¡Sábado Santo (Vigilia Pascual)!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-04-02T17:01:25Z | |
| dc.date.available | 2024-04-02T17:01:25Z | |
| dc.date.issued | 2023-04-08 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES A partir de la riqueza de las lecturas bíblicas, que nos presenta la Vigilia Pascual de este Sábado Santo, descubramos todo el poder de la expresión, que el hombre joven con apariencia de ángel y vestido de blanco, le dice aquella mujer Magdalena que se ha acercado al Sepulcro, cuya piedra de entrada está corrida. De entrada, le dirá, “no tengas miedo, ¿buscas a Jesús el Nazareno, el crucificado?, no está aquí en el Sepulcro, ha resucitado”. Sobre esta sencilla expresión que dirige el ángel a Magdalena, se sustenta la fe bimilenaria que se ha extendido como reguero de pólvora por todas las naciones del planeta, Pablo en efecto hará una preciosa síntesis al afirmar: “Si Cristo no hubiera vencido la muerte y con ella la injusticia, el mal y el pecado en la vida del mundo, nuestra fe en Cristo sería vacía, sería vana, no tendría sentido”; por eso la Iglesia dedica no solamente como culmen de este Triduo de Pascua, sino de toda la próxima semana, en la llamada octava de la solemnidad de la Pascua, dedica a presentarnos sendos evangelios, que nos hablan de una verdad suprema, que los judíos de su tiempo especialmente aquellos que perseguían a Jesús, quisieron ocultar deliberadamente, una noticia revolucionaria, una noticia que cambiaría la historia de la humanidad, una noticia muy potente que abriría nuevos horizontes, nos elevaría a más altas cumbres a todos los hombres y mujeres creyentes, porque nos liberaría del miedo universal y eterno a la muerte, nos liberaría de la esclavitud, del mal que no quiero hacer en mi vida, el pecado y nos abriría a una experiencia nueva de vida fraterna, de vida de justicia, de vida en amor. Hoy nuestro mundo no vive mejor, porque en el fondo no ha recibido la Pascua, no ha asimilado el mensaje de Jesús, no ha abierto su corazón a la vida nueva que Él, Resucitado y vencedor sobre el pecado, el mal y la muerte nos quiere ofrecer de manera generosa. Hoy te propongo de manera muy simple, que esta gran verdad de Jesús Resucitado, liberado del sepulcro, caminante por Galilea, aparecido sucesivamente a sus discípulos y a otros más, lo puedas aterrizar como una experiencia de vida en ti, descubriendo que estás llamado no solamente a vivir según tu carne, según tu naturaleza que a veces es egoísta, codiciosa, orgullosa; sino que estás llamado a vivir de manera más espiritual, a vivir de manera más resucitada. Te voy a colocar una serie de grandes valores, donde podrás reconocer de manera concreta y práctica en tu vida, si existes solo en carne, en naturaleza o existes más espiritualmente, porque te has dejado redimir, rescatar, salvar por la acción del Espíritu del Resucitado. Descubramos en un primer evento, ¿si vives solo para tu egoísmo?, ¿si vives solo para darte gusto?, ¿atender tus deseos?, ¿realizar tus caprichos?; pregúntate si los conflictos que tienes con tu pareja, con tu familia, con tus compañeros de trabajo, con tus amistades, se debe a que de manera egoísta buscas primero tu conveniencia, tú interés, tu bienestar; eso es vivir en carne, sin haber conocido nunca la resurrección; pero cuando tú crees que Jesús resucita en tu corazón, aprenderás un camino novedoso, único, revolucionario, aprenderás a vivir en servicio para los demás. Una palabra que hoy parece haber entrado en desuso, servicio, pero es el gran mensaje de Jesús: “He venido a servir y no a ser servido, He venido a dar mi vida en rescate por todos”; y hace una precisión: “¿Quieres ser importante para los hombres de esta tierra?, ¿quieres ser el primero entre todos ellos?, pues la fórmula es clara, hazte el último y el servidor de todos”. Solo por el servicio se adquiere autoridad ante los demás, y aunque en lo humano a veces nos cansemos de servir a otros, nos desanimemos porque nos pagan mal, o simplemente nos encerremos pensando en nuestro bienestar olvidando el sufrimiento, la necesidad de los demás, del pobre, del enfermo, del migrante de otro país. Hoy el Señor te dice, “descubre que la vida es grande, descubre que no estás muerto sino resucitado, cuando entiendes tu vida como servicio a los demás”. Pero concretemos una segunda experiencia de resurrección, ¿tú vives con resentimientos, con rabias, con rencores alimentados por años?, eso es de la naturaleza humana, eso es del hombre que no se ha abierto a Cristo, los resentidos se envenenan a ellos mismos, se toman un tóxico que aniquila su vida, le roba la paz y la alegría de la existencia; qué estupidez perdóname la palabra, uno guardar rencores, alimentar rabias, nutrir resentimientos, engordar odios frente a una persona que salió hace 10, 20 años de tu vida, y la herida que te causó hace una o dos décadas, es menos grave que el recuerdo rencoroso que tienes de esa ofensa que te han causado. Hoy, cuando en el mundo hay tanta gente amargada, desconfiada para amar, recelosa, solitaria; descubre la vida del resucitado, vivir perdonando como perdonó Jesús, muriendo en la cruz decía, y tu y yo lo debemos de repetir continuamente, “Padre Dios perdónales, perdónales porque no saben lo que gritan, perdónales porque no saben lo que hablan, perdónales porque no saben lo que hacen”. El perdón es el camino seguro de sanación interior, esa expresión de Jesús “perdonar setenta veces siete”, significa perdonar siempre, perdonar de corazón, perdonar sin trampas, sin desguinces, perdonar no significa no volver a recordar, puedes recordar; pero recuerda con paz, recuerda sin dolor la ofensa que otro te ha causado. Qué experiencia más grande de pascua, qué experiencia más profunda de resurrección, cuando digo a partir de esta Semana Santa, de esta Pascua del Señor; soy un hombre, una mujer libre de resentimientos y rencores frente a nada y frente a nadie. Pero hay una tercera experiencia de resurrección concreta, hay muchas personas que viven en el mundo con grandes dependencias emocionales y afectivas, de cosas, bienes terrenales, del dinero y sobre todo de personas. ¿Te sientes así?, ¿sufres si una persona no te ama, no te saluda, te habló duro?, ¿te fastidias, te amargas el día?, ¿le das demasiada importancia a ese ser humano?, ¿acaso lo has endiosado en tu corazón?, o por el contrario ¿quieres dejar esa naturaleza que te hace dependiente, encadenado, esclavo del amor de una mujer, de un hombre, del amor de una propiedad el dinero, del amor de un trabajo de un cargo en una empresa? y ¿quieres vivir, con la libertad gloriosa de los hijos de Dios? ¿con la alegría gozosa de los que ponen toda su confianza en Dios? Aprende este camino de Pascua, aprende este sendero de resurrección, aprende a vivir con profunda libertad interior frente a las cosas y frente a las personas. Solo cuando el Resucitado entra a mi vida, cuando me lleva a mirar las personas, las situaciones de mi diario vivir de otra manera, dejaré tantas esclavitudes, tantos esquemas mentales que me oprimen, tantas situaciones emocionales que me deprimen y me bajan de nota y de ánimo, aprende a vivir en libertad. En un cuarto camino, tú decides, si vives para los placeres de carne; para comer (la gula), para solo estar tirado en una cama (la pereza), para tus hormonas (la lujuria) y te vuelves un esclavito, un miserable de la comida, del bienestar, de las hormonas, de la lujuria, o tú decides vivir, de una manera nueva para valores más altos, ¡el amor, la alegría, la paz, la esperanza, la libertad! Tú decides, si vives solamente en el goce de los sentidos carnales o en el gozo del espíritu, tú decides si tienes esa libertad interior y experimentas ¡Cristo ha llegado a mi vida!, ya no soy más esclavo de la lujuria por una mujer o por un hombre, ya no soy más esclavo de la gula y la comida desbordada, no soy más esclavo de mi pereza y mi incapacidad para sacrificarme, para dominar mi voluntad, mis horarios de trabajo y de descanso. Soy un hombre, una mujer libre, porque el Señor me ha otorgado una fuerza a mi voluntad, una fuerza a mi moralidad, una fuerza a mi espiritualidad que me lleva a declararme libre frente al mayor carcelero que hay en la vida, mi propio yo. Esto es una sabiduría que solo se aprende cuando recorres el camino de la Resurrección. Vamos terminando nuestra reflexión, diciendo en un quinto momento, ¿vives a la manera del mundo, en la rutina, buscando novedades en paseos, en salir a tomar cerveza, comer pizza, tengo que vencer el hastío de la vida, el tedio de las relaciones de familia? Y ¿crees que el mundo, el escaparte simplemente a un centro comercial, a un spa, a un salón de belleza, a una caminata; va a conjurar ese tedio y hastío ese sin sentido de la vida? Hombre y mujer, descubran que el tedio de la vida no tiene otra causa si no la ausencia, el vacío de Dios en tu corazón. Hoy vive la novedad de la vida con Dios, vive la novedad de una existencia abierta a la fe, a la esperanza, al amor de Dios; yo te quisiera decir que construir tu casa de campo, construir un apartamento con muchas comodidades, comprarte el carro de última generación o de último modelo va a ser la felicidad de tu vida y si, te dará una alegría pasajera, por algún tiempo. Pero luego descubrirás, que tú y yo por el alma espiritual que tenemos, fuimos hechos para Dios y que nada del mundo, aunque nos parezca que nos va a dar la felicidad, el éxito, el triunfo, la riqueza; nada del mundo es capaz de saciar, de plenificar totalmente los anhelos más profundos del corazón humano. Conoce a Dios por la fe, la oración, la Eucaristía, la vida fraterna, el servicio a los demás, la meditación de su palabra; aventúrate, metete en el camino de Dios y encontrarás un nuevo horizonte en tu vida, que jamás habías imaginado que existía y menos, jamás habías imaginado que podías recorrer. Es Pascua de Resurrección, es la Gran Vigilia donde el Señor nos trae el gran mensaje: el mal, el sufrimiento, el tedio de la vida, el vacío interior, la soledad, la injusticia, todas expresiones de muerte espiritual, ya no tienen la última palabra sobre tu vida, la muerte y sus adyacencias han sido crucificadas y con la Resurrección de Cristo hemos renacido a la esperanza, a la paz, hemos renacido a la alegría y a la vida nueva que solo nos viene de Cristo Resucitado. Que el Señor, con sobre abundancia de amor, te bendiga en esta noche Santa de la Vigilia de Pascua, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 28, 1-10 Primera lectura del día de hoy Lectura del libro de Génesis 22,1-18: En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándole: ¡Abraham! Él respondió: Aquí me tienes. Dios le dijo: Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio en uno de los montes que yo te indicaré. Abraham madrugó, aparejó el asno y se llevó consigo a dos criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el sacrificio y se encaminó al lugar que le había indicado Dios. Al tercer día levantó Abraham los ojos y descubrió el sitio de lejos. Y Abraham dijo a sus criados: Quedaos aquí con el asno; yo con el muchacho iré hasta allá para adorar, y después volveremos con vosotros. Abraham tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a su hijo Isaac, y él llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos. Isaac dijo a Abraham, su padre: Padre. El respondió: Aquí estoy, hijo mío. El muchacho dijo: Tenernos fuego y leña, pero, ¿dónde está el cordero para el sacrificio? Abraham contestó: Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío. Y siguieron caminando juntos. Cuando llegaron al sitio que le habla dicho Dios, Abraham levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abraham tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo: ¡Abraham, Abraham! Él contestó: Aquí me tienes. El ángel ordenó: No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo. Abraham levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo. Abraham llamó aquel sitio , El Señor ve, por lo que se dice aún hoy, El monte del Señor ve. El ángel del Señor volvió a gritar a Abraham desde el cielo: Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo 16: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R/ Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R/ Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. R/ Segunda lectura del día de hoy Del Libro del Éxodo 14,15-15,1 En aquellos días, dijo el Señor a Moisés: ¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto. Que yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa del Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de los guerreros. Sabrán los egipcios que yo soy el Señor, cuando me haya cubierto de gloria a costa del Faraón, de sus carros y de sus guerreros. Se puso en marcha el ángel del Señor, que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También la columna de nube de delante se desplazó de allí y se colocó detrás, poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. La nube era tenebrosa, y transcurrió toda la noche sin que los ejércitos pudieran trabar contacto. Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del este, que secó el mar, y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución, entrando tras ellos, en medio del mar, todos los caballos del Faraón y los carros con sus guerreros. Mientras velaban al amanecer, miró el Señor al campamento egipcio, desde la columna de fuego y nube, y sembró el pánico en el campamento egipcio. Trabó las ruedas de sus carros y las hizo avanzar pesadamente. Y dijo Egipto: Huyamos de Israel, porque el Señor lucha en favor contra Egipto. Dijo el Señor a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, y vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes. Y extendió Moisés su mano sobre el mar; y al amanecer volvía el mar a su curso de siempre. Los egipcios, huyendo, iban a su encuentro, y el Señor derribó a los egipcios en medio del mar. Y volvieron las aguas y cubrieron los carros, los jinetes y todo el ejército del Faraón, que lo había seguido por el mar. Ni uno solo se salvó. Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco en medio del mar; las aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda. Aquel día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios muertos, en la orilla del mar. Israel vio la mano grande del Señor obrando contra los egipcios, y el pueblo temió al Señor, y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo. Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este canto al Señor: Salmo del día de hoy Salmo Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Cantaré al Señor, sublime es su victoria, caballos y carros ha arrojado en el mar. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Él es mi Dios: yo lo alabaré; el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré. R/ Cantaré al Señor, sublime es su victoria. El Señor es un guerrero, su nombre es El Señor. Los carros del Faraón los lanzó al mar, ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes. R/ Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Las olas los cubrieron, bajaron hasta el fondo como piedras. Tu diestra, Señor, es fuerte y terrible, tu diestra, Señor, tritura al enemigo. R/ Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Los introduces y los plantas en el monte de tu heredad, lugar del que hiciste tu trono, Señor; santuario, Señor, que fundaron tus manos. El Señor reina por siempre jamás. R/ Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Tercera lectura del día de hoy Lectura del libro de Ezequiel 36,16-28: Me vino esta palabra del Señor: Hijo de Adán, cuando la casa de Israel habitaba en su tierra, la profanó con su conducta, con sus acciones; como sangre inmunda fue su proceder ante mí. Entonces derramé mi cólera sobre ellos, por la sangre que habían derramado en el país, por haberlo profanado con sus idolatrías. Los esparcí entre las naciones, anduvieron dispersos por los países; según su proceder, según sus acciones los sentencié. Cuando llegaron a las naciones donde se fueron, profanaron mi santo nombre; decían de ellos: «Éstos son el pueblo del Señor, de su tierra han salido. Sentí lástima de mi santo nombre, profanado por la casa de Israel en las naciones a las que se fue. Por eso, di a la casa de Israel: Esto dice el Señor: «No lo hago por vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, profanado por vosotros, en las naciones a las que habéis ido. Mostraré la santidad de mi nombre grande, profanado entre los gentiles, que vosotros habéis profanado en medio de ellos; y conocerán los gentiles que yo soy el Señor -Oráculo del Señor-, cuando les haga ver mi santidad al castigaros. Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os llevaré a vuestra tierra. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar. Y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios». Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo 42: Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Cómo marchaba a la cabeza del grupo, hacia la casa de Dios, entre cantos de júbilo y alabanza, en el bullicio de la fiesta. R. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Envía tu luz y tu verdad; que ellas me guíen y me conduzcan hasta tu monte santo, hasta tu morada. R. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Que yo me acerque al altar de Dios, al Dios de mi alegría; que te dé gracias al son de la cítara, Dios, Dios mío. R. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Lectura del libro de Romanos 6,3-11: Hermanos: Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. Porque, si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya. Comprendamos que nuestra vieja condición ha sido crucificada con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores, y nosotros libres de la esclavitud al pecado; porque el que muere ha quedado absuelto del pecado. Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios. Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo 118: Aleluya, aleluya, aleluya . Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: Eterna es su misericordia. R/ Aleluya, aleluya, aleluya La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. R/ Aleluya, aleluya, aleluya La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. R/ Aleluya, aleluya, aleluya Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. R/ Aleluya, aleluya, aleluya Evangelio del día de hoy Mateo 28,1-10: Ha resucitado y va por delante de vosotros a Galilea. En la madrugada del sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres: -«Vosotras, no temáis; ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí. Ha resucitado, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: «Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis.» Mirad, os lo he anunciado.» Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: -«Alegraos.» Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: -«No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.» Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
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