tierra sus caminos, todos los pueblos, tu salvación. Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia y gobiernas las naciones de la tierra”. Y te bendigo con gran esperanza en este día y en el nuevo año. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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